El bar de un pueblo de Sevilla donde sirven la cerveza en vasos de barro
Es el hogar de lo que muchos llaman “la cerveza más fría del pueblo”.
Pedir una cerveza en un bar es, muchas veces, un acto cargado de costumbres que va más allá de calmar la sed. Es un gesto aprendido, casi automático, que encierra maneras de servir, de compartir y de encontrarse con los demás. En algunos lugares, ese momento se convierte en un pequeño ritual donde no solo importa la temperatura a la que sirve esta bebida, sino también el recipiente desde el que se consume.
Por ello, en un rincón de Santiponce hay un bar donde cada tirada de cerveza es todo un homenaje. La Bodeguita Jarmine ha hecho de esta bebida helada su seña de identidad, convirtiéndola en un ritual que empieza mucho antes de que la jarra llegue a la barra. El establecimiento, conocido por su ambiente futbolero y su cocina tradicional, presume de servir lo que muchos llaman “la cerveza más fría del pueblo”.
El misterio está en el vaso. En Jarmine las jarras y, sobre todo, los vasos de barro pasan horas en frío antes de su uso. Al verter la cerveza se genera esa fina capa de escarcha que hoy se ha convertido en reclamo. Para lograr ese efecto, el bar combina jarras escarchadas, recipientes de barro previamente congelados y una técnica de servicio que, según recoge ABC, busca que la cerveza llegue casi al punto de helarse.
Un negocio casero y familiar
El local conserva la fisonomía de las bodeguitas de siempre: de pequeño tamaño, con las paredes forradas de bufandas de fútbol, fotos y recuerdos que hablan de encuentros y sobremesas. Ese desorden cariñoso, propio de tantos bares de pueblo, es el escenario donde se ven los partidos, se conversa de pie en la barra y se alargan las rondas. La casa, además, exhibe el logo de Cruzcampo en su fachada y en parte de su menaje.
Tras la barra hay una historia familiar y cocina casera. El negocio lo dirige Nene, segunda generación al frente del bar, heredando el testigo de su padre, José Ortega, quien inculcó la tan reconocible atmósfera futbolera al local. Por su lado, la oferta alimentaria gira en torno a montaditos y guisos tradicionales que van rotando en la vitrina, preparados sin artificios y pensados para acompañar la cerveza fría.
La Bodeguita Jarmine se ubica en el número 3 de la calle Teodosio y ha ido consolidando su reputación no solo entre vecinos sino también en redes y guías locales que destacan su equilibrio entre tradición, fútbol y buen tapeo. En su perfil de Instagram y en reseñas locales se repite el mismo mensaje: un sitio “de siempre”, ideal para quien busca cerveza al punto exacto de frío y un ambiente acogedor.