Enric, catalán que está dando la vuelta al mundo andando: "Voy más lento de lo que pensaba, ha habido de todo, por el momento el balance es positivo"
Ha recorrido unos 1.000 kilómetros y ahora está en Italia.
Muchos han imaginado alguna vez cómo sería dejarlo todo y dar la vuelta al mundo, pero son pocos los que convierten ese deseo en un proyecto real y aún menos los que se atreven a hacerlo paso a paso. Enric Luzán es uno de ellos: un catalán de 37 años que decidió transformar un sueño casi imposible en una ruta concreta, salir de Barcelona con ligero equipaje y proponerse recorrer el planeta andando.
Salió de la Plaza de Catalunya el pasado 30 de noviembre con una mochila y una cámara y, un mes después, el ingeniero natural de Esplugues ha dejado atrás unos 1.000 kilómetros y se mueve ahora por Italia con la meta de seguir recorriendo más allá. La aventura, que combina esfuerzo físico y producción diaria de contenidos en catalán, ya genera una pequeña legión de seguidores y algunos imprevistos logísticos y económicos.
El proyecto de Enric responde además a unas reglas estrictas de la World Runners Association: completar un mínimo de alrededor de 26.232 kilómetros y atravesar al menos cinco continentes siguiendo una misma dirección, llegando a dos puntos antipodales con pausas limitadas. Un marco reglamentario exigente que convierte su reto no solo en una aventura personal, sino en un desafío deportivo de alcance mundial.
Gastos y retos a la vista
Después de 800 kilómetros recorridos, tres días de paro y un frío en aumento típico de esta época del año, Enric admite que camina más despacio de lo previsto. "Voy más lento de lo que pensaba, pero ha habido de todo, por el momento el balance es positivo", explica en declaraciones recogidas por RAC1, aunque también afirma que ha tenido jornadas largas, llegando a recorrer 46 kilómetros en un día.
También ha tenido paradas programadas y alguna invitación de gente que lo sigue en redes. Durante la Navidad, por ejemplo, hizo una pausa de tres días en la Provenza hospedado por un catalán que vive allí y que contactó gracias a sus vídeos. Aunque en este tramo del camino no todo ha sido bueno, ya que el colchón hinchable se pinchó y tuvo que desecharlo en plena Costa Azul, una de las zonas más caras por donde ha pasado.
Esto le ha obligado a dormir más noches en hoteles de lo previsto y a hacer gastos no planificados, aunque él afirma que su economía sigue estando controlada y que los ingresos por la actividad en YouTube y las aportaciones de micromecenazgo ayudan a ajustar cuentas. Además, Enric combina cada jornada de marcha con horas de trabajo audiovisual. “Cuando termino el día, edito y subo… durante una hora y media, dos, tres horas estoy trabajando en esto”, explica.
En mitad de su travesía por Italia, el catalán está a punto de enfrentarse a nuevos obstáculos: visados, tramos largos sin apoyo y condiciones climáticas extremas, sobre todo, en Asia Central y en los pasos norteños donde las temperaturas nocturnas caen drásticamente. Enric dice ser consciente de que habrá etapas en las que caminar será mucho más duro y en las que la comunidad no podrá acompañarle físicamente, pero confía en que la planificación, el apoyo digital y la experiencia le ayudarán a continuar.