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31/12/2013 10:53 CET | Actualizado 07/03/2014 11:12 CET

Música para la paz cien años después de la guerra

Es la idea que pretende transmitir la Filarmónica de Viena en su tradicional concierto de Año Nuevo. Si el programa de cada año suele tener en consideración las efemérides del ciclo que abre, 2014 no puede obviar el curso que tomó la historia cien años antes, con la primera gran guerra del siglo XX.

Un siglo después de la I Guerra Mundial, la Filarmónica de Viena dedica su música a la paz durante el concierto de Año Nuevo.

Música para la paz es la idea que pretende transmitir la Filarmónica de Viena en su tradicional concierto de Año Nuevo. Si el programa de cada año suele tener en consideración las efemérides del ciclo que abre, 2014 no puede obviar el curso que tomó la historia cien años antes, con la primera gran guerra del siglo XX. Con este espíritu, desde la prestigiosa institución musical vienesa se ha previsto una selección de piezas cuyo eje es la paz, que serán interpretadas bajo la batuta del maestro Daniel Barenboim. La elección del director argentino no es casual. Conocido por su compromiso con la tolerancia, el respeto y la convivencia pacífica, Barenboim es el fundador, junto a Edward Said, de la West-Eastern Divan Orchestra, un proyecto financiado por la Junta de Andalucía que, desde hace más de diez años, tiene entre sus filas a músicos palestinos e israelíes que tocan juntos bajo la dirección de este septuagenario, única persona en el mundo con la doble nacionalidad palestina e israelí, además de argentina y española. Barenboim ya dirigió a la Filarmónica en el concierto de 2009, y esta vez vuelve a hacerlo para interpretar, entre otros, el Vals de las palmas de la paz, de Josef Strauss, o el Vals romántico de Joseph Lanner, así como la Marcha egipcia, de Johann Strauss hijo.

Clemens Hellsberg durante la rueda de prensa en el hotel Imperial de Viena.

El programa del concierto fue presentado el viernes pasado en el histórico Hotel Imperial de Viena. Allí, el presidente de la Filarmónica, Clemens Hellsberg, desveló los secretos del repertorio, que incluye un guiño a Barenboim a través de una pieza de Eduard Strauss titulada como la esposa del director, Helena. Rodeados del lujo de su flamante exclusivo patrocinador, Rolex, tanto el presidente de la Filarmónica como el director del concierto fueron comentando la selección musical, donde no faltan, claro, las obras de la familia Strauss, con valses tan conocidos como Cuentos de los bosques de Viena, polcas, gallops e incluso un homenaje a Richard Strauss en el 150 aniversario de su nacimiento. Como siempre, se interpretarán temas nunca antes incluidos en el concierto, como la polca francesa Vielliebchen, de Joseph Hellmesberger II, la Bouquet-Polka de Josef Strauss o un pizzicato de Léo Delibes que indudablemente recuerda a la Pizzicato polka de Johann y Josef Strauss, la pieza más intepretada en estos conciertos tras El danubio azul y la marcha Radetzky.

Esta última, señal indiscutible del fin del concierto y en cuya ejecución cada año el director se dirige al público para que acompañe con sus palmas a la música, parece romper con el espíritu de paz y romanticismo del programa previsto, debido a las connotaciones bélicas y beligerantes del mariscal austríaco Joseph Wenzel Radetzky, en cuyo honor fue compuesta. Sin embargo, un concierto de Año Nuevo sin marcha Radetzky no lo es tal, y así quiere Barenboim que se lea esta melodía cuando suene en la Musikverein el 31 de diciembre en el concierto de San Silvestre y el día 1 de enero para Año Nuevo.

Esta iniciativa pacifista de la Filarmónica puede leerse muy claramente como un paso más de reconciliación de la institución con la sociedad europea, que no pierde de vista los vínculos nazis no tanto de la propia Filarmónica (que existen) cuanto del concierto de Año Nuevo mismo (que fue creación del nazismo). En ese sentido, el concierto de 2014 no solo trae un programa que trata de evocar la libertad y la paz mediante la música, sino también un par de novedades: un acuerdo con Amnistía Internacional y la ampliación del número de países que podrán disfrutar de la retransmisión del concierto, con especial atención a los estados envueltos en conflictos. El secretario general de Amnistía Internacional en Austria, Heinz Patzelt, remarcaba el valor de la música como instrumento de paz en épocas de guerra, y agradecía a la Filarmónica el donativo de cien mil euros a su programa de educación y derechos humanos, cuyo objetivo es luchar contra el racismo y la discriminación a través de la educación.

Por su parte, Alexander Wrabetz, director de ORF (responsable de la emisión del concierto), anunciaba orgulloso que el Neujahrskonzert de 2014 podrá verse en más de noventa países, algunos de los cuales se hallan inmersos en distintos conflictos, como Armenia. Se ha firmado, por ejemplo, un acuerdo de cuatro años con Palestina. Wrabetz recordaba que ningún evento como este es tan televisado en el mundo, con la dificultad que conlleva retransmitir el concierto de una de las mejores orquestas, en uno de los mejores auditorios, con uno de los mejores directores. La combinación de música e imagen ha de ser perfecta, por lo que la emisión de 2014 incorporará nuevos ángulos y planos del director nunca antes vistos gracias a las 16 cámaras instaladas, así como una calidad de emisión HD y sonido Dolby Digital 5.1.

Hace ya más de medio siglo que ORF retransmite el concierto desde la magnífica Sala Dorada de la Musikverein de Viena. Este año, la realización caerá en manos de Michael Beyer, que por primera vez dirige la retransmisión de Año Nuevo. La música será acompañada por las danzas del Vienna State Ballet, que bailará el Vals romántico de Lanner y la Polca pizzicato del ballet Sylvia de Léo Delibes; todo ello bajo la dirección del coreógrafo británico Ashley Page. Ambas coreografías se grabaron en el palacio de Liechtenstein. El público de la Musikverein podrá disfrutar de un vals en directo con las notas de El Danubio azul, gracias a la pareja de bailarines Kathrin Menzinger y Vadim Garbuzov.

Otra de las novedades de este año es la elección de una etiqueta en Twitter, #prosit2014, para compartir las felicitaciones de Año Nuevo. Con el deseo de batir el récord de felicitaciones digitales, la Filarmónica de Viena compilará todos los mensajes emitidos bajo este hashtag durante la emisión en directo del concierto y hará públicos los datos el día 3 de enero. Doce días después, hará lo propio con las felicitaciones enviadas en las retransmisiones en diferido.

Podremos disfrutar del concierto, como siempre desde 1941, el día 1 de enero a las 11:15h. 93 países de los cinco continentes podrán hacerlo; desde Sudáfrica hasta Islandia y desde México a Japón pasando por toda Europa. Pero si prefieren ver en directo a Daniel Barenboim y a la Orquesta West-Eastern Divan, les tendremos por España en apenas unas semanas: el 19 de enero en Sevilla y el 21 en Cádiz.

Texto de Mar Galino, fotografías de José Luis Pérez.

#CuandoElDescansoEsUnSueño