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06/12/2014 09:56 CET | Actualizado 04/02/2015 11:12 CET

Conversación con la cerveza

2014-12-03-PicMBDFAltoNivelMarch2014bar.jpg Las grandes amistades no se hacen en las lecherías, dice un amigo inglés. Si insistimos en opinar lo contrario, serán varias las generaciones que puedan comprobar y demostrar que es en los bares donde las amistades tienen posibilidades de trascender. En un bar, los momentos buenos o malos siempre encuentran un espacio para no pasar desapercibidos, y se convierten entonces en los sitios propicios para encontrarnos y entregarnos a simples pero auténticas conversaciones sobre la vida. Nada mejor que un bar para las confesiones. Las anécdotas son infinitas. Probablemente, sentarse con algún amigo y empezar la noche con una cerveza puede ser uno de los grandes placeres de la vida de millones de personas. No haría falta comprobar las cifras.

Sólo basta sentarse a observar cómo los visitantes de un bar llegan desprevenidos para luego pedir la primera cerveza después de una larga jornada de trabajo. Resulta ser una descarga de las tensiones del día. Y sin importar quién se encuentra a un lado, el ritual de saborearla se cumple con absoluta naturalidad. Algunos lo hacen en solitario, pero eso es lo de menos, porque a continuación del primer sorbo llega la complicidad entre quienes comparten la barra. A diferencia de otras bebidas, la cerveza te hace sentir en el mismo plano con cualquiera que se encuentre a tu lado. Parece a simple vista que con una cerveza en la mano no hay pretensiones. No se marcan diferencias. Se enciende un ecualizador de frecuencias sociales, incluso entre hombres y mujeres.

Como periodista en ejercicio profesional, asisto a diversos escenarios sociales y culturales. Luego del deber cumplido, viene bien una cerveza entre colegas. En primera instancia, nos refresca, y esa misma sensación se traspasa a nuestra conversación, aunque no tenga nada que ver con el evento que cubrimos como comunicadores. Cada uno pide la de su preferencia, y en algunos casos, la decisión puede llegar a ser emocional si por casualidad nos dan la opción de elegir entre alguna marca que nos recuerde nuestro país. Es innegable la relación tan estrecha entre una cosa y la otra. Es como un sello de identidad que logra incluso entrar en los terrenos del orgullo personal cuando se está lejos de casa. Aún con la amplia oferta que tenemos a nuestra disposición, nada como la marca de toda la vida para sentirnos cerca a los nuestros.

Durante un viaje a Ciudad de México, conversé con Marc Busain, CEO de Heineken México (Cuauhtémoc Moctezuma) y experto en el tema y con experiencia en África, Europa y ahora, Latinoamérica. Tenía curiosidad por saber qué papel juega la herencia cultural de los países en cuanto al consumo de cerveza.

"Aunque existan diferencias culturales entre los continentes y sus respectivas tradiciones, lo verdaderamente interesante es que no se trata sólo de un producto líquido con bajo contenido en alcohol, la cerveza representa realmente buenos momentos con los amigos. En todos esos lugares donde he trabajado, la cerveza juega un rol cultural muy importante, porque se sirve en bares, pubs y restaurantes que son plataformas sociales y culturales".

En este momento en el que la presencia física empieza a ser un privilegio ante la multiplicación de amigos virtuales, compartir tiempo con los demás alrededor de la mesa de cualquier bar o restaurante, en mi opinión resulta imprescindible. Son esos espacios de encuentro los que generan que la cultura de la cerveza tenga tanta importancia entre los adultos jóvenes hoy en día. Pero al mismo tiempo, las redes sociales, tendencia actual, son igualmente valiosas para llegar al mismo grupo de consumidores para convocatorias a eventos de diferente índole, y también para la transmisión de mensajes de forma inmediata y reiterativa, todas relacionadas con el consumo.

"Nuestras campañas insisten permanentemente en la importancia del consumo inteligente y la más reciente, 'No te hagas Güey', lanzada junto a la Cámara Nacional de la Industria de la Cerveza es un buen ejemplo de lo que estamos haciendo los cerveceros de México para promover el consumo responsable".

Pero independientemente de la generación o grupo al que pertenezca, no dudo de que experimentar me ha llevado a aprender que me gusta beber en mis ratos de ocio. Siempre será clave el lugar donde hayas crecido y la personalidad que hayas cosechado en el entorno personal y laboral.

"La cultura mexicana, en especial la del norte del país, es cervecera. Los buenos momentos siempre incluyen una cerveza. Obviamente, el clima es un elemento esencial que explica el fenómeno de por qué el consumo per capita allí es más alto que en el resto del país. Todas nuestras marcas tienen un perfil de consumidor específico. Los adultos jóvenes a los que les gusta el rock alternativo prefieren Indio, pero quienes buscan ser más interesantes y estar a la moda se identifican con Dos equis. Tecate tiene probablemente un consumidor macho que busca pasar tiempo con sus amigos", concluye Busain.

Generalmente, cuando llevamos ciertos años experimentando con diferentes sabores, logramos determinar con exactitud qué queremos y a qué horas nos sentimos más a gusto con una u otra bebida. En mi caso, siempre tendré en cuenta mi estado de ánimo, aunque el horario también se cuela a la hora de tomar de mis decisiones. Pero siempre he sentido inquietud por los nuevos consumidores. Aquellos que cumplen su mayoría de edad y empiezan a buscar con qué se sienten más cómodos y satisfechos dentro del amplio espectro de bebidas alcohólicas. Tarea nada fácil. Mi primer sorbo de contenido alcohólico fue de cerveza. Así que no tuve más remedio que preguntarle al señor Busain si, en su experiencia como conocedor del mercado, éste caso podría considerarse como el primer paso para perder la virginidad alcohólica. "No. No creo que la cerveza lo sea. El sabor amargo sigue siendo el factor de rechazo más alto entre los adultos jóvenes. Quizás las mezclas dulces sean probablemente los detonantes para perder la virginidad, en términos de la primera vez que se experimenta con el alcohol". Él dijo no recordar qué sucedió en su caso, pero confiesa que después de muchos años siendo parte de la cultura cervecera y de catar tanto, ha llegado a la conclusión de que su paladar ha evolucionado hacia la preferencia por una lager de calidad. Incluso me cuenta que su preferida es la que cada fin de semana le ayuda a recuperarse luego de sus largas jornadas de bicicleta. Es un ciclista fanático y afirma que está científicamente demostrado que contiene antioxidantes, vitaminas y no contiene grasa ni minerales, lo que la hace una bebida aún más interesante para él.

En un mundo en el que prolifera la información acerca de las marcas, las bebidas y los alimentos de lujo, confirmo una vez más mi aprecio y afecto hacia la cerveza y lo que representa para la sociedad. Ella no pertenece a nadie, pero tiene un lugar especial a donde quiera que voy.

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