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30/01/2019 07:25 CET | Actualizado 30/01/2019 07:25 CET

¿Cómo se narró la historia LGBT en España en el siglo XX?

Instituto Cervantes.

En un país tan católico, apostólico y romano como España, la homosexualidad fue perseguida, juzgada y castigada con penas de muerte por su contrariedad a la ley de Dios. Con la llegada de la ilustración se experimentó un punto de inflexión en las libertades individuales, aunque no se reconoció como un derecho civil y por supuesto se interrumpió su inclusión más tarde con la Guerra Civil y la dictadura franquista, al igual que cualquier otro pensamiento libre de la sociedad española.

Con la llegada de la democracia, la aceptación de la homosexualidad progresó aunque aún fuésemos una sociedad mayoritariamente homófoba. En 2005 de la mano de un gobierno socialista España se convirtió en el tercer país del mundo en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo y creaba una de las legislaciones más progresistas en cuanto a temas que afectan a la comunidad LGBT, en el caso de la adopción.

Pero ¿Y la literatura? ¿Cómo se narró la historia LGBT en nuestro país en el siglo XX?

El pasado lunes 28 de enero el Instituto Cervantes de Berlín acogió en una mesa redonda, bautizada como «Las otras conquistas: literatura y diversidad», a Mili Hernández (librera y editora), Eduardo Mendicutti (autor) y Dieter Ingenschay (hispanista). El autor y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero se encargó de moderar el acto.

No me sorprende encontrar la sala casi llena, dada la importancia de sus invitados, la temática y cómo no, la cantidad de españoles que viven en Berlín.

García Montero inaugura el acto citando la frase del inventor de la greguería, Gómez de la Serna, sobre los significados que caben dentro de una sola palabra para los diferentes individuos. El español es una lengua hablada por unos 600 millones de personas, en la que la creación literaria ha sido muy rica y abundante. Es importante, afirma el poeta, haber aprendido en un marco de unidad, ya que si una persona se cree dueña del idioma y no respeta la relación de otros individuos con su lengua materna, estaría fragmentando la unidad de un idioma que nos pertenece a todos y todas. La literatura ha sido protagonista de muchas luchas incluida la del sector LGBT y ha sido primordial para el desarrollo moral de muchos ciudadanos y ciudadanas de nuestra sociedad.

Dieter Ingenschay llegó a España en el 71 y nos cuenta sus primeras impresiones de un país todavía bajo una régimen dictatorial, pero con muchos artistas en el exilio y otros que se quedaron y escondieron su condición; que ya despuntaban en temas de diversidad y literatura LGBT como Federico García Lorca, Luis Cernuda, Ángeles Vicente, Lucía Sánchez Saornil, entre otros.

Instituto Cervantes.

Tras recibir una educación cristiana heterosexual, Milly Hernández no sentía que España representase su orientación sexual y decidió marcharse a Londres. Allí se topó con Gay's The Word, la primera librería dedicada a lesbianas y gais del Reino Unido. En ella encontró libros que todavía no existían en España como las novelas lésbicas románticas, esas que enseñaron a la librera a amar a las mujeres y a encontrarse a sí misma. Más tarde en Nueva York, visitó Oscar Wilde la primera librería gay del mundo, donde su ya fluido inglés le permitió sumergirse en las novelas de los grandes autores, así como hallar su vocación por el activismo feminista. Decidió que el colectivo LGBT español se merecía un lugar donde leer su propia historia, y fue así como dio vida en el barrio de Chueca a la librería de literatura gay y lesbiana Berkana en 1993. En aquel entonces no existían muchos novelistas que se atreviesen a escribir novelas homosexuales, por lo que llevaron a cabo un amplio trabajo de traducción. La editora denuncia que en España haya librerías de alto nombre que no se atrevan a tener secciones de literatura LGBT a estas altura de siglo. Actualmente, solo sobreviven en el mundo 5 librerías especializadas en esta temática (París, Nueva York, Madrid, Berlín, Londres) y subraya la importancia de su defensa, ya que de caso contrario se volvería a la ocultación de dicho género.

Si antes se luchaba por la capacidad de expresar un sentimiento colectivo sin represalias, la meta ahora sería introducir dichas historias en nuestra literatura de una manera natural y espontánea.

Eduardo Mendecutti es uno de los autores de temática homosexual más importantes de España. Nos cuenta que su estímulo al crear literatura gay era cumplir su objetivo de alcanzar la libertad como individuo y escritor. El autor autodenominado "gay emérito", subraya la importancia que tuvo para su persona, la difusión de su visión de la vida. La literatura tiene la misión de narrar la historia desde cada punto de vista, afirma, y el mío era el de un homosexual español en una sociedad reprimida. A la pregunta de si sus novelas son autobiográficas Mendecutti responde: algunas son más autobiográfica que otras, si todo lo que escribo fuese verídico ahora estaría "agotao".

Cuando llega el turno de preguntas una mujer entre el público se muestra un poco molesta: ¿Por qué Juan Goytisolo no representa esta literatura y Lorca sí?

Ingenschay responde enseñando sus apuntes y afirmando que no han mencionado a Goytisolo porque simplemente se les ha pasado, y que ha sido unos de los artistas más importantes sin contradicciones.

Ingenschay se gira hacia Luis García Montero y le pregunta: ¿Qué diría Lorca si pudiese vivir y ver la situación actual Española?

Sería difícil ponerse en la piel de Lorca. Él tuvo que aprender a vivir con la represión. Se planteaba la existencia de una homosexualidad pura y una sucia, debido a su sentimiento de culpabilidad. Anteriormente, los homosexuales también tenían un sentimiento homófobo en su interior. Él no quería ser como todos los maricones, él quería ser puro y amar a los hombres como tales.

¿En qué sentido Thomas Mann es más referente que Federico García Lorca?

Las obras de Lorca no fueron publicadas hasta 50 años más tarde como es el caso del pieza teatral El Público escrita en 1930 donde el autor defiende la libertad erótica. Lorca estuvo callado durante el franquismo e intentó sublevar su arte cuando ya no tuvo que depender de su familia para vivir. Incluso después de su muerte, su hermana siempre quiso restar los componentes homosexuales de sus obras.

En el tono y palabras de los invitados, puedo reconocer lo difíciles que han sido sus luchas por la igualdad. La literatura siempre ha reflejado la sociedad de su tiempo y aunque la homosexualidad se encontrara reprimida durante siglos en España, siempre se han encontrado connotaciones de autores que intentaron luchar en busca de su libertad tanto artística como personal a través de las letras. Otros tuvieron que elegir entre ignorar el tema de la homosexualidad o representarlo de forma negativa como Jacinto Benavente, José María Luis Bruna, Marqués de Campo, entre otros.

Hoy en día el objetivo es diferente, si antes se luchaba por la capacidad de expresar un sentimiento colectivo sin represalias, la meta ahora sería introducir dichas historias en nuestra literatura de una manera natural y espontánea para que sean consumidas y apreciadas por todos los públicos. Es por eso que me parece muy importante resaltar la aparición de proyectos tan valientes como la librería Berkana o a autores como Eduardo Mendecutti, por su ayuda a la difusión de la historia de una España que hasta después de la dictadura no se había narrado, ya que nadie se había atrevido a hacerlo.

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