"Hitler tampoco asesinó personalmente a ninguna de las millones de víctimas de sus actuaciones genocidas. Y eso no los convierte en benefactores de la humanidad".
Incluso antes de la llegada de Donald Trump, el mal uso del lenguaje ha sido, en muchos aspectos, más traicionero y corrosivo que la plaga de la que nos advertía Orwell. Pero Trump ha llevado esta maniobra a un nuevo nivel.