Al disidente, el régimen de Lukashenko lo acusaba de azuzar la violencia contra los funcionarios y miembros de las fuerzas de seguridad, equivalente a instigar al odio.
Más de un mes después del estallido de la crisis, muchos desplazados indocumentados aún permanecen en Bielorrusia a la espera de poder entrar en la Unión Europea.
Por su parte, el bloque comunitario acusa al líder bielorruso de permitir la aglomeración de migrantes en la zona fronteriza como medida de presión contra Bruselas.
El llamado último dictador de Europa, arrinconado por las protestas opositoras y por las sanciones, ha tratado de intimidar a Bruselas por el flanco polaco, el más sensible.
La deportista ha hecho un periplo complejo y cambiante, tratando de evitar que su vuelo fuera interceptado como el del periodista crítico detenido en junio pasado.
El periodista, refugiado en Lituania y detenido tras un aterrizaje forzoso de su avión en Minks, sostiene que organizó los disturbios tras las elecciones de agosto pasado.