Sus tazas no sirven para tomar el té, mejor no batir huevos en sus cuencos, a sus plantas no hace falta echarles agua, sus bellotas no se pueden comer y a sus zapatos no hay que cambiarles la suela, pero en todos los objetos de Cecilia Levy, si uno se esfuerza (y tiene una buena lupa a mano) se podrían descubrir mensajes ocultos. Sus hermosos objetos están hechos con papel.