Varios intérpretes que trabajaron con el Ejército español en Afganistán denuncian que sus familias siguen allí: “Los talibanes van a ir a por ellos. Tenemos mucho miedo”.
Hay males acentuados e impuestos: la llegada de los islamistas ahonda la crisis económica y de recursos ya existente, mientras se persigue a la prensa o las mujeres.
Un periodista y poeta afgano lanza la pregunta en Twitter y las respuestas dejan claro el fin de las esperanzas de los ciudadanos sometidos a los talibanes.
Los islamistas arrasaron en la guerra, pero ni tienen el amor de la calle ni paz en sus propias filas. El país afronta el éxodo, el hambre y la miseria.
Las redes sociales se llenan de fotos de mujeres que demuestran que lo tradicional en su país no es ni el negro ni el rostro tapado. Una orgullosa reivindicación nacional.
"No hay pruebas de que si nos hubiéramos quedado más tiempo, habríamos hecho a las fuerzas de seguridad afganas o al Gobierno afgano más resistentes", alega.
No podía saber que esto pasaría porque solamente le habían advertido todos sus altos mandos militares, sus asesores personales, la prensa y la oposición.