Feijóo 2027: un viaje de vuelta al pasado
"Proteger a las familias no es hacer que un embrión compute en una ayuda. Proteger a la familia es cuidar la salud de una trabajadora embarazada, en lugar de obligarla a trabajar bajo la amenaza de perder ingresos con los que sustentar a su futuro bebé".
Alberto Núñez Feijóo va enseñando cuál sería el proyecto político que pretende poner en marcha si llega a La Moncloa en 2027. Cada declaración, cada propuesta y cada guiño a Vox, permiten dibujar un escenario que, a todas luces, supondría un importante retroceso para España.
Tengamos siempre en mente la premisa de que, si gobierna, lo hará con Santiago Abascal como socio imprescindible. Por eso, el riesgo de que España de un salto mortal hacia atrás es aún mayor. PP y Vox no persiguen un simple cambio de gobierno, sino un modelo de sociedad radicalmente distinto: menos derechos, menos protección social, un Estado del bienestar débil y mejoras para los de siempre; las grandes fortunas y los poderosos.
Esta semana hemos conocido algunas de esas “brillantes” medidas que ilustran ese camino que persigue Feijóo con la inestimable ayuda de Abascal.
La primera tiene que ver con el aborto. Feijóo ha planteado impulsar una “Ley Nacional del Concebido No Nacido” inspirada en la que Ayuso ha aprobado en la Comunidad de Madrid. Consiste en dotar de personalidad jurídica al feto y reconocerlo como un miembro más de la unidad familiar, pudiendo solicitarse ayudas económicas por ello. En realidad, esta legislación persigue convertirse en la antesala de futuras restricciones al derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad. Ni más, ni menos.
Al mismo tiempo, el líder del PP propone también endurecer las condiciones de las bajas laborales. Le parece mal que, si un médico -porque las da un médico, Alberto- da a un trabajador una baja laboral por enfermedad, este cobre íntegramente su salario. Ha llegado a calificar el hecho como “el fraude” y "el cáncer" del mercado laboral, y plantea revisar las prestaciones económicas para reducir su coste. Y dice que lo hará “con o sin acuerdo”, con ese "tic dictatorial" del que repetidamente acusa a Sánchez.
Se amparan en un supuesto fraude de unos pocos para castigarnos a todos, porque no les preocupa el fraude, les preocupa únicamente ampliar la cuenta de resultados de las empresas.
El mensaje que emite es realmente preocupante para los trabajadores: si una mujer tiene una baja por un embarazo de riesgo por el que puede perder a su bebé, Feijóo dice que eso es un cáncer, que hay que bajarle el salario, y que no puede ser que los convenios colectivos amparen que debe cobrar exactamente lo mismo. Proteger a las familias no es hacer que un embrión compute en una ayuda. Proteger a la familia es cuidar la salud de una trabajadora embarazada, en lugar de obligarla a trabajar bajo la amenaza de perder ingresos con los que sustentar a su futuro bebé. Enseñan un caramelo para despistar a sus votantes del palo.
Pero lo que calla Feijóo, porque a sus patrones no les conviene decirlo, es que en España los trabajadores hacen cada año cerca de 130 millones de horas extra que no se pagan, y con las que las empresas se ahorran 3.243 millones de euros. ¿Esto no es un fraude al trabajador en toda regla? Lo es. Pero, claro, eso ya tal, como decía Mariano.
Otro de los pilares de su programa pasa por eliminar el impuesto a las grandes fortunas. Feijóo cree que es injusto que los 12.000 españoles que lo pagan -por declarar poseer más de 3 millones de euros- contribuyan con esta tasa de solidaridad. Se estima que suprimir este impuesto supondría dejar de recaudar más de 2.000 millones de euros al año. Mientras por el otro lado, anuncia que va a volver a colocar el impuesto al sol. La conclusión de Feijóo es clara: prefiere aliviar la carga fiscal de quienes poseen patrimonios millonarios, mientras quiere encarecer el precio de la energía para todos favoreciendo los intereses de unas pocas empresas.
A ello se suman propuestas para “flexibilizar” el mercado laboral -léase abaratar el despido-, priorizar los convenios de empresa frente a los sectoriales, anunciar un recorte del Salario Mínimo Interprofesional, impulsar los planes de pensiones individuales, y continuar con importantes rebajas fiscales a los de siempre. Lo que en la realidad se traduciría en una menor capacidad recaudatoria del Estado y, por tanto, en una presión creciente sobre la financiación de la sanidad, la educación, las pensiones y el resto de los servicios públicos.
En muchas ocasiones parece que Feijoo carece de estrategia, lo que sucede en realidad es que su verdadera agenda de favorecer a un pequeño porcentaje de la población más rica, perjudicando a la inmensa mayoría, necesita ser ocultada, o presentada de manera engañosa a la sociedad, y solo en contadas ocasiones dejar, por error, que se vea la verdad. Su verdadera cara y el proyecto que tiene para que la riqueza se acumule en unos pocos.
Pero aún hay más. Como el hipotético Gobierno de Feijóo dependerá de Vox, se impulsarán retrocesos en igualdad, memoria democrática, inmigración o derechos civiles. Lo estamos viendo ya en Aragón, Castilla y León, Extremadura, Valencia y Andalucía. Se asumirá la prioridad nacional como un hecho de facto mientras, cristianamente, se ayuda a fetos y se expulsa a menores inmigrantes. Insisto. No sería un gobierno por otro, sino un cambio profundo y radical de rumbo y de modelo social, que impondría un retroceso sin precedentes en el Estado del bienestar que hoy conocemos.
Los ciudadanos decidirán en 2027 qué modelo prefieren. Uno basado en un Estado fuerte que garantice derechos de todos, que proteja a los trabajadores y que garantice unos servicios públicos fuertes y estables, o uno que reduzca el peso del Estado, rebaje impuestos a las rentas más altas y confíe más en el mercado que en la protección pública. Un gobierno para todos, o uno del sálvese quien pueda.
Este es ya el verdadero debate. Porque las elecciones no solo deciden quién gobierna; deciden también qué país queremos ser.
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Elisa Garrido es portavoz de Trabajo del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados y secretaria adjunta de Organización y de Coordinación Territorial del PSOE