Ni en la puerta del frigorífico ni con la punta hacia arriba: sólo hay una forma correcta de guardar los huevos
La agencia alimentaria francesa aconseja que "nunca debemos lavarlos", como se tiene la costumbre de hacer en algunos países, como Estados Unidos.

Si no adoptamos los hábitos adecuados a la hora de conservar los alimentos que compramos, esto puede reducir su calidad e incluso darnos algún susto. Para evitarlo conviene seguir los consejos de los expertos y nutricionistas. Un ejemplo típico es el caso de la conservación de los huevos frescos, como explica Linternaute.
Por ejemplo, la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral (ANSES), afirma que "el primer error es lavar los huevos" antes de guardarlos, como se suele hacer en algunos países, como Estados Unidos": "Aunque tengan la cáscara un poco sucia, la cáscara tiene una capa protectora natural muy fina, por lo que se desaconseja encarecidamente lavar los huevos antes de guardarlos: esto eliminaría su protección natural y aumentaría su exposición a las bacterias", afirman los expertos de esta agencia alimentaria.
El segundo error está precisamente en la forma de almacenar los huevos. A la eterna pregunta, de si se deben guardarse en el refrigerador o a temperatura ambiente, esta agencia francesa afirma que, en Francia, sin haberlos lavado, "pueden almacenarse a temperatura ambiente, en un lugar fresco y seco, protegidos de la luz".
Ahora bien, la clave "está en esa temperatura ambiente", señala la ANSES: "La estabilidad de la temperatura es fundamental. Si un huevo se almacena a temperatura ambiente en una tienda, no es necesario refrigerarlo y debemos tener mucho cuidado de que no sufra cambios de temperatura o exposición solar. Pero, en el caso de que se friegue, debe consumirse rápidamente después de sacarlo".
Para quienes optan por guardar los huevos en el refrigerador, el consejo principal es que "tengan cuidado con un error común": "A pesar de que existe un compartimento específico para los huevos en las neveras, nunca los debemos colocar en la puerta". El motivo es que "a puerta del refrigerador experimenta las fluctuaciones de temperatura más extremas y frecuentes cada vez que se abre y se cierra".
Lo que ocurre entonces es que esos cambios de temperatura aceleran el deterioro de los huevos, como insisten muchos expertos. "El choque térmico debilita la cáscara y favorece la condensación en su superficie, creando un ambiente propicio para el crecimiento bacteriano", advierte también la agencia alimentaria francesa.
También debemos tener en cuenta que los huevos frescos duran entre 3 y 5 semanas, si los mantenemos en el frigorífico, es decir, a una temperatura constante de 1 a 4 ºC. Pero hay que recordar que los expertos resaltan que, fuera de la nevera o a temperatura ambiente, su tiempo de vida se reduce a tan solo una o dos semanas
