'Gigante', una obra oportuna
La crítica del escritor Roald Dahl a la invasión israelí del Líbano en los años ochenta sirve para plantear un debate acerca de lo que sucede hoy en Oriente Medio.

La obra Gigante de Mark Rosenblatt que se puede ver en el Teatro Bellas Artes parece escrita justo para estos tiempos. Tiempos convulsos en Oriente Medio que afectan a todo el mundo y que llevan ocupando la actualidad informativa desde 2024 por la destrucción sistematizada de Gaza y su población, en respuesta a un condenable ataque de Hamas a ciudadanos israelíes en un concierto. Conflicto que después de dos años ha derivado en un bombardeo e invasión del Líbano por el Estado de Israel, como ya hiciera en 1982, y a atacar a Irán.
La invasión y bombardeo de los años ochenta fue contado en un libro, que contenía material gráfico con niños amputados y hospitales destruidos, del que hizo una reseña el escritor Roald Dahl responsabilizando a todos los judíos de lo sucedido. A unos por perpetrarla y a otros por no hacer nada para impedirlo ni siquiera criticarlo de forma clara y contundente. Lo que fue todo un escándalo en Reino Unido y en Estados Unidos
¿Qué quién es Roald Dahl? Un escritor inglés muy querido y leído a nivel mundial. Autor de títulos emblemáticos de la literatura infantil y juvenil a nivel global como Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate y muchos otros. Autor que también es un buen cuentista para adultos.

Aquel momento era crucial para la carrera del autor y para sus editores, pues iba a sacar al mercado el que sería uno de los mayores éxitos que tuvo durante su vida, el libro Las brujas. Tan popular a lo largo del tiempo, y con tantas ediciones, que se ha adaptado varias veces al cine. Así que sus editores en Estados Unidos y en Reino Unido, la poderosa editorial Farrar, Strauss and Giroux, entran en pánico por el impacto que pudiese tener en las ventas de este libro, que consideraban muy bueno, y de los anteriores, que se vendían muy bien desde su publicación.
Tenían muchas evidencias de que tras las declaraciones del autor, tanto el escritor como el libro iban a ser boicoteados, lo que hoy se llama cancelados. Por un lado, los libreros judíos norteamericanos ya habían hablado con la editorial informándola de que no distribuirían ni los libros existentes ni las futuras publicaciones de este autor.
Por otro, la presión mediática. Todas las publicaciones, desde las más conservadores a las más de izquierdas, se hicieron eco de su posicionamiento y lo condenaron acusándolo de antisemita. Incluso sufrió una amenaza de muerte para él y su familia, por lo que tuvieron que poner custodia policial en su casa.
Se imponía, por tanto, hacer algo. El algo, en la ficción, consistió en enviarle a la responsable comercial del área de infantil y juvenil en Estados Unidos para tratar de convencerle de que hiciese una disculpa pública. Y, si no fuese posible, conseguir que suavizase o matizase su postura públicamente. A lo que el autor se negó en redondo.

Esto permite que, a lo largo de dos horas y media, con un intermedio de quince minutos, se desplieguen distintos puntos de vista. Desde el de su pareja que cree que está poniendo en riesgo la vida de toda la familia y reconocimientos oficiales por no disculparse, hasta a sus editores que, como ya se ha dicho, temen el impacto en las ventas, pasando por el del pueblo, representado por el servicio. Sin olvidar el punto de vista de los judíos que no son ciudadanos israelíes, ya que tanto la directora comercial americana como el responsable de la editorial en Reino Unido son judíos.
Puesto que de eso se trata, de poner en escena los distintos puntos de vista, más que resolver o concluir a favor de una de las partes, aunque sí mostrando las debilidades, los puntos flacos de todos los argumentos y de quienes los defienden. Sin alterar la historia y, menos, la postura que mantuvo el autor. Aunque, no se debe olvidar que esto es ficción, y que, por tanto, lo que se dicen los distintos personajes y cómo se lo dicen no tuvo por qué ser como se ve en escena. Ni como se verá en el cine, pues las características de esta obra la hacen ideal para su adaptación cinematográfica.
Por tanto, se trata de ese tipo de teatro, muy inglés, de texto y personajes. Un teatro necesitado de un buen elenco para funcionar. Algo que esta producción tiene. Empezando por el cabeza de cartel, José María Pou, que da muy bien de Dahl como viejo cascarrabias con sus dobleces y su corazoncito. Que crea un personaje atractivo, aunque no se comparta la postura política del mismo y se pueda ser crítico con sus opiniones y/o su forma de actuar y comportarse.

El resto del elenco son igual de eficaces que Pou. Esto permite que entre ellos se cree una química que permite ver y entender desde la butaca las relaciones que tienen y el rol que ocupan en la trama. De esta manera consiguen sus intervenciones sirvan para hacer avanzar la obra, en el sentido de que se sigan desplegando los distintos posicionamientos en Occidente alrededor de Israel y los judíos, pero de una forma que resulta una discusión entre personas, y no entre tertulianos de televisión, quintacolumnistas o de cuñaos.
No quiere esto decir que en la obra no haya momentos de tensión ya que este texto entiende el teatro como lugar en el que se plantean conflictos y que sin ellos no hay teatro que valga. El director de escena, Josep María Mestres, lo sabe y dirige para hacer que esto sea posible y, además, lo consigue porque usa adecuadamente los recursos que tiene evitando cualquier deseo autoral de dirección de escena que pudiese albergar.
Así que, si se pasa por alto que el principio la obra se alarga más de lo necesario en el planteamiento de la situación, un problema del texto, es una buena opción para ir al teatro y para plantear(se) después un debate sosegado, y no como lo está llevando en parte la clase política, sobre el comportamiento actual de Israel y el papel tanto de los judíos, israelíes o no, como de los que no lo son con respecto al mismo.
Por eso se decía al principio que esta obra ha llegado a la cartelera madrileña, y a la de Londres, donde se estrenó 2024, y donde estuvo hasta este año que ha saltado a Broadway en Nueva York, en un momento muy oportuno. Cuya escritura y forma en la que se ha subido a escena la permite intervenir en el debate sobre el conflicto en Oriente Medio que se encuentra en todo su apogeo en el espacio público y, por tanto, entre la gente, al menos en Occidente.
