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27/02/2013 21:46 CET | Actualizado 29/04/2013 11:12 CEST

Gobierno y diputados del PP culpan a Cospedal de la demanda de Bárcenas

2012-09-25-sesioncontrol2_r2_c2.jpgTiene su gracia que el extesorero pueda dinamitar una carrera tan brillante. Al final, Cospedal puede acabar compartiendo con el exjuez Garzón más de lo que imaginaba. El silencio sepulcral del Gobierno es un síntoma de lo sola que se está quedando en esta batalla.

En torno a la secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha se ha establecido un cordón sanitario para evitar que el contagio llegue al Gobierno y al Congreso de los Diputados. Sus propios compañeros han pasado a señalarla como responsable directa de la gestión del caso Bárcenas. Fuentes próximas al Gobierno y distintos diputados del PP han comenzado a diferir culpas y la principal receptora ha resultado ser ella, la única dirigente que se ha atrevido a demandar al hombre que ha puesto en jaque a Rajoy. Esta misma mañana a las puertas del hemiciclo, mientras los copos caían en el exterior, algunas de sus señorías trataban de dirigir la nevada hacía Génova. La demanda del extesorero ha sido la gota que ha colmado el vaso. Hay que salvarse del corrupticidio y para eso es necesario identificar al culpable, sobre todo desde que Bárcenas ha llevado al partido a los tribunales. "La línea argumental de Cospedal ha sido un disparate desde el principio. Presumió de ser quien acabó con las prácticas oscuras en el partido, lo cual no solo presentaba a Arenas y Acebes como consentidores, sino que señalaba también a Rajoy como un pusilánime que tragó con el modelo implantado. Desde ese momento se queda sola. Ella cree que se salva pero quitarse el polvo de encima, echándoselo a otros, no es una táctica acertada", apunta un diputado que ha tenido cargos relevantes en el partido en distintas etapas.

El despido improcedente con que Bárcenas ha ridiculizado a Cospedal, era hoy el tema del día. "Hay que ser consciente de que Bárcenas se va a comer la labor parlamentaria durante mucho tiempo, va a sustituir a la prima de riesgo", reconocía resignado otro parlamentario popular que no ahorra críticas a Cospedal: "Es incomprensible que haya dado esas explicaciones tan surrealistas sobre el finiquito de Bárcenas o que haya hecho que Floriano justificara con la misma incongruencia la relación laboral de Sepúlveda. Ella no es una indocumentada. Fue asesora del ministro de Trabajo en 1997, cuando Javier Arenas era el titular, y en el 99 se la nombró Secretaria General Técnica del Ministerio de Trabajo. Es abogado del Estado. Conoce la legislación laboral de sobra". El currículum de Cospedal sale a relucir ahora que interesa desmarcase de su gestión. Soraya Saénz de Santamaría ya insistió desde el minuto cero en desvincular al Ejecutivo del partido. Durante semanas, las cámaras enfocaban a la Secretaría General en busca de explicaciones. Consciente del desgaste, no dudó en echar mano de Esteban González Pons -al que se había cargado en el último Congreso del PP- para sustituir a Floriano, el dirigente más desmentido por su propio partido. Necesitaba recomponer su imagen. Para salvaguardar su honor el 15 de febrero demandó por lo civil a Bárcenas. "¿Quién le manda demandarle? Se lo ha buscado sola. Además, nosotros no podemos contraatacar con datos que están en poder de la Administración porque son confidenciales. Ahora todo está en manos del juez. No tenemos nada que ver con la contratación ni con el finiquito de este señor", se justifican fuentes cercanas al Gobierno.

La relación laboral del partido con Bárcenas es competencia de la secretaria general. Esa es la idea que circula entre los diputados. "El problema es que ni ella misma se cree lo que dice. El corte explicando el finiquito diferido es esperpéntico. No creo que la demanda de Bárcenas sea una venganza contra ella por haberle demandado. Hay un estudiado plan de la defensa detrás de cada paso que lleva dando desde que salió del partido. Y esto es uno más. Ahora, lo que es evidente, es que Mª Dolores tiene toda la responsabilidad en la gestión de este asunto", analiza un conocido parlamentario popular. ¿Pero habrá consensuado su actuación con la cúpula y con el presidente?, preguntamos, dado que hablando con unos y otros, parece que Cospedal va por libre. "Eso son especulaciones. No podemos hablar más de lo que se ve. Y lo que se ve es que la secretaria general lleva las riendas, al menos de eso presume en cada aparición pública. Que cada uno aguante su vela, como dice ella". Afloran, ante la debilidad de Cospedal, los reproches acumulados por su prepotencia natural. La altenería con que trata a sus colegas desde que Rajoy la designó en 2008 le está pasando factura. En el círculo más próximo a Moncloa, aseguran no estar al tanto de lo que se cuece en el partido, y algunos ministros dicen no estar informados, más que por lo que comentan entre ellos. "No tenemos nada que ver con la gestión de Cospedal. No hemos tomado parte para nada, en ese sentido estamos a salvo", susurran con distancia y alivio desde uno de los ministerios del area económica.

Aparte de las maniobras para concentrar en Cospedal la responsabilidad sobre la demanda de Bárcenas, ¿tendrá consecuencias para la Secretaría General? "No creo, aunque este partido no perdería nada si ella no estuviera. No se le puede negar que tiene poder, por ser secretaria y presidenta de una comunidad, pero no tiene una gran influencia, no logra conectar ni aglutinar fuerzas", concluye un histórico del partido. El día del debate sobre el Estado de la Nación resultó ya muy llamativo que los diputados mantuvieran una distancia prudencial con ella. Se sentó en la tribuna de invitados, detrás de Viri, la mujer de Rajoy, cuando en otras ocasiones ocupaba un escaño al lado del líder, y que saliera sin que sus compañeros se acercaran a despedirla.

Tiene su gracia que el extesorero pueda dinamitar una carrera tan brillante. Al final, Cospedal puede acabar compartiendo con el exjuez Garzón más de lo que imaginaba. El silencio sepulcral del Gobierno es un síntoma de lo sola que se está quedando en esta batalla.

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