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13/03/2016 21:46 CET | Actualizado 14/03/2016 16:27 CET

Irene Montero, el poder emergente de Podemos

Lista, rápida, ambiciosa y con la energía suficiente para hacerse un hueco entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, Irene Montero,28 años, portavoz adjunta y jefa de gabinete de Pablo Iglesias, es el tercer pilar de Podemos. Para entender que está pasando en la organización hay que seguirle la pista a esta mujer.

Foto: EFE

Lista, rápida, ambiciosa y con la energía suficiente para hacerse un hueco entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, Irene Montero,28 años, portavoz adjunta y jefa de gabinete de Pablo Iglesias, es el tercer pilar de Podemos. Para entender que está pasando en la organización hay que seguirle la pista a esta mujer.

Nadie sabe muy bien cómo ha sido pero, a la velocidad del rayo, la chica que comenzó a batallar a los 16 años en política, procedente del Partido Comunista, de las movilizaciones anti-Bolonia, el 15M (Juventud sin Futuro) y de la lucha contra los desahucios, se ha convertido, de facto, en la número tres de Podemos. Su carrerón ha desatado las sospechas y recelos entre sectores internos del partido. Por sus formas rotundas, duras, por la velocidad a la que asciende en la escalera de una organización compleja.

El estallido de las tensiones entre "pablistas" y "errejonistas" -larvado desde hace meses- ha girado el foco hacía la joven Montero. Ha nacido una estrella y una tercera vía en la tercera fuerza política del país. Recuerden, se llama Irene Montero. A sus seguidores, entre susurros, les llaman ya "los monteristas". Veremos cuanto tiempo tardan en oírse las voces en alto.

Su imparable ascenso quedó demostrado cuando en la primera sesión de investidura el pasado 1 de marzo, ocupó junto a las dos principales cabezas de Podemos, uno en los tres escaños que tantas batallas les había costado conseguir. Desplazaba así a la fila de detrás a la fundadora Carolina Bescansa, quien en la sesión inaugural había acudido con su bebé y acumulado toda la atención. Fue un gesto elocuente. Quienes aún no se habían enterado, comprendieron quién mandaba junto a Iglesias y Errejón. Montero le quita hierro al asunto justificando que, al ser portavoz adjunta, es el lugar que le corresponde, pero en el entorno de la dirección se asegura que volaron los cuchillos. "Carolina es como es y no le importa nada que Irene haya tomado las riendas como controladora de todo lo que rodea a Pablo. Ambas se entienden bien" murmura un compañero de ambas, quitando acidez al asunto. El entorno de la propia Montero insiste en que ambas son complementarias, pero no basta para calmar el runrun sobre la influencia de la jefa de gabinete de Iglesias.

Foto: EFE

VICEPRESIDENTA PARA PABLO

No será porque Pablo Iglesias no advirtiera en plena campaña electoral que Irene Montero sería su vicepresidenta si ganaba las elecciones. Aunque no logró cumplir la promesa, lo cierto es que comparada con los portavoces adjuntos de otros grupos parlamentarios, que resultan invisibles para los medios, ha sido una revelación. Los compañeros de la primera época reconocen que "funciona mediáticamente y por eso se la empezó a enviar a la televisiones. Es lista y está sabiendo aprovechar su momento para no tener que depender de nadie".

Ella tiene vida propia y un numeroso equipo a su cargo, con el que edificar un perfil sólido. "Se ha construido un entorno propio que la protegerá si un día cae en desgracia ante el secretario general. Tiene ya sus seguidores", explica un compañero de la Complutense de Errejón e Iglesias, que contempla con preocupación "el ascendiente de Irene sobre Pablo. El proyecto se nos está yendo de las manos. Puede que ahora ella juegue ese papel de coach de Pablo Iglesias que Juan Carlos Monedero desempeñó hasta que la cosa se rompió, pero Montero ha aprendido la lección y no parece dispuesta a que se le dé la patada cuando deje de contar con el favor del líder". Además de jefa de gabinete y portavoz adjunta, se ha convertido en responsable oficiosa de áreas de organización y estrategia. "Cada día acapara más" apunta otra fuente que prefiere guardar el anonimato. ¿Por qué? Sencillamente porque tienen miedo, aseguran. No tanto a la propia Irene Montero, como a algunos de los personajes que la cuidan.

LOS DE CONFIANZA

Para empezar, se ha rodeado de un grupo de confianza entre los que están Rafa Mayoral -el hombre que la llevó a Podemos- y Juanma del Olmo, al que ha colocado de adjunto a la secretaría general que ocupa Bescansa. Del Olmo se encarga de lanzar los mensajes y los argumentarios a los diputados, quienes intuyen que las tesis que se reciben son las de Irene Montero. Esta misma semana, ante la lucha por el poder que ha sacado a la superficie la crisis de Madrid, un mensaje se trasladaba vía Telegram: "Hay que quitar hierro al asunto de Pablo vs Iñigo. Porque no es verdad lo que dicen los medios. Hablad con el resto de diputados y haced un trabajo de quitar preocupación. Decid que están los dos, codo con codo, preparando la solución y la respuesta. Que tenemos que apretar los codos porque el régimen va a por Pablo, se ha dado cuenta que es lo que impide la Gran Coalición". Lo cuenta uno de los receptores del mensaje, seguro -dice- de que son palabras de Montero.

En el grupo parlamentario de Podemos es conocida su beligerancia contra el PSOE y se le atribuye la estrategia que ha bloqueado sistematicamente la posibilidad de un pacto con Pedro Sánchez. "Irene estaba empeñada en presentar un organigrama de gobierno, demasiado burdo para algunos, pero ese tipo de ideas son muy propias de ella y su equipo", apunta un relevante cargo del partido, que evidentemente era más partidario de tender puentes que de volarlos.

CAPACIDAD DE TRABAJO

El equipo de Montero, aparentemente ajeno a las reticencias que ella despierta, resalta su capacidad de trabajo y su vocación desde los 16 años por mejorar las condiciones de las víctimas de la crisis. Creció entre los populares barrios madrileños de La Elipa, Ciudad Lineal y Vallecas, aunque ahora vive en Moratalaz, "a dos pasos de mi madre" a la que últimamente ve muy poco por la acumulación de trabajo. Se nota que disfruta con la trepidante actividad de estos días y que se siente arropada por un equipo que asume que su sombra es cada vez más alargada: desempeña muchas más funciones de las que se ven gracias a sus "competentes" colaboradores.

La justificación de los suyos de por qué acumula poder no convence a uno de sus críticos, quien siguió muy de cerca el momento de su consolidación definitiva como alguien muy influyente en el líder. "Sucedió tras la derrota de Iglesias ante Rivera en aquel debate de 'Salvados'. Irene se encargó de hacer ver a Pablo lo cansado que estaba -que era cierto- y que tenía que descansar más y ocuparse de las cosas importantes. Delegar en ella. Como jefa de gabinete del secretario general se ha ocupado de que "todo llegue a Pablo a través de ella, que es quien centraliza y filtra la información".

Nada más lejos de la realidad, responde el círculo de Montero, sorprendido "porque Pablo es accesible, en actos o en marchas escucha a la gente del partido que se le acerca y le da su opinión, unas veces positiva y otras negativa. Siempre atiende a todos".

EN EL GOBIERNO COMO SEA

Parte de la tensión acumulada en los últimos meses en torno a la escalada de Montero ha estallado ahora. La rigidez de la portavoz adjunta y de los suyos en cuanto a la estrategia para formar Gobierno con el PSOE es más que notable. Ella se declara rotunda partidaria de entrar en un gobierno con los socialistas "porque es la única garantía de hacer cosas, incluso asumiendo el desgaste", nos explica. Cree que si dejan que el PSOE y otras fuerzas gobiernen con su abstención durante un año o año y medio, será un tiempo perdido durante el cuál los ciudadanos víctimas de la crisis seguirán en un estado cada vez más precario. Cómo casa esa pretensión con las condiciones y formas abruptas lanzadas a los socialistas desde el principio, es algo que no se ha comprendido bien internamente. Montero pasa sin transición de recordar el pasado más oscuro y sucio del PSOE -como ya hizo Pablo Iglesias con la cal viva- a lanzar que tienen que entrar con ellos en el Gobierno porque aún mantienen mucho poder en las instituciones y el aparato del Estado.

Su actitud contrasta con los partidarios de explorar otras posibilidades con los socialistas, incluso la de permitirles gobernar mediante su abstención a costa de concesiones notables en economía y temas sociales. De paso, Podemos podría liderar la izquierda durante una legislatura muy complicada para Pedro Sánchez, sin Presupuestos Generales y enfrentándose a Bruselas. Pero los "monteristas" se defienden con que en los órganos oficiales de Podemos no ha habido criticas sobre la postura del partido en el proceso de investidura fallido.

Tampoco nadie se ha atrevido a exponerle a Montero los resquemores que suscita esta psicóloga de carrera. "Llegué aquí dejando aparcada una parte importante de mi vida profesional. Tenía pendiente una beca FPU en Harvard, me iba a hacer una pasantía" responde la protagonista de esta historia, quien confiesa no ser consciente de los recelos que despierta. "Estoy contenta con lo que soy. Defiendo lo que creo y me gusta lo que hago y si no logramos lo que creemos, me vuelvo a mi vida".

Lo dicho, no le pierdan la pista para entender el devenir de Podemos.