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27/01/2017 21:55 CET | Actualizado 27/01/2017 21:56 CET

El victimismo de Iglesias como arma de guerra

La estrategia de Pablo Iglesias de presentar a Iñigo Errejón y a Tania Sánchez como dos traidores, que no han sabido respetar ni la amistad ni el amor del hombre que fue amigo, novio y mentor, empieza a asquear incluso a los otrora amigos del propio secretario general de Podemos. "Pero el victimismo se desgasta. Veremos hasta cuando lo puede utilizar", sentencia un diputado de la organización, harto del juego de estas semanas.

APELAR A LA DESLEALTAD COMO ARMA ARROJADIZA, ¿FUNCIONARÁ?

Solo que el hartazgo es secundario en estos momentos. La cuestión es si entre las bases y en los círculos, a los pablistas les va a funcionar el uso del sentimentalismo y la traición, a los que apela en cuanto puede, para vencer en la pelea por mantener íntegros los poderes del secretario general de Podemos. Un secretario general poderoso, que Pablo Iglesias encarnaría solo sí triunfan sus criterios en Vistalegre II, el Congreso del segundo fin de semana de febrero. Si no, se va. "Yo me quedaré, aunque pierdan mis propuestas", puntualizaba Errejón en el Congreso el miércoles.

"Es agotador. Todos los días intentamos no entrar en la bronca, no caer en el barro que los de Pablo están utilizando, pero es muy difícil. Él apela a lo que quiere a Íñigo y a Tania, a la unidad pese a que le han dejado tirado, para después acusarles -en teoría subliminalmente- especialmente a Errejón, de querer convertir Podemos en el PSOE, lleno de baronías y demás. Es un juego sucio", explica un errejonista, que pese a todo, sigue pensando que el único secretario general posible es "Pablo".

La charla tiene lugar otra mañana -jueves, 27 de enero- en la que Iglesias se ha paseado por radios y teles, practicando el buenismo, mientras desde hace días en las redes sociales como Facebook siguen apareciendo publicidades pagadas contra la figura del portavoz en el Congreso de Podemos, y todavía hoy, numero dos del partido.

pantallazo podemos

"Son estrategias muy de moda en estos tiempos, apelar a las emociones de los militantes y de los ciudadanos, eso de hasta los míos me traicionan. Fijaos que hasta Jean Marie Le Pen lo hace con su hija Marina". El rotundo comentario parte de un catedrático de la Complutense muy, pero muy cabreado, al que Iglesias encandiló y llenó de esperanzas, y estos días está espantado de las peleas en el joven partido "justo cuando tenían que estar dando respuestas a la coalición PP y PSOE, a la era que se abre con el energúmeno de Trump".

LA DISTANCIA DE LOS NOTABLES

"Si Pablo e Íñigo se sentaran los dos solos, seguro que llegaban a un acuerdo", afirma en los pasillos del Congreso un diputado de Podemos, que tiene verdadero pánico a manifestar si está con uno o con otro y cuál es el debate ideológico de fondo. A pesar de que hay unanimidad sobre la capacidad de entendimiento de los otrora amigos y hombres clave en Podemos, tanto en un bando como en el otro, el pesimismo se impone ante la posibilidad de llegar a un acuerdo real antes del congreso de febrero.

El problema es que hasta algunos de los más fieles colaboradores de Iglesias han empezado a tomar distancia. La plataforma creada a iniciativa de Carolina Bescansa, cofundadora de Podemos y responsable de Análisis Político y Social de la organización, junto con Nacho Älvarez, responsable de Análisis Económico, es una prueba. Ambos intentan mediar en la partida de "ping-pong" de sus amigos, pero sobre todo intentan buscar una solución que evite la debacle tras Vistalegre II. La situación es tan complicada que la aspiración de los que participan en las reuniones para alcanzar un acuerdo de mínimos, es negociar primero un método para poder discutir cómo llegar a un acuerdo sin tirarse los trastos a la cabeza.

Si repasáis sus declaraciones, Carolina menciona a "los informales", pero también a los buenos, y de su boca no sale el nombre de Montero ni una vez. La empatía entre ambas es nula

BESCANSA E IRENE MONTERO, A POR EL PUESTO DE ERREJÓN

Ya puede echarle Bescansa buena voluntad al asunto de mediar y llegar a un pre-acuerdo para debatir el acuerdo, que las campañas en redes y prensa ya están en marcha. "Lo que quiere es posicionarse, y ser la número dos en cuanto Errejón caiga. Está harta de que la hayan ninguneado, incluso desde que se constituyó el Grupo Parlamentario. No soporta a Irene Montero. Si repasáis sus declaraciones, Carolina menciona a "los informales", pero también a los buenos, y de su boca no sale el nombre de Montero ni una vez. La empatía entre ambas es nula. Y puede que Irene aspire a ser número dos de Pablo, lo cuál ya sería muy fuerte, pero Montero prefiere ser portavoz en el Grupo Parlamentario y que Rafa Mayoral sea el segundo de Iglesias", relata otro diputado de fuera de Madrid, que no sale de su asombro con lo que está pasando "entre tanto inmaduro. En eso tiene razón Carolina, son unos informales".

Y LA DISCREPANCIA IDEOLÓGICA ENTRE IGLESIAS Y ERREJÓN, ¿CUÁL ES?

Las redes sociales, las crónicas y las declaraciones en medios de los implicados en la refriega ya han puesto de relieve que la disputa versa sobre la estructura de la organización, los poderes del secretario general y más calle o más instituciones, pero ¿cuál es la auténtica discrepancia ideológica entre los dos protagonistas de la batalla, Errejón e Iglesias?.

La respuesta es prácticamente unánime entre todos los consultados para esta crónica. Hay diferencias sobre como se organiza una nueva fuerza política, si los poderes de las corrientes obtienen una representación proporcional o no al final de Vistalegre II, si Iglesias mantiene más o menos atribuciones como líder, pero desde el punto de vista ideológico, diferencias que atañan a la gente sobre el modelo social, las pensiones, los derechos de las mujeres y las minorías, el modelo productivo en economía, las relaciones internacionales y políticas...

No, diferencias en el terreno de políticas para los ciudadanos no hay entre Iglesias y Errejón, ni mucho menos

"No, diferencias en ese terreno no hay entre Iglesias y Errejón, ni mucho menos. Las habrá con Urbán y los anticapitalistas, aunque tampoco nada que sea insalvable. Si preguntas por el modelo político, internacional, social, te dirán lo que diga Pablo Bustinduy; sI preguntas por el económico, te dirán igualmente, lo que diga Nacho Álvarez", corrobora un concejal del ayuntamiento de Madrid, una comprobación que previamente ha sido fácil de hacer entre las otras fuentes.

"Hombre, diferencia ideológica podría ser que Iñigo quiere un partido más abierto, pactar cosas con el PSOE para conseguir meter cuña en legislar, lo que llega a la gente; y que los de Pablo apuestan por "no blanquear al PSOE nunca" y hablan de la movilización en las calles. Pero también eso es una trampa. Ambos modelos son compatibles, basta con mantener vivo el contacto con las organizaciones civiles, las ONG, los movimientos vecinales. Y eso lo hacen ambos grupos", declara una diputada de Galicia, que observa preocupada el espectáculo.

¿Entonces? Entonces, volvemos al principio. Una cruda lucha por el poder -que también es ideología desde luego- solo que en una fuerza con tres años de vida.

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