Científicos se sumergen 5.277 metros bajo el lugar más inaccesible del planeta y topan con algo inesperado en la oscuridad
La expedición ha hecho que salgan a la superficie núcleos de sedimentos y muestras de rocas.

Un equipo de científicos chinos se ha sumergido 5.277 metros bajo el hielo del Ártico central y ha logrado llegar a uno de los lugares más inaccesibles del planeta: el océano cubierto de hielo entre Groenlandia y Siberia, donde se encuentra la dorsal de Gakkel.
La dorsal de Gakkel es un borde divergente que se encuentra ubicado entre la placa Norteamericana y la placa Eurasiática, por lo que su interés geológico es mayúsculo. Cuenta con una extensión de aproximadamente 1.800 kilómetros.
Los investigadores han conseguido realizar inmersiones tripuladas en una zona que hasta el momento los científicos únicamente habían podido observar a través de imágenes de satélite y sonar.
Tal y como recoge Illustreret Videnskab (la revista científica más grande de los países nórdicos), el buque de investigación chino Tan Suo San Hao ha servido como base flotante para llevar a cabo la misión.
Desde esa embarcación, el rompehielos, la navegación por satélite y dos submarinos tripulados han trabajado perfectamente sincronizados para evitar quedar atrapados bajo los témpanos de hielo presentes en la zona.
De esa forma, el equipo de científicos ha estado casi un centenar de días realizando operaciones en aguas profundas con el submarino Fendouzhe, un sumergible que ha sido construido especialmente para este trabajo.
43 inmersiones tripuladas
En concreto, "el equipo de investigadores ha realizado una serie pionera de 43 inmersiones tripuladas, 32 de las cuales se han llevado a cabo directamente sobre la dorsal de Gakkel, en una zona marítima con más del 80% de cobertura de hielo", destacan desde la citada revista científica.
A raíz de esas inmersiones, los científicos han topado con algo inesperado en la oscuridad. La expedición ha hecho que salgan a la superficie núcleos de sedimentos, muestras de rocas y agua, así como grabaciones de montañas y gargantas submarinas.
El equipo de investigadores cree que el material obtenido puede contener entornos biológicos y geoquímicos hasta ahora desconocidos.
