Confirmado por los científicos: ya es imposible limitar el calentamiento a 1,5 °C y el planeta se dirige a los 2,8 °C a final de siglo al ritmo actual de emisiones
Pese al avance de las energías renovables, el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C ya no es alcanzable, por lo que el mundo se enfrenta ahora a un escenario mucho más complejo y exigente.
Durante décadas, el calentamiento global ha sido una amenaza latente que parecía avanzar a cámara lenta, pero hoy el problema ya no se percibe como un riesgo lejano, sino como una realidad cada vez más visible en olas de calor extremas, incendios y fenómenos climáticos imprevisibles. En este contexto, la ciencia advierte que el margen de maniobra se reduce y que las decisiones que se tomen en los próximos años serán decisivas.
A partir de este diagnóstico, una parte creciente de la comunidad científica respalda que los objetivos climáticos fijados hace apenas una década han quedado desbordados por la realidad de las emisiones. Pese al avance de las energías renovables, el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C ya no es alcanzable, por lo que el mundo se enfrenta ahora a un escenario mucho más complejo y exigente.
El ritmo de reducción no ha sido suficiente y, como consecuencia, el planeta se encamina hacia un aumento de temperatura cercano a los 2,8 °C a finales de siglo. Tres investigadores han declarado en Nature que el objetivo climático central “ya no cumple su cometido” y que mantenerlo como eje de la acción internacional “podría ser contraproducente”. Según defienden, la referencia actual no ha logrado impulsar la transformación necesaria a la velocidad requerida.
Plantear objetivos medibles
“El objetivo de 1,5 °C no ha logrado impulsar una acción climática suficiente”, señala Erle Ellis, profesor de la Universidad de Maryland, que plantea la necesidad de replantear el enfoque global de la política climática. En su lugar, propone avanzar hacia metas más prácticas y directamente vinculadas a la reducción de emisiones, con el fin de mejorar la eficacia de las políticas climáticas y evitar que un objetivo ya considerado inalcanzable termine debilitando la ambición internacional.
El diagnóstico lo refuerza el último Emissions Gap Report del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que sentencia que las políticas actualmente en vigor colocan al planeta en una trayectoria de hasta 2,8 °C de calentamiento a final de siglo, mientras que los compromisos nacionales presentados hasta ahora apenas rebajan esa cifra a entre 2,3 y 2,5 °C. El propio PNUMA advierte además que el rebasamiento del 1,5 °C se producirá, con mucha probabilidad, en la próxima década.
El contexto climático sostiene esta visión pesimista, ya que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha confirmado que entre 2015 y 2025 se registraron los once años más cálidos desde que hay registros y que 2025 fue el segundo o tercer año más cálido de la historia. La institución subraya que el planeta sigue acumulando calor, que los océanos continúan absorbiendo enormes cantidades de energía y que los fenómenos extremos ya están dejando daños generalizados en todo el mundo.
En ese escenario, la propuesta que emerge desde parte de la comunidad científica es la de concentrar la acción en objetivos medibles: acelerar la salida de los combustibles fósiles, multiplicar la capacidad renovable y reforzar la adaptación. Si el 1,5 °C ya no parece alcanzable como límite estricto, la prioridad pasa a ser reducir al máximo el exceso de calentamiento y evitar que ese sobrepaso sea duradero o muy profundo.