Quiénes son los Pocholos y quién es el ‘Rasputín’ de Ayuso que decía que la homosexualidad es "monstruosa"
La caída del consejero Viciana desencadena la dimisión en bloque de diferentes dirigentes que tenían en común una estrecha amistad con Antonio Castillo Algarra, una polémica figura que llevaba en la sombra las riendas de la educación y la cultura en Madrid.
El pasado lunes, por primera vez desde que Isabel Díaz Ayuso es presidenta de la Comunidad de Madrid, la líder madrileña destituía a uno de sus consejeros. Se trataba de Emilio Viciana, hasta entonces al frente de las tareas relativas a Educación. De puertas para afuera, todo parecía amistoso: Viciana se despedía en redes sociales asegurando que había sido un cese "a petición propia" y agradeciendo la oportunidad a Ayuso.
Sin embargo, su destitución ha destaponado una cascada de dimisiones por parte de dirigentes populares y equipo de trabajo a quienes en las esferas políticas se les conocía con el nombre de "pocholos" por sus pintas de "niños pijos". Y en la cúspide, la presencia ominpresente de Antonio Castillo Algarra, hasta hoy uno de los directores artísticos del Ballet Español de la Comunidad de Madrid y figura cercana al propio Viciana.
Pero, ¿por qué Ayuso destituyó a su consejero? Viciana habría fracasado en la gran tarea que le encomendó Ayuso: una reforma de la ley de universidades que favorecía la privatización parcial de los campus públicos y la implantación de un régimen sancionador para evitar protestas dentro de sus recintos. El plan puso en contra a todos los rectores de las universidades públicas y a buena parte de la comunidad educativa, lo que ha ido enquistando la aprobación de esta ley pese a la mayoría absoluta que ostenta Ayuso.
La salida de Viciana provocó, a su vez, la dimisión de tres diputados del grupo popular en la Asamblea, considerados cercanos al consejero cesado: Pablo Posse, portavoz de Educación; Mónica Lavín, portavoz de Política Social; y Carlota Pasarón, de Juventud.
El Gobierno de la Comunidad de Madrid también ha informado este jueves del cese de los directores generales de Universidades, Nicolás Javier Casas, y de Educación Secundaria, Formación Profesional y Régimen Especial, María Luz Rodríguez de Llera Tejeda.
Los seis, según El País, llegaron a la política en 2023 de la mano del dramaturgo y dueño de una academia Antonio Castillo Algarra. "Un hombre que, durante al menos una década, ha susurrado al oído de la presidenta Isabel Díaz Ayuso, y al que los otros le deben absoluta obediencia y en el que confían ciegamente. Tanto, que los diputados se han podido ver arrastrados por él a la hora de renunciar a sus cargos", señala el diario de PRISA.
Todos ellos formarían parte del clan de los Pocholos, treinteañeros (salvo Vidiana) que habrían conseguido puestos de responsabilidad sin experiencia política previa y con una vinculación muy próxima a Castillo Algarra. Por ejemplo, Nicolás Casas tocaba el trombón en su compañía, María Luz Rodríguez Lera había sido recepcionista en su academia, Pablo Posse fue microfonista de una de sus obras y Mónica Lavín, profesora de su academia. Casi todo quedaba en casa.
Cuando el equipo de Ayuso vio que la consejería estaba en manos de personas inexpertas, comenzaron a plantearse la decisión de acometer cambios importantes. Y eso lo que ha acabado ocurriendo esta semana.
La sucesión de acontecimientos ha hecho que Castillo Algarra también haya presentado su dimisión. Durante muchos años fue amigo cercano de Isabel Díaz Ayuso y ha compartido fotografías junto a ella en sus redes sociales. según El País, la ahora presidenta dio dos charlas en la academia de Castillo Algarra a los aspirantes a la PAU.
Sus "opiniones" habrían incluso sido determinantes para Ayuso a la hora de elegir consejeros, seleccionar perfiles para las listas electorales o incluir propuestas para la cuestionada ley de universidades.
En redes sociales, el denominado "Rasputín" de Ayuso se presenta como profesor de Humanidades, escritor, productor y director teatral, y propietario de la academia y productora For the Fun of It, dedicada a las artes escénicas. Su ideología es ultraconservadora sobre todo en cuestiones sobre el feminismo o la homosexualidad. Si un hombre mata a su pareja "no la mata porque sea mujer... la mata por la loca pasión de los celos; ha sido siempre así, y es, un crimen pasional", recoge El Mundo en base a extractos de su web. Y dice que ser homosexual es algo "monstruoso", pese a que él es gay. Un artículo que, por cierto, Ayuso recomendó en sus redes sociales leer "al 100%".
Se dice que Castillo Algarra, que ejercía una poderosa influencia sobre el consejero Viciana, llevaba en la sombra las riendas de la educación y la cultura en Madrid. Y que con la caída de su "hijo pródigo" su poder de influencia iba a quedar reducido a la nada. De ahí que, ahora, haya pasado a la ofensiva para acusar públicamente a Miguel Ángel Rodríguez - el jefe de gabiente de Ayuso - de "manipular" o "comprar" a diversos medios para que den una versión amable para Ayuso sobre la crisis que han abierto los Pocholos en la Puerta del Sol.