Suárez, González, Aznar, Rajoy... Y ahora Zapatero: no hay presidente del Gobierno que se libre de la sombra de la corrupción
El millón que el jefe de los espías dijo que pagó Juan Carlos I a Suárez; los GAL, Filesa y demás de González; las mentiras y la contabilidad B con Aznar; Rajoy y la condena al PP... Repasamos los principales escándalos de los expresidentes.
Es 10 de octubre de 1986 y el mandamás de los servicios de inteligencia españoles, Emilio Alonso Manglano, acaba de regresar de una audiencia en el Palacio de La Zarzuela con el rey Juan Carlos I. En su agenda personal, por aquello de que todo lo hablado quede de alguna manera registrado, anota: "Le ofreció un millón de dólares a [Adolfo] Suárez para cuando dejara de ser PG [presidente del Gobierno]. No lo sabe nadie". Según contaron Javier Chicote y Juan Fernández-Miranda en ABC, el monarca estaba molesto porque Suárez había incumplido su promesa de abandonar la política si recibía un Ducado (cosa que logró un mes después de su dimisión). Tras dejar La Moncloa, el expresidente monta con otros miembros de la UCD el partido Centro Democrático y Social (CDS), formación que le tiene como diputado de Madrid hasta 1991. Dos años antes, el 30 de mayo de 1989, Manglano deja otra anotación en su cuaderno, de nuevo tras una entrevista con el rey: "El rey de Arabia Saudí le dio 36 millones de dólares para la Transición. Cuando se marchó Suarez le dio un millón de dólares para él".
Hasta que el diario ABC tuvo acceso a la biblioteca personal de Manglano, en 2021, pareciera que Suárez había dejado la Presidencia del Gobierno con una trayectoria en democracia impoluta (al menos en lo que refiere al beneficio económico impropio), acaso salpicada tan solo por los obstáculos políticos y por una suerte de ambición desmedida, que diría C. Tangana. Claro que lo del millón de dólares tan solo podría atestiguarlo ahora el rey emérito, fallecidos ya tanto Suárez como Manglano. También es cierto que lo que hoy sería a todas luces corrupción entonces se veía como un método de financiación para la supervivencia de la democracia. Todo valía. Juan Carlos prefería llamarlo "fortalecimiento de la Monarquía española". Es la expresión que el monarca usó, por ejemplo, en una carta que envió en 1977 al entonces sha de Irán, Mohammad Reza Pahleví, para que le prestara unos diez millones de dólares.
En el libro Una tragedia griega, el periodista José García Abad cuenta, sin embargo, que "de aquel dinero pedido [...] llegó mucho más al palacio de La Zarzuela que al de La Moncloa". En la misma publicación García Abad recuerda también que, en otra ocasión, Suárez y el administrador privado del rey, Prado y Colón de Carvajal viajaron juntos a Ryad "para concretar un préstamo del príncipe Fahd al rey don Juan Carlos". "Prado aprovecha que Suárez no sabe inglés para engañarle respecto a la cantidad que recibirá el monarca, con el consiguiente pellizco para Prado, quien al traducir transformaba los thousand (mil) en millions (millones)". Algunos bromearán con la picaresca juancarlista, otros que bien crudo se lo llevó el rey. Pero esa es otra historia.
Leopoldo Calvo-Sotelo
Con sombras, escándalos y demás oprobios han tenido que lidiar todos los expresidentes del Gobierno desde Adolfo Suárez. Quizás el que menos fue el expresidente Leopoldo Calvo-Sotelo, que ocupó el cargo apenas dos años. Bastante tuvo con lo de meter a España en la OTAN y con protagonizar una hecatombe electoral nunca vista. Tras su mandato, la UCD pasó de 168 diputados a doce, aunque sería injusto señalarle como único culpable, que Suárez ya había pasado por ahí.
Felipe González
Después de Calvo-Sotelo vino Felipe González, y con él la España de la corrupción, un sinfín de casos de desfalco, casi tantos como años estuvo el expresidente en La Moncloa. El asunto da para perderse unos días: los GAL, el caso Filesa, el desvío de fondos reservados, caso Roldán, Ibercorp... Y ya luego otro buen número de corruptelas a nivel autonómico y/o municipal. Lo de cambiar la pana por el traje fue lo de menos. Fue la sombra de la corrupción, de hecho, lo que obligó a dimitir a su famoso número dos, Alfonso Guerra, después de que su hermano, Juan Guerra, fuera condenado por defraudar a Hacienda más de 40 millones de pesetas.
Además del caso Filesa, la conocida trama de financiación ilegal del PSOE (quedó acreditado que el partido se financió con más de 1.200 millones de pesetas de procedencia ilícita), quizás el mayor escándalo al que tuvo que enfrentarse González fue el de los GAL. Los Grupos Armados de Liberación, una suerte de ejército parapolicial, fue ideado desde el Gobierno y financiado con fondos públicos. En España, el terrorismo de Estado secuestró, torturó y mató a 27 personas. Por los GAL fueron condenados, entre otros, el ministro de Interior de González, José Barrionuevo, y el secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera. Para la posteridad quedará la imagen del expresidente abrazando a sus compañeros antes de su entrada en prisión.
Hace unos años, El Mundo entrevistó a Álvaro Soto Carmona, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid y autor de Transición y cambio en España, 1975-1996, un libro en el que repasa todos y cada uno de los casos de corrupción que protagonizaron los mandatos de González. En el periódico, Soto dejó una irónica frase, pero no por ello menos preocupante: "Se creó un ambiente, un hedor que lo impregnaba todo, que se hizo irrespirable. ¡Si es que hasta el Boletín Oficial del Estado estaba corrupto!" Busquen, si les interesa, el caso BOE.
José María Aznar
Felipe González no pudo hacer frente a tanta polémica, aunque aguantó un rato, hasta que en 1996 José María Aznar ganó las elecciones, no exento tampoco de polémicas, ya fuera por corrupción, el Yak-42, las mentiras del 11M o por la invasión de Irak. Desde hace un tiempo circula una fotografía por internet del gabinete de Aznar desde julio de 2002 a marzo de 2003, una imagen en la que muchas personas señalan con un círculo las caras de todos sus ministros implicados en corruptelas. El señalamiento no es del todo certero, pero tampoco va desencaminado. Tres de los ministros que aparecen en esa instantánea, Rodrigo Rato, Jaume Matas y Eduardo Zaplana, fueron condenados y pasaron un tiempo en prisión, alguno incluso entró y salió en varias ocasiones.
Imputados por corrupción estuvieron también Francisco Álvarez-Cascos y Ángel Acebes, si bien al final quedaron absueltos. Cabe señalar, por otro lado, el caso de Esperanza Aguirre, una política que veía corrupción a un lado y al otro, ya fuera de sus aliados más directos, como Francisco Granados o Ignacio González, de alguno de sus consejeros o de alcaldes de la Comunidad durante sus mandatos. Ya fuera por Gürtel o por Púnica, lo cierto es que Aguirre nunca ha sido imputada por ningún caso. Dimitió, dijo, por no haber vigilado demasiado bien la corrupción que la rodeaba.
Durante la etapa de Aznar como presidente del PP estuvo como tesorero Luis Bárcenas, sí, el de los famosos papeles con su apellido. Según publicó El País en 2013, Álvaro Lapuerta y Bárcenas, tesoreros entre 1990 y 2009, "llevaron durante ese periodo en varios cuadernos manuscritos un registro de entradas de dinero (donativos de empresarios) y salidas (pagos periódicos a miembros de la cúpula del partido y otros gastos de funcionamiento)". Por supuesto Aznar no sabía nada de tal contabilidad; eso fue lo que declaró en el Juzgado, donde dijo también que "el J.M. de los papeles" no era él.
Más que la corrupción, como ocurrió con González, lo que puso el punto final a la época de Aznar como presidente fue el engaño tras los atentados del 11M. A pesar de que todas las investigaciones apuntaban a una vinculación yihadista, el Gobierno del PP, con las elecciones a la vuelta de la esquina, dijo que no, que había sido ETA y ya. Eran los mismos que dijeron que había armas de destrucción masiva en Irak.
Mariano Rajoy
Toca ahora un salto en el tiempo. Dejamos para luego los años siguientes al Gobierno de Aznar y pasamos a Mariano Rajoy, quien pasará a la historia por ser presidente cuando el Tribunal Supremo confirmaba la condena a su partido, el PP, por haberse beneficiado de los negocios corruptos de la trama Gürtel; eso fue lo que terminó por convencer a Pedro Sánchez de presentar una moción de censura para echar a Rajoy.
Pero la Gürtel, o los papeles de Bárcenas, no fueron los únicos escándalos a los que tuvo que hacer frente Mariano Rajoy. Es posible que el principal alboroto fuera el de la creación de una policía patriótica dedicada a espiar adversarios políticos. De eso, él tampoco sabe nada. Como tampoco sabe demasiado de las decenas de casos de corrupción con más de mil cargos públicos implicados que se investigaron durante su estancia en La Moncloa. "Hice lo que pude cuando se me solicitó, y cuando no pude, pues no hice nada, qué le vamos a hacer", dijo hace un tiempo Rajoy.
José Luis Rodríguez-Zapatero
Y, ahora, ya sí, volvemos a atrás, al único expresidente que, hasta ahora, parecía no haber esquivado como nadie cualquier sombra de corrupción. José Luis Rodríguez Zapatero ha sido imputado esta semana por el caso Plus Ultra.
Zapatero, sin embargo, no estuvo exento de polémicas durante su mandato, si bien fueron más políticos. Gobernando Zapatero se produjo el movimiento del 15M, una queja que ya intuía lo que luego pasaría: el expresidente asumió los recortes (él lo llamó "ajuste") que pidieron los hombres de negro, congeló las pensiones y recortó los salarios.
Y... Pedro Sánchez
Pedro Sánchez, por ahora, sigue siendo presidente, así que se libra de momento de entrar en la lista de expresidentes salpicados por escándalos; pasará en cuanto deje La Moncloa. Ahí estarán, siempre, José Luis Ábalos y Santos Cerdán.