Un Sánchez cada vez más solo que no teme la moción de censura
El presidente enfadó a sus socios el pasado miércoles en el Congreso, especialmente a Sumar. Pero Díaz no le soltará la mano. Los críticos socialistas “están muy identificados”, dicen en Ferraz

El Congreso de los Diputados echa el cierre hasta el próximo curso político. Se han habilitado dos días de julio, el catorce y el veintitrés, para plenos extraordinarios. Pero, formalmente, el del jueves fue el último pleno. Y dejó una imagen que bien podría resumir el momento político actual: Pedro Sánchez aplaudido por sus diputados, la oposición gritándole “dimisión” y sus socios, incluidos los representantes de Sumar, yéndose del hemiciclo cabizbajos.
El presidente está cada día que pasa más solo, pero no hay movimientos políticos de relevancia que auguren que vaya a caer a corto plazo. Él mantiene el control de los tiempos, al menos en lo que se refiere a la convocatoria de las elecciones generales. “La pregunta no es si vamos a continuar, es cómo no vamos a continuar”, afirmó el miércoles, en el pleno monográfico sobre los casos de corrupción que le rodean, y en el que dio escasas explicaciones. En paralelo, desde los tribunales llegan nuevas revelaciones sobre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Sánchez fue al ataque y golpeó prácticamente a todos, incluso a sus aliados. Una huida hacia adelante que molestó especialmente a Sumar, que forma parte de su Gobierno. “Fue de sobrado”, lamentaron en el equipo de Yolanda Díaz. “Le faltó humildad y tener los pies en la tierra”, añadieron. Pero no le soltarán la mano. La salida del Consejo de Ministros “no” se contempla, al menos de momento: “Estamos en sacar adelante los Presupuestos”.
En los pasillos del Congreso, la sensación entre los socios era de fin de ciclo, a la espera de que Sánchez decida cuándo convocar las elecciones. “Mucho tienen que cambiar las cosas para que esto mejore después de las vacaciones de verano”, resumía un diputado. “Sánchez estaba fuera de órbita y totalmente out”, llegó a declarar públicamente Gabriel Rufián, que protagonizó con el presidente uno de los rifirrafes más sonados.
Descartada la vía Starmer -esto es, que Sánchez se haga a un lado en favor de otro candidato socialista-, la impresión generalizada entre los diputados consultados es que el presidente presentará los Presupuestos, los llevará a votación y convocará las elecciones ante la incapacidad de sacarlos adelante. ¿Cuándo sería esto? Los distintos grupos parlamentarios interpretan que en el primer trimestre de 2017, antes de las elecciones autonómicas y locales de mayo. Pero el PNV, tras escuchar a Sánchez en el pleno, redobló su apuesta, exigiendo que los plazos se aceleren todavía más y que las urnas se abran antes de que concluya 2026.
Críticos “identificados”
En el PSOE, los ánimos tampoco están mucho mejor, aunque esto no se traduce en una sacudida interna mayor a la de otras ocasiones. Los críticos “están muy identificados”, como admiten a las claras en Ferraz. El más relevante, Emiliano García Page, estará este sábado en el Comité Federal y tomará la palabra. “Elecciones ya”, exigen desde este sector, en el que también está Felipe González.
Según ha podido saber este periódico, esa facción anti-Sánchez mantiene interlocución y se prepara para “el día después”, sea cuando sea. Si bien, en Moncloa enfatizan que “el presente y el futuro” pasa por el presidente, que ya dijo que se presentaría a las elecciones. “Nuestro referente y candidato es Pedro Sánchez, y todos sabemos de su valía”, quiso dejar claro Óscar López. Otros ministros socialistas se pronunciaron estos días en términos parecidos.
¿Censura después de verano?
En paralelo, el Partido Popular se felicitó por asestar a Sánchez el último golpe parlamentario del curso político gracias a Junts. “Historia de este Congreso”, pusieron en valor, pese a que la votación fue simbólica. “Sánchez no tiene el apoyo de la Cámara que le hizo presidente”, constataron tras sacar adelante la iniciativa que le emplaza a dimitir o someterse a una cuestión de confianza. Si bien, Alberto Núñez Feijóo sigue sin ir un paso más allá.
De momento, el jefe de la oposición se resiste a registrar la moción de censura, como así le emplaza el propio presidente. “Haré lo que sea bueno para España, no lo que sea bueno para Sánchez”, esquivó el jueves ante la insistencia de los periodistas.
Una parte del PP interpreta que acabará dando el paso a partir de septiembre. “Entonces estaremos ya en precampaña y no importará tanto que la perdamos, lo relevante es que se nos vea como una alternativa”, en palabras de un diputado. Además, hay quienes sitúan un nuevo punto de inflexión para decantar la balanza: la posible imputación del Partido Socialista. “Ese debe ser el momento”, coinciden algunos de los dirigentes consultados por este periódico. Entonces, “el estado de ánimo de los socios puede ser tan terrible que incluso podría haber sorpresas”. Con Junts, como avanzó El HuffPost, la línea de interlocución se mantiene abierta.
