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14/03/2014 07:03 CET | Actualizado 13/05/2014 11:12 CEST

Sin científicos no hay ciencia, sin ciencia no hay futuro

Fuera de España todo son oportunidades porque conocen la preparación y potencial de nuestros cientificos y sin costarles un duro, ¡chachán! como por arte de magia se los llevan a todos y de calle. Lo curioso es que algunos aún se preguntan ¿por qué? o te dicen que emigrar es bueno.

Todos tenemos inquietudes, queremos mejorar, tener un trabajo decente, en definitiva hacer algo en la vida. Muchos tienen vocación ya desde muy jóvenes para algo en concreto. Yo puedo decir que en mi caso entré en ciencia por casualidad. Yo tenía un curriculum normal y sabía que tenía que tomar alguna decisión al acabar la carrera de Biología. En mi ultimo año de carrera, a principios del 2001, paré en el pasillo de la facultad al profesor Hector J. Caruncho y simplemente le dije: "Quiero irme a EEUU a aprender inglés y me gustaría ir a algún laboratorio a hacer ciencia si es posible, ¿me podrías orientar?" Así de simple comenzó mi odisea científica. A Hector le llamó la atención mi iniciativa, como me diría años más tarde. Queda claro que las oportunidades muchas veces aparecen donde y cuando uno menos se lo espera.

Mi divagar por el mundo como científico fue posible no sólo gracias a la decisión personal y al trabajo duro sino también a toda esa gente que uno se encuentra por el camino y que de forma desinteresada y con valores tan simples como la bondad y la honradez, te apoyan cuando lo necesitas. La ciencia en España sufre su peor momento porque estos valores básicos están en entredicho y porque sufre la falta de apoyo, o más bien la traición, de muchos de sus antiguos amigos. Hoy en día muchos de nuestros mejores científicos se van forzosamente o por estar descontentos por el trato dado en su propio país, básicamente por la falta de oportunidades para simplemente poder hacer ciencia (su trabajo) y tener una vida digna.

No es mucho pedir, sin embargo, su propio país se lo niega y se van en busca de otros países que los apadrinen. Y como no, fuera de España todo son oportunidades porque conocen la preparación y potencial de nuestros cientificos y sin costarles un duro, ¡chachán! como por arte de magia se los llevan a todos y de calle. Lo curioso es que algunos aún se preguntan ¿por qué? o te dicen que emigrar es bueno. Claro, no hacen ciencia, tienen trabajos en España de esos que no hay muchos y con muy buena renumeración, no han tenido que emigrar y ni hablemos ya de su conocimiento de idiomas, en definitiva, sin comentarios. Hago un llamamiento a aquellos que tienen el poder político y económico para que por favor ayuden a cambiar la situación actual tan lamentable de la ciencia española y ¡que lo hagan ya! Como se suele decir, nunca es tarde para el arrepentimiento si la dicha es buena. Por desgracia, parece que este tipo de temas en el Congreso se tratan solo a la hora del café y no durante las reuniones importantes.

Hacer ciencia en EEUU, España y Alemania, según mi propia experiencia, tiene similitudes y diferencias. Para hacer un doctorado, por ejemplo, todos exigen de base un curriculum decente y en todos tendrás que trabajar duro unos 4-5 años para poder defender tu tesis doctoral, publicar y entrar de lleno en la carrera científica. Los científicos en EEUU suelen ser exigentes y muy competitivos. Los alemanes son rectos y sofisticados y le dan gran valor al trabajo bien hecho. Los dos países apoyan la excelencia científica de manera continuada y esto atrae a los mejores científicos de todo el mundo.

En España, los científicos son de altísimo nivel pero los tijeretazos junto con los fallos del sistema y en el contexto de la mentalidad española, ¡bingo! un cóctel mólotov perfecto. Además, el sistema está burocratizado y sin opción la mayoría de las veces a contrataciones abiertas y competitivas. Por lo tanto, está claro que la huída científica española de los últimos años es debido a un error de base que ilustro con un par de refranes: "Sin un duro, no hay futuro" y "Mira adelante y no caéras atrás". Aún así, muchos científicos siguen luchando contra viento y marea porque el barco no se hunda. Como dijo E. Zola: "La realidad y la miseria me oprimen y, sin embargo, sueño todavía". La pregunta es ¿hasta cuándo?

Está en nuestras manos buscar, luchar y aprovechar las oportunidades que nos brinda la vida. Volver al hogar de uno, al país de uno, siempre suele ser fácil, pero tener que dejarlo, abandonarlo e irse porque te obligan, creo que todos tenemos claro que no le resulta fácil a nadie, seas científico o no. Por lo tanto, señores dirigentes, con sus decisiones están esquilmando la ciencia española, y lo peor, perdiendo a la mayoría de sus científicos. Recuerden que sin científicos no hay ciencia y sin ciencia no hay futuro. En la situación actual sólo hay una opción, o cambian el rumbo, o se hunde el barco con todos nosotros y el I+D+i dentro.

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