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20/07/2018 07:13 CEST | Actualizado 20/07/2018 07:13 CEST

5 señales para saber si has encontrado (o no) el trabajo de tus sueños

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Pienso mucho en lo que hace que la gente se levante todos los días y vaya a trabajar. Tengo la suerte de estar rodeado de cientos de empleados que aman lo que hacen, pero sé que ese no es el caso en muchas compañías. Según el último estudio de Gallup sobre el Estado del Lugar de Trabajo en Estados Unidos, el 51% de los empleados a tiempo completo no están comprometidos con su trabajo, por lo que no sienten ninguna conexión con él.

En otras palabras, una de cada dos personas preferiría pasar ocho horas al día haciendo otra cosa diferente. Es una estadística desoladora y bastante triste, pero no del todo sorprendente. Sé por experiencia lo fácil que puede ser terminar escogiendo el trabajo equivocado o estar atrapado en un puesto laboral para el que no estás hecho.

Tuve la suerte de descubrir mi vocación, aunque me costó un poco de prueba y error

Pero también sé, por experiencia, que es posible encontrar el trabajo de tus sueños. Tuve la suerte de descubrir mi vocación, aunque me costó un poco de prueba y error. Pensándolo ahora, había algunas pistas clave que pasé por alto en el camino y que podrían haberme ahorrado muchos problemas.

Aquí dejo cinco señales, no tan obvias, que podrían ayudar a determinar si has encontrado (o no) el trabajo de tus sueños. Se basan en mis propias experiencias personales, pero espero que puedan ayudar a otras personas:

1.Tu yo de 10 años se divertiría mucho haciéndolo: Cuando estaba en quinto grado, le escribí una carta a Richard Garriott, el desarrollador de videojuegos que está detrás de la clásica serie Ultima. Le dije que quería hacer juegos para ordenador cuando creciera, igual que él. (Nunca recibí una respuesta... pero ese no es el asunto). Al final, tomé esto como una fantasía infantil y, muchos años después, terminé licenciándome en administración de empresas. Tardaría casi una década encontrar mi camino de regreso a la tecnología, a los ordenadores y a las cosas que me gustaban cuando era un niño.

Creo que llevamos en nosotros un conocimiento instintivo, presente desde muy temprana edad, de lo que estamos destinados a hacer. Estas aspiraciones "infantiles" no suelen tener en cuenta el dinero, sino que nacen de la pasión y la diversión. Puede merecer la pena perseguir estos sueños, en lugar de descartarlos completamente. No digo que literalmente deberías convertirte en un ninja, en un dinosaurio o en un Transformer, pero si estás dispuesto a leerlo, podrás ver que hay un mapa de tu futuro en esas fantasías de cuando tenías 10 años.

2.La gente siempre decía que serías muy bueno en eso (aunque no escucharas): Durante mi primer año de universidad pedían unos conocimientos previos de programación informática para poder entrar en los estudios de empresariales. Pasé incontables horas programando, a costa de mis otras clases. Mi profesor se dio cuenta de mi entusiasmo y me sugirió que considerara cambiar mi especialidad. Yo no le escuché. Para mí, un título en administración de empresas era el billete para una carrera "real".

Echando la vista atrás, hubo muchos momentos en los que mis profesores, mi familia y mis amigos trataron de señalarme lo obvio. Hoy en día estoy mucho más dispuesto a confiar en la sabiduría de los demás. Las personas que están a tu alrededor a menudo ven aspiraciones y potenciales (sin mencionar, defectos) que, por cualquier razón, no quieres o no sabes ver en ti mismo. En aquella época, todas las flechas apuntaban hacia un futuro tecnológico, excepto las de mi propia cabeza. Así que me abrí camino a través de un título en administración de empresas, hasta que no pude soportarlo más y abandoné antes de mi último año.

3. El punto dulce de tu diagrama personal de Venn. Puede ser tentador idealizar y decir que todos tenemos una verdadera pasión y una verdadera vocación. Descúbrela, independientemente de que sea escribir novelas, conducir coches de carreras o crear empresas, y estarás listo para afrontar tu vida. Cuanto más mayor me hago, menos me lo creo. Todo el mundo tiene múltiples facetas en su personalidad y muchas formas de encontrar la satisfacción. Por ejemplo, me divierto con el espíritu emprendedor, la tecnología y ese pequeño subidón de adrenalina que viene de sobrepasar tus límites. Creo que los mejores trabajos representan la guinda de esas pasiones, el lugar en un diagrama de Venn donde se superponen.

Tras dejar la universidad me mudé de nuevo a mi ciudad natal, agoté mis ahorros y abrí una pizzería. A pesar de las largas horas, fue un verdadero aprendizaje intensivo, así como un orgullo el poder ganar mi propio dinero... . al menos durante un tiempo. Al final, me di cuenta de que había un gran problema: no me gustaba el negocio de la restauración, al menos no tanto como a me apasionaba la tecnología. Mi diagrama de Venn estaba incompleto. Después de un par de años, me aburrí y vendí el local. Utilicé lo recaudado para comprar un nuevo iMac y mudarme a la ciudad.

4. No se trata del dinero (pero el dinero termina siendo importante): Según me acercaba a los 30, me dediqué a aprender PHP y MySQL y conseguí un trabajo en una agencia de diseño, haciendo páginas web. Justo cuando se me acababan los ahorros, la burbuja tecnológica estalló y me quedé sin trabajo. Pero me encantaba lo que hacía, así continué en ello. Terminé convirtiendo mi apartamento en una agencia, manteniendo la cabeza por encima del agua.

Pero la verdadera pasión es contagiosa. Atrae a clientes y atrae a empleados. También atrae a gente que cree en lo que haces y a inversores. Después de unos años, mi agencia había crecido y tenía más de 20 empleados. Fue entonces cuando desarrollamos una ingeniosa herramienta gratuita llamada Hootsuite para monitorizar múltiples redes sociales a la vez. De repente, tuvimos miles de usuarios. Luego, millones. En pocos años la empresa había crecido hasta tener cientos de empleados.

No quiero simplificar demasiado, pero lo que quiero decir es lque el trabajo que realmente amas tiene una manera de crear su propio impulso. Las recompensas, ya sean monetarias o de otro tipo, generalmente llegarán, si le pones ganas desde el principio.

5. Siempre tienes el agua al cuello, pero nunca te ahogas: Todavía recuerdo la primera vez que convencí a grandes inversores para que visitaran Hootsuite. Después de un día de presentaciones, todos salimos a cenar. Vi que pedían las cosas más caras del menú, como si nada. Al terminar la noche, para mi horror, me dejaron a mí la cuenta.

Me río mirando hacia atrás y pensando lo poco que sabía entonces de negocios. Desde el momento en que Hootsuite entró en hipercrecimiento, añadiendo docenas de empleados al mes, comencé a agobiarme. Desde cortejar a los inversores y escalar un equipo global de ventas, hasta reclutar directivos senior y negociar contratos de millones de dólares, todo era nuevo para mí. Pero, a pesar de lo duro que fue (y es), también fue emocionante. Debería haberme ahogado, pero no lo hice.

Creo que esta es la característica más importante de un trabajo de ensueño. Los desafíos no se detienen. Estás constantemente luchando y siendo puesto a prueba. Pero debido a que hay una verdadera pasión detrás, todo esto se percibe más como una aventura, que como una rutina. Siempre estás aprendiendo y creciendo, y finalmente te das cuenta del privilegio que es estar en esa posición.

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