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Adiós al sueño chino, un peligro para la economía global: "China está llena de ancianos llenos de energía, jóvenes apáticos y gente de mediana edad desesperada"

Adiós al sueño chino, un peligro para la economía global: "China está llena de ancianos llenos de energía, jóvenes apáticos y gente de mediana edad desesperada"

El desempleo juvenil en China ronda el 17%, pero hay otra realidad detrás de los datos oficiales, en la eterna lucha entre la propaganda prochina y antichina. 

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La Generación Z china se enfrenta a retos que recuerdan mucho al de casi cualquier país occidental.SOPA Images

China parece inevitable e imbatible, al menos en gran parte de los "frentes" de una gran potencia, pero igual el "peligro" está dentro, aunque también se aseguraba que una sociedad china próspera, como la de ahora, demandaría democracia, y nada más lejos. Las nuevas generaciones tienen la palabra, y la Generación Z en particular, con ancianos y gente de mediana edad que tienen mucho que decir.

El economista Gao Shanwen describió el fenómeno con una frase que se volvió viral antes de ser censurada en internet: "China está llena de ancianos vibrantes, jóvenes sin energía y personas de mediana edad desesperadas".

El desempleo juvenil en China ronda el 17%, mientras millones de graduados aceptan empleos muy por debajo de su formación, y los economistas alertan de que el consumo débil de los jóvenes puede convertirse en uno de los mayores riesgos para el crecimiento mundial. ¿Qué hay de verdad y realidad en todo ello? Como suele ocurrir, los prochinos nunca se fían de datos negativos y los antichinos igual pero con los positivos. 

Sobre el papel, 2025 fue un año sólido para la economía de China. Pekín anunció que la segunda mayor economía del planeta cumplió su objetivo de crecimiento del 5% del PIB, mientras las exportaciones y la producción industrial resistieron pese al entorno internacional.

Sin embargo, bajo esa estabilidad estadística se esconde un problema más profundo. La crisis inmobiliaria, la tensión comercial con Estados Unidos y el debilitamiento del mercado laboral han erosionado la confianza de una generación que debía sostener el consumo del país.

Cada vez más jóvenes chinos —especialmente millennials y miembros de la generación Z— sienten que el camino hacia una vida de clase media se ha vuelto incierto. El desempleo juvenil ronda el 17%, una cifra que ni siquiera refleja el aumento del subempleo entre graduados universitarios.

Zak Dychtwald, fundador de la consultora Young China Group, lo resume así en Business Insider: "Aunque no haya habido una recesión formal, muchos jóvenes han vivido los síntomas de una recesión, como el desempleo y la precariedad".

El resultado es una generación que comienza a perder fe en el futuro económico del país.

Una generación con menos ambición y más cautela

La desaceleración económica se refleja claramente en el consumo. Durante años, los economistas esperaban que, tras el fin de las restricciones de la pandemia en 2022, los consumidores chinos desencadenaran un fuerte "gasto de venganza". Ese auge nunca llegó porque el chino es menos consumista de lo que parece, es ahorrativo y ahora inversor también.

Después de un breve repunte en 2023, el consumo se enfrió rápidamente. Las ventas minoristas siguen muy por debajo del crecimiento anual cercano al 10% que era habitual antes de la pandemia. El eterno deseo del gobierno chino en los últimos tiempos: fomentar y lograr un elevado consumom interno.

En diciembre, el crecimiento del comercio minorista fue de solo 0,9% interanual, el ritmo más débil desde la reapertura económica. Incluso durante el Año Nuevo Lunar, uno de los periodos de consumo más importantes del país, el gasto medio por viaje cayó ligeramente pese a que más personas viajaron. En otras palabras, los consumidores se mueven, pero gastan con más prudencia.

Este cambio es especialmente visible entre los jóvenes. Antiguos consumidores de lujo, muchos están abandonando marcas como Louis Vuitton o Gucci y optando por compras más pequeñas o simbólicas: objetos de colección, juguetes virales o pequeños artículos de oro.

Los consumidores de China continental representan ahora alrededor del 20% de las ventas globales de lujo, frente a cerca de un tercio en su punto máximo antes de la pandemia.

La crisis inmobiliaria rompe la "máquina de riqueza"

Durante décadas, el llamado "sueño chino" se basó en una promesa simple: estudiar. El mercado inmobiliario era la pieza central de ese modelo. Comprar una casa no solo representaba seguridad financiera, sino también un requisito social para el matrimonio y la estabilidad familiar. Nos suena en España.

Ese modelo según estos análisis, se está desmoronando. Los precios de la vivienda han caído cerca de un 20% desde su máximo en 2021, tras décadas de expansión inmobiliaria que llevó al sector a representar hasta un tercio del PIB del país.

En China, además, la vivienda pesa mucho más en la riqueza familiar que en otros países. Se estima que entre el 60% y el 70% del patrimonio de los hogares está vinculado a bienes inmuebles.

Cuando el precio de la vivienda cae, también lo hace la sensación de seguridad económica. Para muchos jóvenes que compraron vivienda en los últimos años, el activo que debía garantizar su futuro ahora vale menos.

El fenómeno de "tumbarse": jóvenes que renuncian a competir

El malestar generacional también se refleja en las redes sociales chinas. Movimientos como "tumbarse" (tang ping) o "déjalo pudrir" se han convertido en símbolos de rechazo a la presión laboral extrema, muy a la japonesa.

El primero surgió como protesta contra el famoso horario '996' —trabajar de 9 de la mañana a 9 de la noche, seis días a la semana— habitual en muchas empresas tecnológicas chinas.

Con el tiempo, ese gesto de resistencia se ha transformado para algunos jóvenes en una renuncia abierta a competir dentro del sistema económico.

Algunos hablan incluso de la llamada "vida de persona rata", caracterizada por pasar la mayor parte del tiempo en casa, gastar lo mínimo y evitar aspiraciones profesionales tradicionales.

Un problema que ya preocupa a la economía mundial

El debilitamiento del consumo chino no es solo un problema interno. Durante años, las empresas globales contaron con los consumidores chinos para impulsar la demanda mundial.

Se esperaba que la creciente clase media urbana comprara productos de lujo, coches, viajes internacionales y servicios, actuando como uno de los principales motores del crecimiento global. Si ese consumo no se recupera, las consecuencias podrían sentirse en todo el planeta.

Rajiv Biswas, economista jefe de Asia-Pacific Economics, advierte en el mismo artículo de Business Insider de que una desaceleración del crecimiento chino podría convertirse en uno de los mayores riesgos para la economía mundial en los próximos años.

El modelo actual —basado en exportaciones e industria, pero con consumidores cautelosos— puede mantener el crecimiento del PIB cerca del objetivo oficial. Pero sin una recuperación de la confianza de los hogares, especialmente entre los jóvenes, el motor que debía impulsar la próxima fase del crecimiento chino podría quedarse sin combustible.

La otra versión

El desempleo juvenil en China es muy alto, pero los titulares más apocalípticos engañan por dos lados: los datos oficiales se han manipulado al cambiar la definición y, a la vez, el problema de fondo (mucha universidad para muy pocos buenos empleos) sí es estructural y no solo coyuntural, según CNBC.

Hasta verano de 2023 la tasa oficial urbana de 16‑24 años subió mes a mes hasta un récord del 21,3%. En agosto de 2023 Pekín "suspendió" la publicación de la serie, alegando que debía "optimizar" la metodología, justo cuando la cifra era políticamente tóxica.

En enero de 2024 reanudó la estadística, pero excluyendo a los estudiantes; así, la nueva tasa bajó "de golpe" al 14,9% en diciembre de 2023, aunque con la nueva definición luego ha vuelto a subir a niveles en torno al 17-19%.

Hay tres claves para esa tasa tan alta para los estándares chinos: el crecimiento más lento, el desajuste brutal entre estudios y trabajos y los cambios en la regulación de sectores punteros. 

Los matices importantes es que parte de esos jóvenes son apoyados por familias con cierto ahorro, viven en casa y pueden prolongar la búsqueda o "ralentizar" la entrada al mercado (masters, preparación de oposiciones, etc.); y el Estado y las empresas públicas absorben cada año a cientos de miles de graduados en puestos burocráticos, lo que funciona como colchón (aunque con baja productividad).

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Soy redactor de El HuffPost España y escribo sobre todo lo que te interesa ciertos días de diario y cada fin de semana, desde política a sociedad, curiosidades o esa última hora que te puede sorprender.

 

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Mi trayectoria

Nací en Valladolid, donde estudié Periodismo y Comunicación Corporativa, pero me trasladé a Madrid, donde realicé un máster en comunicación corporativa en ESERP. Sin embargo, lo que más me gusta es escribir, aprender y escribir. He colaborado en varios medios digitales como redactor y editor (Grupo Merca2, Infodefensa, Business Insider…), así como coordinación de colaboradores y responsable de uno de los portales informativos de Merca2. Además, tengo mucho cariño a mi hobby de escribir críticas de cine desde hace varios años, mi gran pasión. ¿Las otras? Literatura, tecnología, economía e historia, y el deporte.

 


 

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