Andrea, 22 años, una de las camioneras más jóvenes de España: "Un compañero me preguntó dónde estaba el chófer y por qué siendo mujer llevaba un camión"
“Por más que sea joven y mujer, puedo hacer lo mismo que tú”, sentencia.

Aunque la sociedad avanza hacia una mayor igualdad, todavía hay profesiones que continúan arrastrando estereotipos difíciles de romper. Sectores como el transporte por carretera siguen estando asociados, para muchas personas, a un mundo “de hombres”, donde la presencia femenina aún sorprende más de lo que debería. Sin embargo, cada vez más jóvenes están desafiando esos prejuicios y demostrando que la profesionalidad no depende del género.
En ese contexto aparece Andrea, una joven de 22 años que se ha convertido en una de las camioneras más jóvenes de España. Con apenas un año de experiencia al volante de un tráiler, su historia refleja tanto el relevo generacional que necesita el sector como los prejuicios que todavía persisten hacia las mujeres en profesiones tradicionalmente masculinas. A través de su vivencia cotidiana en la carretera, la joven pone voz a una realidad que sigue muy presente.
Aunque asegura que en su empresa siempre se ha sentido respaldada, Andrea reconoce que en el día a día todavía se encuentra con comentarios y situaciones que evidencian los prejuicios que siguen existiendo en el sector. “Un compañero me preguntó dónde estaba el chófer y por qué siendo mujer llevaba un camión”, cuenta durante su intervención en el podcast ‘Rutas de Éxito’, recordando una experiencia que vivió durante una descarga en un almacén.
“No sé dónde hay el problema”
Lejos de quedarse callada, la joven defendió con naturalidad que puede desempeñar el mismo trabajo que cualquier otro conductor, independientemente de su edad o de su género. “Soy una persona igual que tú, por más que sea joven y mujer, puedo hacer lo mismo que tú, no sé dónde hay el problema”, sentencia Andrea, que lamenta que todavía haya quienes sigan viendo el transporte como una profesión exclusivamente masculina pese a los cambios sociales de los últimos años.
La joven describe una rutina muy distinta de la imagen más dura que suele asociarse a esta profesión: turno fijo de ocho horas, ruta regional en Barcelona y alrededores, y un sueldo que sitúa en torno a los 2.000 euros. También explica que, aunque ha encontrado buen trato en general, todavía se topa con miradas de sorpresa, comentarios fuera de lugar y la sensación de que, para algunos, una mujer joven no encaja al volante de un tráiler.
A pesar de las dificultades y de los prejuicios que todavía persisten, Andrea tiene claro que quiere seguir creciendo dentro del sector del transporte y animar a otras jóvenes a dar el paso. “No entiendo por qué las mujeres no podemos hacer un trabajo de hombres, entre comillas, que dice la gente que es solo de hombres. Pues yo creo que no”, afirma la joven camionera, convencida de que el futuro del sector pasa también por romper barreras y dejar atrás estereotipos que todavía siguen demasiado presentes.
