"Aquí la única dueña soy yo": Magdalena, 70 años y 48 en el piso, ante el fondo que le exige 30.000 euros por la vivienda en la que vive en Badalona
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"Aquí la única dueña soy yo": Magdalena, 70 años y 48 en el piso, ante el fondo que le exige 30.000 euros por la vivienda en la que vive en Badalona

"Me venden el piso, pero no me lo quieren alquilar", lamenta. 

Imagen de archivo de bloques de edificios en Barcelona.Getty Images

Magdalena Cortés lleva viviendo 48 años en el barrio de Sant Roc de Badalona, uno de los más pobres de Cataluña, y ahora, con 70 años va a ser desahuciada. "Era de un hombre que se fue y lo dejó abandonado… Hasta que mi cuñado entró con una patada en la puerta", cuenta en una entrevista con el diario El País. La vivienda tiene 50 metros cuadrados y hasta ahora vive con ocho personas (cuatro hijos, una nuera, un yerno y dos nietos, uno de ellos un bebé de pocos días).

La mujer, gracias a una plataforma que ayuda a estos vecinos del barrio a evitar el desahucio, ha ganado un mes para que los servicios municipales le ofrezcan alguna alternativa o "al menos presionen a la propietaria para buscar algún acuerdo". El desahucio está previsto, ahora, para finales de junio.

En conversación periódico, Cortés tiene claros cuáles van a ser sus pasos en el caso de que el desahucio sea efectivo. "Si me echan, me vuelvo a meter, no me da vergüenza decirlo. Ya pueden poner alarma o lo que sea. El piso no es de nadie. Si hubiera un dueño que lo necesitara, sería distinto, pero aquí la única dueña soy yo", relata.

La mujer cuenta que la Promontoria Real State Coliseum, una inmobiliaria vinculada a un fondo de inversión que es propietario de un buen puñado de pisos en esta zona degradada de Badalona, solicitó al juzgado el desahucio por impago después de lanzarle una propuesta: la venta del piso por 49.000 euros, cifra que fue rebajada finalmente a los 30.000. 

"El problema es que ellos quieren el dinero de golpe. Y si no tenemos para comer, no sé cómo vamos a pagar eso", explica, por su parte Antonio, de 47 años, uno de sus hijos. Al igual que su madre, critica que la inmobiliaria no haya querido negociar el pago de un alquiler. "Yo podría pagar 200 o 250 euros al mes. Me venden el piso, pero no me lo quieren alquilar de ninguna manera", lamenta.

Carles Sagués, una de las caras visibles de la asociación que ayuda a personas en estas situaciones en el barrio badalonés sentencia que la actitud de los inversores es "más dura y beligerante". "Acceden a negociaciones de compraventa y, aunque son cantidades pequeñas, para personas como Magdalena son difíciles de asumir. Eso sí, se niegan rotundamente a la posibilidad del alquiler", asegura. Él insiste en "presionar" a los grandes tenedores para que sean más flexibles.

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