Carles Lalueza-Fox, genetista, estudió a los dobles que aparecen en redes y encontró algo inesperado: "Aparecían genes asociados al comportamiento, a la dieta, a los hábitos, como fumar o no"
El experto español detalla su último hallazgo sobre el inquietante fenómeno de los 'doppelgängers' y advierte de sus implicaciones en el futuro del reconocimiento facial.

¿Alguna vez te has cruzado por la calle con alguien idéntico a ti sin tener absolutamente ningún grado de parentesco? Este inquietante fenómeno, fruto de la genética, se ha puesto muy de moda en nuestra sociedad. Gracias a la viralidad de las redes sociales y a la globalización digital, cada vez es más habitual encontrar a personas que parecen auténticos gemelos separados al nacer, una figura conocida popularmente como doppelgänger.
En una reciente entrevista con el diario El País, el genetista español Carles Lalueza-Fox ha profundizado en este fascinante asunto tras liderar un estudio sobre el tema, haciendo hincapié en un detalle verdaderamente sorprendente: la existencia de estos dobles exactos va muchísimo más allá de una simple coincidencia física.
Mucho más que una cara idéntica: la clave está en los hábitos
Aunque los rasgos físicos son la prueba más evidente y lo primero que nos llama la atención, no son, ni de lejos, lo único que comparten estos "clones" fortuitos: “Encontramos que se parecían en todo un grupo de genes que podían estar implicados en la estructura de la cara. Pero curiosamente también aparecían genes asociados al comportamiento, a la dieta, a los hábitos, como fumar o no”, afirma el especialista.
“Es decir, que aparentemente la semejanza con otra persona va más allá de la identidad básica que percibimos cuando nos miramos al espejo”, añade. En este mismo sentido, Lalueza-Fox explica que, desde un punto de vista puramente matemático, todos y cada uno de nosotros tenemos dobles exactos caminando por el mundo en este preciso instante.
“Se podría calcular estadísticamente, cogiendo los 200 genes más importantes de estructura facial, y calculando cuál es la probabilidad con las frecuencias de estos alelos en la población mundial de unos 8.000 millones de personas. Pero sí, seguramente tengamos más de un doble en algún lugar del planeta”, apunta.
El peligro de las cámaras de reconocimiento
Para concluir, el genetista lanza una advertencia sobre la integración de las nuevas tecnologías biométricas en este escenario de clones genéticos, dejando entrever que esto podría suponer un serio problema de seguridad en el corto plazo.
"Sí, y no es una frivolidad, porque vamos hacia una sociedad donde las cámaras te enfocan por la calle", sentencia Lalueza-Fox, recordando el peligro de que una máquina pueda llegar a confundirnos con un completo extraño que comparta nuestro mismo mapa facial.
