Norina, 92 años, sigue detrás del mostrador de su tienda, vendiendo dulces y caramelos: "Y también sigo pagando mis cotizaciones a la Seguridad Social"
"Si tuviera que quedarme en casa, me moriría enseguida, me volvería loca", asegura.

Norina Cavani. Ese es el nombre de una de las trabajadoras más longevas de Europa. A sus 92 años, la mujer sigue al pie del cañón en el centenario negocio del que es propietaria, una tienda fundada en 1922 por sus suegros que se encuentra ubicada en el municipio italiano de Pavullo nel Frignano.
Pese a su edad, Norina tiene claro que no quiere jubilarse. "Si tuviera que quedarme en casa, me moriría enseguida, me volvería loca", ha asegurado la anciana en declaraciones al medio de comunicación italiano Gazzetta di Modena.
En ese sentido, Norina Cavani se ha mostrado muy orgullosa de seguir contribuyendo a la financiación de los servicios públicos y al bienestar de la sociedad abonando sus cotizaciones. "Y también sigo pagando mis cotizaciones a la Seguridad Social", ha subrayado la mujer de 92 años.
En la década de los 60, cuando Norina se casó con su marido Nino Maleti, el negocio se basaba en ser una pastelería de referencia en toda la región. Según cuenta la longeva trabajadora, los encargos para celebraciones eran numerosos. "Por aquel entonces recibíamos pedidos para casi siete bodas a la semana", ha recordado.
"Nuestro escaparate siempre estaba lleno de tartas", ha destacado Norina Cavani, quien lamenta que los hábitos de consumo hayan cambiado con el paso del tiempo. "Llegaban pedidos de 400 detalles para invitados, 400 marcadores de mesa, tartas enormes. Ahora entran y dicen: 'Señora, ¿me da 300 gramos de confeti que nos casamos?'. Esto me entristece un poco, pero los tiempos cambian", ha expresado.
La tienda permanece idéntica desde hace décadas
La prematura muerte de su marido hizo que el negocio se reconvirtiera desde la compleja producción de la pastelería a una tienda de venta de caramelos y dulces. Pese a ese cambio, la tienda permanece idéntica que cuando era una pastelería, únicamente han cambiado los productos. "Ha quedado igual que entonces: los muebles, el escaparate, la decoración", ha afirmado Norina.
La identidad propia de la tienda, la amabilidad en la atención a los clientes y la ayuda de sus hijos con la introducción de productos naturales alta calidad y con las gestiones de la contabilidad han sido la receta que ha llevado a Norina Cavani a poder seguir disfrutando trabajando en su negocio como si los años no hubieran pasado por ella.
