Carlos, jubilado, se quedó cinco meses sin pensión por un error en el robot de la Seguridad Social: "Se equivocó en poner un dato de mi mujer"
Se enteró del fallo de una forma inesperada.

La jubilación suele imaginarse como el inicio de una etapa tranquila tras toda una vida de trabajo. Sin embargo, incluso los procesos que hoy dependen de sistemas automatizados, diseñados para agilizar trámites y evitar errores, pueden fallar. Cuando eso ocurre, las consecuencias no son solo administrativas, sino que pueden dejar durante meses sin ingresos a quienes ya han dejado atrás su vida laboral.
Esto es lo que le ocurrió a Carlos, un jubilado madrileño que se quedó cinco meses sin cobrar su pensión por un error en el sistema informático de la Seguridad Social. Tras 46 años de carrera profesional y después de haber comprobado previamente que cumplía todos los requisitos para acceder a la jubilación anticipada, una incidencia en el proceso automatizado que revisa las solicitudes acabó provocando la denegación de su prestación.
“La chica que me atendió en la Seguridad Social me dijo que fue un fallo de la IA, que lo hacía un robot de la IA y que se equivocó en poner un dato de mi mujer, puso que estaba a mi cargo”, cuenta Carlos en declaraciones recogidas por El Economista. Ese error, aparentemente menor, provocó que el sistema interpretara de forma incorrecta su situación familiar y acabara denegando su pensión, dejándole durante meses sin cobrar la prestación a la que tenía derecho.
Las reclamaciones “tardan”
Según relata, todo empezó de forma inesperada, ya que pidió una cita telefónica en el Instituto Nacional de la Seguridad Social para resolver una duda sobre cursos de formación tras su retiro y, durante esa misma llamada, recibió la notificación de que su prestación había sido denegada. Él daba por cerrada su jubilación, pero ese dato sobre las rentas de su cónyuge fue interpretado por el programa como motivo para denegar la prestación, a pesar de que la documentación acreditaba su derecho.
La única salida que le ofrecieron desde la administración fue presentar una reclamación formal. En la propia oficina le facilitaron la documentación necesaria, que tuvo que completar y remitir de nuevo a la Seguridad Social para iniciar el proceso de revisión del expediente. Sin embargo, pasaron dos meses sin que recibiera ninguna notificación oficial en su domicilio. Preocupado por la falta de respuesta, decidió volver a contactar con el organismo.
Una persona con "muy malas maneras" se limitó a responderle que "los tiempos son los tiempos" y que las reclamaciones "tardan". Así le explicaron que la resolución podría tardar entre cuatro y cinco meses, un periodo durante el cual debía continuar sin percibir ingresos y recurrir a sus ahorros para afrontar los gastos del día a día mientras esperaba a que la administración revisara su caso.
Carlos asegura que, con el paso de los meses, ha descubierto que no es el único que ha pasado por una situación similar. “Yo no puedo hacer nada, estoy maniatado”, lamenta, resignado ante unos plazos administrativos que dependen por completo del organismo. Además, la notificación oficial de la Seguridad Social llegó cuando todo el proceso ya estaba en marcha y casi un mes después de que supiera, por teléfono, que su pensión había sido rechazada.
