Científicos franceses lo confirman: el azúcar está detrás de la mielinización de las neuronas
Los investigadores ponen el foco en los oligodendrócitos.
Un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience el pasado 30 de abril y recogido por Le Monde, revela datos esclarecedores. Los investigadores estadounidenses han concluido que la glucosa podría desempeñar un papel clave como señal espacial y temporal para guiar el destino celular de los precursores de oligodendrócitos, es decir, para indicar si deben continuar multiplicándose o comenzar a adquirir las ir las características mielinizantes de los oligodendrócitos maduros.
De esta forma, una ingesta alta de glucosa estaría correlacionada con la proliferación de células progenitoras, mientras que las dosis bajas se asociarían más bien con su diferenciación en oligodendrócitos. En contexto, estos últimos pueden envolver las extensiones de las neuronas, los axones, para formar una vaina de mielina que mejora la conducción de señales eléctricas y proporciona soporte nutricional a las neuronas.
Según el diario francés, los investigadores pudieron identificar la vía metabólica asociada: una enzima, ACLY (ATP-citrato liasa), transforma el citrato derivado de la glucosa en una molécula de encrucijada metabólica, la acetil-CoA. Es esta última la que se utiliza para marcar las histonas, entre otras funciones.
Siguiendo este método "muy clásico en biología", los autores del estudio, consultados por el medio de comunicación, suprimieron la actividad de la enzima ACLY, ya sea por mutación o inhibición farmacológica. Como era de esperar, observaron una disminución en la proliferación y supervivencia global de las células progenitoras de oligodendrocitos, lo que llevó a una menor mielinización de neuronas.
"Las células progenitoras del oligodendrócito son muy selectivas en cuanto a su fuente de energía, mientras que una vez diferenciadas, parecen acomodar sustratos distintos a la glucosa", explica, por su parte Brahim Nait-Oumesmar en conversación con Le Monde. La glucosa, cuenta, es la principal fuente de energía para las células cerebrales.
El estudio sugiere, según Sarah Moyon, también consultada por el medio de comunicación, que "cuando hay poca glucosa, la línea oligodendroglial debe mantener sus funciones de protección neuronal, incluso si eso implica sacrificar parte de sus progenitores".
El estudio se realizó durante el periodo posnatal en ratones, correspondiente a las semanas 32 a 40 de embarazo en humanos. Para nosotros, en condiciones normales, la proliferación de precursores y el desarrollo de la vaina de mielina comienzan en el útero y se extienden hasta la adolescencia