El ascensor social, averiado: sacaron las mejores notas de la Selectividad de hace una década y ninguno de los cuatro puede comprarse una casa
Un informe del Consejo de la Juventud de España, en la actualidad un joven tendría que dejarse el 98'7% de su salario para pagar un alquiler en solitario.

Les consideraban "los alumnos perfectos" y a ciencia cierta, lo fueron. Pero una década después, estos estudiantes de 10 no han visto del todo premio a su excelencia. Las historias de Jaime, Patricia, Kamal y Carlota muestran un problema serio en nuestra sociedad, la de la 'avería del ascensor social'.
Un reportaje de El País da voz a estos cuatro jóvenes de 27 años que hace casi diez peleaban por lograr su nota ansiada en la Selectividad y abrirse el camino universitario de sus sueños. Hoy la realidad les impide algo tan básico a nivel vital como comprarse una casa.
Los cuatro protagonistas lograron hace una década las mejores notas de acceso a la universidad en Madrid, Cataluña, Melilla y Las Palmas de Gran Canaria, respectivamente. Les sirvió para abrirse una vía académica, pero la estabilidad brilla por su ausencia, entre pagos mensuales del alquiler. Dos de ellos admiten tener que compartir piso con desconocidos.
Ni siquiera a los mejores expedientes de España les da para una casa, porque como demuestra un informe del Consejo de la Juventud de España, en la actualidad un joven tendría que dejarse el 98'7% de su salario para pagar un alquiler en solitario. Y si hablamos de emancipación, la media se dispara hasta los 30'2 años.
Jaime Redondo es el más internacional de todos ellos. Tras su '10' perfecto en Selectividad de 2016, cursó el doble grado de Física y Matemáticas en la Universidad Complutense de Madrid. Acabaría graduándose con honores y con un 9'5, tras lo que inició una carrera fuera de España. Canadá, Dinamarca, EEUU y más países para seguir labrándose un CV al alcance de muy pocos.
Hoy vive alrededor de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey), donde realiza una estancia postdoctoral de investigación como parte de la iniciativa de estudios de la gravedad, explica El País. Gana bien, como para pagarse un alquiler él solo en Baltimore, pero el sueño de comprar y establecerse aún queda para más adelante.
Patricia Torres solventó la para muchos espinosa Selectividad, con una suficiencia tal que sacó un 9'8, la mejor en Cataluña. Ella también optó por un doble grado, en su caso de Biotecnología y Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Rovira i Virgili. Admite que pudo costeársela por una beca del Ministerio de Educación.
En su caso, la excelencia no fue únicamente académica. Durante lustros compitió a muy alto nivel en judo, hasta ganar torneos nacionales e internacionales, pero entrada ya en la adultez, compaginar estudios y deporte "no fue compatible". Sus ahorros le llevaron a un máster en Ciencias del Sistema Nervioso y luego llegó un doctorado en Neurociencias, becada por la Comunidad Valenciana.
En Alicante sueña con lograr una "herramienta terapéutica de ingeniera epigenética para humanos", algo asó como un "sistema de apagado y encendido de ciertas partes del ADN". Pero también sueña con volver a su Tarragona natal y definir un futuro que aún ve en el aire.
Kamal Hammu Mohamed, conocido por 'Kemel' arrasó en Melilla con un 9'65 que le abrió las puertas de Medicina en la Universidad de Granada. Tras la carrera, el MIR, superado al primer intento y con destino a Valencia. Allí este talento académico de la medicina comparte piso con un salario de 2.000 euros como residente y con guardias.
Carlota García rememora su 13'96 en Selectividad, rozando la absoluta perfección para la número 1 en Las Palmas de Gran Canaria. Esta abogada está hoy en prácticas en la Subdirección General de Coordinación Jurídica, organismo del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.
Tras muchas vueltas, entre España y el extranjero y una beca de excelencia en Derecho en Salamanca, hoy Carlota vive de alquiler con su pareja, policía nacional, en un pequeño piso de Madrid. Este es su plan actual "para poder ahorrar". El futuro tampoco lo deja escrito, como muchos de sus compañeros de generación y de excelencia.
