El Secretario del Tesoro de Trump se burla del menú sostenible de Davos: "Casi prefiero comer bichos que esto"
Apunta directamente al corazón simbólico de Davos: su apuesta por la sostenibilidad, la reducción de la huella de carbono y los nuevos modelos alimentarios.

El menú "sostenible" servido estos días en Davos se ha convertido en munición política. El secretario del Tesoro de la administración de Donald Trump, Scott Bessent, se ha burlado públicamente de la comida ofrecida en el Foro Económico Mundial con una frase que ha corrido como la pólvora en redes: "Casi prefiero comer bichos que esto".
El comentario, pronunciado en un acto público y difundido en vídeo, apunta directamente al corazón simbólico de Davos: su apuesta por la sostenibilidad, la reducción de la huella de carbono y los nuevos modelos alimentarios.
La escena es sencilla, pero el trasfondo es mucho más amplio. Davos lleva años promoviendo dietas con menor impacto ambiental —menos carne roja, más productos vegetales, ingredientes locales— como parte de su discurso climático.
Para buena parte del entorno de Trump, ese enfoque no es solo una política ambiental, sino un símbolo de las élites globales imponiendo hábitos a la población. Y ahí entra el sarcasmo.
Davos, comida sostenible y choque ideológico
El World Economic Forum defiende que el sistema alimentario es responsable de cerca del 30% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según datos de la ONU y la FAO. Por eso, en Davos se sirve comida diseñada para reducir ese impacto: platos con proteínas vegetales, productos de temporada y raciones ajustadas. No es nuevo, pero este año el debate ha saltado del ámbito técnico al político.
Desde el trumpismo, ese tipo de iniciativas se presentan como ejemplos de "ingeniería social" o de desconexión con la vida cotidiana de la mayoría. El comentario del secretario del Tesoro no va dirigido solo al menú, sino al mensaje que representa.
En clave interna estadounidense, conecta con un electorado que rechaza regulaciones climáticas estrictas y desconfía de foros internacionales como Davos.
"Comer bichos": una frase con recorrido político
La alusión a "comer insectos" no es casual. En los últimos años, la proteína de insectos ha sido estudiada por organismos internacionales como una posible alternativa sostenible a la carne tradicional. La FAO reconoce su potencial nutricional y ambiental, aunque también subraya que su adopción masiva es limitada y culturalmente compleja.
En el debate político, sin embargo, el tema se ha caricaturizado. Para sectores conservadores en EEUU y Europa, "los bichos" se han convertido en un símbolo de lo que consideran excesos de la agenda verde. La frase del secretario del Tesoro funciona así como un dardo cultural: no discute datos, ridiculiza el concepto.
Más que un menú
En términos estrictos, el menú de Davos no obliga a nadie fuera del foro ni cambia por sí solo el sistema alimentario global. Pero simbólicamente pesa mucho. Por eso provoca reacciones tan viscerales.
El comentario del secretario del Tesoro de Trump encaja en una estrategia más amplia: desacreditar a las élites globales y convertir cualquier gesto —incluso un plato de comida— en una prueba de desconexión con "la gente normal".
Mientras, Davos sigue sirviendo comida sostenible. Otro capítulo en la guerra cultural que atraviesa la política internacional.
