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Adiós al acuerdo nuclear START III: qué pierde el mundo si EEUU y Rusia se quedan sin el último candado nuclear

Adiós al acuerdo nuclear START III: qué pierde el mundo si EEUU y Rusia se quedan sin el último candado nuclear

El 5 de febrero de 2026 caduca este acuerdo que, sin inspecciones ni límites, sube el riesgo de carrera nuclear, con miles de ojivas apuntándose entre sí. 

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Putin se desligó del acuerdo START III en 2023, pero realmente expira el 5 de febrero de 2026.EFE

No hay peor momento para que expire un acuerdo nuclear entre EEUU y Rusia que data de 2010. Quizá no tenga importancia, y lo relevante sea el cambio en geopolítica que se está produciendo. De todas formas, Rusia ya lo abandonó en febrero de 2023, en plena guerra en Ucrania, aunque es el 5 de febrero de 2026 cuando expira. 

Es la fecha para que la estabilidad se queda algo más huérfana. Caduca el Tratado New START (START III), el último gran acuerdo que pone límites legales y verificables a los arsenales estratégicos de Estados Unidos y Rusia

Si expira sin sustituto, el mundo entra en un terreno que no veía desde la Guerra Fría: sin un marco vinculante que obligue a ambas potencias a enseñar cartas, intercambiar datos y aceptar inspecciones.

En teoría, el tratado limitaba a cada parte a 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas y 700 sistemas de lanzamiento desplegados (misiles balísticos intercontinentales, misiles lanzados desde submarinos y bombarderos). En la práctica, ese "techo" funcionaba porque había verificación. Y ahí está el problema: desde 2023, el régimen de inspecciones y buena parte de la transparencia ya estaba tocado.

Qué cambia cuando el tratado desaparece

El mayor impacto no es que al día siguiente alguien "pulse un botón", sino que se rompe la rutina de control que reduce malentendidos y carreras armamentísticas.

  1. Adiós a la verificación: New START incluía inspecciones in situ y notificaciones regulares. Con la relación bilateral en mínimos, esa arquitectura se ha ido apagando, y sin tratado no hay obligación de recuperar la transparencia.
  2. Más margen para “subir” ojivas sin fabricar miles nueva: tanto Washington como Moscú podrían aumentar el número de ojivas desplegadas "re-cargando" misiles con más cabezas (una capacidad técnica que existe en varios sistemas), incluso sin que el total de armas en inventario cambie mucho. Es el tipo de movimiento que alimenta la desconfianza: si no ves, asumes lo peor.
  3. Efecto dominó en la estabilidad global y el TNP: cuando el último acuerdo de contención entre las dos mayores potencias nucleares cae, la señal para el resto es tóxica: se debilita el argumento de que las potencias nucleares “cumplen” con el espíritu de desarme del Tratado de No Proliferación.

¿Quieren renovarlo? Putin ofrece un año; Trump mira a otro acuerdo

En las últimas semanas, desde Moscú han repetido la idea de mantener (de forma informal) los límites durante un tiempo adicional. Según Reuters, el Kremlin ha dicho que espera respuesta de Washington a una propuesta de extensión informal por un año para ganar margen de negociación.

En Washington, el panorama es más incierto. Reuters informa de que el presidente Donald Trump no ha mostrado intención clara de renovar el tratado tal como está y ha insinuado que preferiría un acuerdo "mejor" o más amplio.

La lectura de varios expertos citados en prensa internacional es que, sin inspecciones, una promesa política vale poco: el punto de un tratado es poder comprobar.

Cuántas ojivas hay hoy: los números que manejan las fuentes de referencia

Aquí conviene separar dos planos: lo desplegado (lo que está montado y listo en fuerzas operativas) y el total del arsenal (incluye almacenadas y, según metodología, retiradas pendientes de desmantelar). 

Y para el contexto global: SIPRI estima 12.241 ojivas en el mundo (enero de 2025), con 3.912 desplegadas. Rusia y EEUU concentran en torno al 90% del total.

¿Un nuevo acuerdo que incluya a China?

La idea de un acuerdo que sume a China aparece una y otra vez en Washington, especialmente porque Pekín está ampliando su arsenal y modernizando su tríada.

El problema es político y aritmético: China rechaza sentarse en un marco de límites simétricos mientras su arsenal sea muy inferior al de las otras dos potencias. Esa es su línea pública habitual, repetida por portavoces chinos según Arms Control Association.

Además, el Pentágono ha vuelto a proyectar que China podría superar las 1.000 ojivas hacia 2030, lo que mete presión extra en el debate estadounidense sobre si “congelar” o “expandir” fuerzas.

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Nací en Valladolid, donde estudié Periodismo y Comunicación Corporativa, pero me trasladé a Madrid, donde realicé un máster en comunicación corporativa en ESERP. Sin embargo, lo que más me gusta es escribir, aprender y escribir. He colaborado en varios medios digitales como redactor y editor (Grupo Merca2, Infodefensa, Business Insider…), así como coordinación de colaboradores y responsable de uno de los portales informativos de Merca2. Además, tengo mucho cariño a mi hobby de escribir críticas de cine desde hace varios años, mi gran pasión. ¿Las otras? Literatura, tecnología, economía e historia, y el deporte.

 


 

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