Por favor, habilita JavaScript para ver los comentarios de Disqus.
Esther Conejero, joven ganadera extremeña: "A veces siento que si no me hago visible nadie me conoce, si no hablo nadie me da la palabra y si no digo lo que pienso nadie me pregunta"

Esther Conejero, joven ganadera extremeña: "A veces siento que si no me hago visible nadie me conoce, si no hablo nadie me da la palabra y si no digo lo que pienso nadie me pregunta"

Destaca la importancia y por desgracia, anomalía, de ser mujer en un entorno tan masculino.

Una ganadera junto a una oveja y su cría
Una ganadera junto a una oveja y su críaHill Street Studios/Blend Images

El campo no siempre es una elección vocacional desde el principio. A veces, es una puerta que se abre cuando otras se cierran. Es lo que le ocurrió a Esther Conejero, una joven ganadera de Casar de Cáceres, que hoy ha encontrado en el mundo rural no solo una profesión, sino un proyecto de vida.

Todo empezó tras no ser admitida en los estudios que quería cursar. En ese momento de incertidumbre, su padre le propuso realizar el curso de Incorporación a la Empresa Agraria. La idea inicial era sencilla: formarse, ayudar en casa y mantener abiertas distintas opciones de futuro. 

Aunque había crecido rodeada de animales, nunca se había planteado dedicarse plenamente a la ganadería. Sin embargo, esa percepción cambió de forma radical el primer día que acompañó a su padre a ordeñar ovejas. Aquella experiencia, recuerda, fue decisiva. "Fue algo especial, aprendí mucho y sentí que quería quedarme", explica.

Una profesión marcada por el esfuerzo diario

El trabajo en el campo, especialmente en la ganadería, está lejos de ser sencillo. La rutina está marcada por el ordeño, una tarea que no entiende de horarios flexibles ni de días libres. Esa exigencia constante se traduce en sacrificios personales importantes. "Nunca me he ido de vacaciones con mi familia", reconoce, señalando la dificultad de desconectar cuando hay animales que dependen de cuidados diarios.

A pesar de ello, también destaca el lado positivo de su profesión. Trabajar junto a su padre ha fortalecido una relación basada en la confianza y el aprendizaje continuo. De hecho, tiene claro que su objetivo es continuar con la explotación familiar en el futuro. Además, el contacto directo con el entorno rural le proporciona una vía de escape frente a los momentos complicados. "Cuando tengo un mal día, me voy al campo y se me olvida todo", asegura.

El apoyo institucional también ha jugado un papel relevante en su experiencia. Desde el Ayuntamiento de Casar de Cáceres, afirma haber recibido respaldo y estímulo, especialmente hacia los jóvenes que deciden apostar por quedarse en el municipio. Esa implicación, subraya, contribuye a cambiar la percepción sobre el medio rural como una opción de futuro viable. "Te das cuenta de que puedes quedarte y ser feliz aquí", apunta.

Ser mujer en un sector masculinizado

La ganadería sigue siendo un ámbito donde la presencia femenina es menor, y eso se traduce, en ocasiones, en obstáculos añadidos. La joven reconoce que ha tenido que enfrentarse a situaciones en las que siente que debe demostrar más que sus compañeros hombres. "Si no te haces visible, parece que no existes", señala. También apunta a la falta de reconocimiento espontáneo: "Si no hablas, nadie te da la palabra".

Otro de los aspectos donde percibe esa desigualdad es en la valoración de la capacidad física. Según explica, antes incluso de comprobar si puede realizar determinadas tareas, hay quien cuestiona si será capaz. "Eso duele, porque sé que puedo hacerlo", afirma, reivindicando su autonomía y preparación.

Innovación necesaria, pero limitada

En cuanto a la modernización de la explotación, la tecnología se ha convertido en una herramienta imprescindible, especialmente en tareas como el ordeño. Con un centenar de ovejas, realizar este proceso de forma manual sería inviable, por lo que el uso de maquinaria resulta fundamental para garantizar la eficiencia.

También destaca la importancia de los tanques de refrigeración, que permiten conservar la leche en condiciones óptimas, un aspecto clave dado que su producción se destina a la elaboración de Torta del Casar. Asimismo, el uso de una máquina nodriza para alimentar a los corderos ha supuesto una mejora significativa en la organización del trabajo diario, evitando tener que preparar decenas de biberones de forma manual.

Aun así, reconoce que el nivel de innovación no es especialmente elevado, lo que refleja una realidad común en muchas explotaciones ganaderas de pequeño y mediano tamaño.

Más apoyo y visibilidad para el futuro

De cara al futuro, considera que uno de los principales retos es facilitar que más mujeres puedan desarrollar proyectos en el medio rural. Para ello, insiste en la necesidad de fomentar la empatía y el reconocimiento de sus capacidades. "Hace falta entender que las mujeres también podemos", resume.

Además, subraya la importancia de la visibilidad y del apoyo social para romper con barreras aún presentes, como el miedo al qué dirán o la falta de referentes. En su opinión, generar confianza y ofrecer oportunidades reales puede marcar la diferencia. "Si nos dan un poco de apoyo, podemos hacer mucho más", concluye.

!
Los comentarios de esta noticia están cerrados
Rellena tu nombre y apellidos para poder comentar
completa tus datos
!
Comenta con respeto, tu opinión se publicará con nombres y apellidos