Fiona, atleta paralímpica tras perder una pierna en un accidente: "Si supiera cómo estoy ahora, volvería a caer"
La deportista catalana es un gran ejemplo de cómo la gratitud puede transformar un diagnóstico fatídico en una superación personal sin límites.
Cuando te ocurre algo negativo, ¿lo consideras injusto y te disgusta con facilidad? Esto sucede a menudo porque vivimos en una sociedad que tiende al pesimismo y a la falta de esperanza, maximizando los problemas de la vida cotidiana.
En muchas ocasiones, la gente se centra únicamente en las barreras que tiene delante y deja a un lado la gratitud, una práctica valiosa que consiste en agradecer desde la salud hasta lo material para vivir la vida a plenitud.
Fiona Pinar, una joven nacida en Ripoll, Cataluña, es el vivo ejemplo de esta filosofía tras sufrir un accidente de esquí que cambió su vida para siempre.
Fiona relata el incidente
En una entrevista para el espacio digital Zzen, conducido por el creador de contenido Rene, Fiona relata con asombrosa serenidad el incidente ocurrido el 29 de enero de 2022 en el Pirineo catalán, concretamente en el municipio de Alp, provincia de Girona.
La joven recuerda cómo aquel día fue a esquiar con dos amigas y, tras varias dudas sobre cuál era la pista que quería evitar por el exceso de hielo, terminó bajando por el recorrido equivocado debido a la confusión y la insistencia del grupo. "Me dijeron: 'Si has bajado todas las anteriores, puedes bajar esta'", explica.
En un momento del descenso, perdió el control; aunque nunca perdió el conocimiento, la gravedad de la lesión fue evidente al instante: "Vi el pie hacia un lado y la rodilla hacia el otro; estaba tan destrozada que no se podía recuperar nada".
De un diagnóstico fatídico a una oportunidad de vida
Lo que para cualquiera sería un final, para ella fue el inicio de una oportunidad. Estando todavía en las pistas de La Molina, Fiona llamó a su madre para avisarle de que tendrían que amputarle la pierna. En medio del shock, su mayor pena era no poder volver a correr, pero su madre le abrió una puerta que ella desconocía: la existencia de las competiciones paralímpicas.
Tan solo un mes después del accidente, Fiona ya estaba en el gimnasio de su pueblo poniéndose en forma. Con una prótesis de atletismo y un objetivo grabado en la mente, se propuso llegar a los Juegos Paralímpicos de París 2024.
Su ascenso en el deporte fue meteórico. "Iba haciendo competiciones, récord de España; la gente era como 'me pongo las manos en la cabeza, ¿de dónde ha salido esta chica?", explica.
Finalmente, cumplió su promesa y se convirtió en finalista paralímpica en la capital francesa. Para ella, estar allí no era solo una meta deportiva, sino la satisfacción de haber cumplido la palabra que se dio a sí misma en el momento más oscuro de su vida. "Para mí estar allí era un regalo, ¿sabes la satisfacción? Es que yo había dicho esto y lo he hecho", comenta.
Fiona volvería a vivir el accidente.
Para Fiona, el accidente marcó un antes y un después en todas las áreas de su vida. La catalana reconoce que, gracias a lo que le ocurrió, ha logrado evolucionar personalmente de una manera increíble.
"Lo que me ocurrió lo considero 100% bueno, "Si supiera cómo estoy ahora, volvería a caer. Porque me ha enseñado tantas cosas y creo que he madurado de una manera exponencial, tengo una mente muy asentada y soy muy fuerte mentalmente", afirma.
Para la atleta, su identidad actual se ha forjado gracias a las experiencias y a las personas que conoció en este proceso, concluyendo que, sin ese suceso, se habría perdido todas las historias y el crecimiento que la han convertido en la mujer resiliente que es ahora.