Dos expertos "diagnostican" a España en el nivel de ansiedad y estrés: cómo parar a tiempo y la meditación te puede cambiar la vida
Nuestro país cada vez está menos tranquilo, hace más uso de fármacos, pero también es más consciente de estos problemas y pide más ayuda sin sentirse extraño.

España vive cansada. Y no es una metáfora. La ansiedad y el estrés se han convertido en uno de los principales problemas de salud pública, con un impacto directo en el sueño, el rendimiento laboral y la calidad de vida. Dos voces expertas, desde enfoques distintos, pero complementarios, coinciden en el diagnóstico: vivimos demasiado acelerados y el cuerpo está pasando factura.
Por un lado, el doctor Francisco Atienza, médico de familia, doctor en psicología y colaborador de Schwabe Farma Ibérica. Por otro, Melania Di Napoli, especialista en regulación del sistema nervioso y terapias integrativas en Naturfemin. Ambos describen una España con altos niveles de ansiedad… y con margen real de mejora.
"La ansiedad ha dejado de ser algo puntual y afecta a la vida diaria"
El doctor Francisco Atienza lo ve cada día en consulta. "A menudo llegan personas para las que la ansiedad ha pasado de ser algo puntual a convertirse en algo que afecta a su vida cotidiana", explica. Los síntomas se repiten: "Dificultades para manejar la preocupación, sensación de bloqueo, alteraciones del sueño, fatiga o problemas de concentración", puntualiza.
En los últimos años, la tendencia es clara. "La pandemia fue un punto de inflexión, pero también lo han sido la incertidumbre laboral, el ritmo acelerado, la falta de descanso y la sobreexposición a información", señala. Y añade un matiz importante: "No solo hay más ansiedad, sino más conciencia de lo que significa y de cuándo es necesario intervenir".
Los datos oficiales respaldan esa percepción clínica. Según el Ministerio de Sanidad, los trastornos de ansiedad afectan aproximadamente a 1 de cada 10 personas en España, con mayor prevalencia en mujeres (14,3%) que en hombres (7,8%).
España está por debajo de algunos países europeos en prevalencia, situándose "por debajo de varios países europeos como Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Suiza", como apunta Atienza, pero sigue siendo uno de los problemas de salud mental más frecuentes.
"La ansiedad es uno de los grandes lenguajes del cuerpo"
Desde un enfoque más holístico, Melania Di Napoli, ginecoterapeuta natural, acupuntora, terapeuta y coach transformacional, coincide en el diagnóstico, pero va un paso más allá. "La mayoría de las personas llegan por estrés sostenido, ansiedad, insomnio y cansancio profundo, tanto físico como emocional", explica. Y lanza una frase que da que pensar: "La ansiedad es uno de los grandes lenguajes del cuerpo en nuestra sociedad actual".
Para ella, el problema no es solo clínico, sino cultural. "Sobrevivimos en alerta constante, y el cuerpo acaba pasando factura". Eso sí, detecta un cambio positivo: "Hay más conciencia y menos miedo a pedir ayuda, aunque muchas veces se llega cuando el cuerpo ya ha dicho 'basta'".
España y los ansiolíticos: líderes en consumo
Aquí aparece uno de los datos más llamativos. Di Napoli lo resume sin rodeos: "España presenta niveles elevados de ansiedad y está entre los países con mayor consumo de psicofármacos en Europa y el mundo".
Las cifras internacionales lo confirman. Informes de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) sitúan a España entre los países con mayor consumo de benzodiacepinas, los ansiolíticos más prescritos. Medicamentos eficaces, sí, pero no exentos de riesgos cuando se cronifican.
El doctor Atienza introduce un matiz clave: "Cuando los síntomas empiezan a afectar la vida cotidiana, es recomendable incorporar un tratamiento farmacológico", siempre acompañado de cambios de hábitos y técnicas de autocuidado. Y subraya que existen opciones "que no generan dependencia ni sedación", pensadas para síntomas transitorios.
Meditación: pocos minutos, efectos reales
Ambos expertos coinciden en un punto esencial: la prevención empieza en lo cotidiano. "El cuerpo y la mente necesitan pequeñas pausas para procesar la información y bajar el nivel de activación", explica Atienza. Respirar consciente, meditar o caminar sin prisa "actúan como un mantenimiento básico para que la ansiedad no se convierta en un estado permanente".
Di Napoli da más claves: "Dedicar unos minutos al día a uno mismo no es un lujo, es una necesidad biológica y emocional". Y advierte: "Sin esos espacios, el estrés se acumula y termina expresándose en forma de malestar o enfermedad".
La evidencia científica respalda este enfoque. Estudios recientes muestran que programas de mindfulness reducen niveles de ansiedad y estrés, mejoran el sueño y pueden disminuir la necesidad de medicación en algunos pacientes, especialmente cuando se combinan con ejercicio y terapia psicológica, y el Ministerio de Sanidad no es ajeno a ello y ha tomado cartas.
¿Meditación o medicación? No es una guerra
Los dos expertos rechazan la idea de bandos enfrentados. "Las terapias naturales y holísticas no sustituyen a la medicina tradicional. La integran", afirma Melania. Y Atienza coincide: "Más que eliminar la ansiedad de golpe, el objetivo es restaurar equilibrio y recuperar bienestar de manera sostenida".
La clave, concluyen, está en escuchar al cuerpo antes de que grite, reducir el ritmo y entender que la meditación no es una moda, sino una herramienta sencilla con efectos reales cuando se mantiene en el tiempo.
