Ganan más de 180.000 dólares pero se sienten pobres en San Francisco: cómo la nueva élite de la inteligencia artificial ha disparado el coste de vivir en la ciudad
Encontrar un apartamento de una habitación por un precio inferior a 5.000 dólares al mes es imposible.
Ganar sueldos anuales de seis cifras no es suficiente para vivir sin preocuparse del dinero en San Francisco (EEUU). El motivo es que la nueva élite de la inteligencia artificial (IA) ha disparado hasta precios prohibitivos el precio de la vivienda en la ciudad.
Dos casos que ilustran bien las dificultades para vivir en San Francisco son el de Katrine Razniak, de 27 años, que percibe un salario anual de 180.000 dólares en su puesto de directora de un equipo de gestores de cuentas en la empresa de software Rippling, y el de su pareja, Adam Woodbury, de 39 años, que percibe 185.000 dólares al año como ingeniero de software.
Ambos han participado en un reportaje del prestigioso medio de comunicación The New York Times. Katrine Razniak y Adam Woodbury han lamentado que la pasada primavera fueron incapaces de encontrar un apartamento de una habitación en San Francisco por un precio inferior a 5.000 dólares al mes.
El resultado es que Woodbury ha tenido que mudarse a una zona más económica como Carnelian Bay, en el lago Tahoe, California. Por su parte, Razniak, por 1.650 dólares mensuales, está compartiendo un apartamento en el barrio de Haight-Ashbury de San Francisco junto a otras dos inquilinas. Es decir, el desorbitado precio del alquiler en San Francisco ha provocado que Katrine Razniak y Adam Woodbury tengan que estar manteniendo su relación sentimental a distancia.
"No creo que pueda quedarme en San Francisco", lamenta Razniak
Respecto a las dificultades económicas para residir en San Francisco pese a tener un salario anual de seis cifras, Razniak ha expresado que "no pierdo del todo la esperanza, pero no creo que pueda quedarme en San Francisco". Por su parte, Woodbury ha explicado que "en cierto momento, hubo una transición gradual en la que ambos nos dimos cuenta de que simplemente no tenía sentido".
La inteligencia artificial ha generado una oleada de riqueza, aunque solo para unos pocos afortunados. El aumento de los sueldos también está haciendo que los precios de la vivienda, de los alimentos y de los servicios se incrementen a gran velocidad. Ante esta situación, "incluso los jóvenes trabajadores del sector tecnológico que llegaron a la ciudad persiguiendo el sueño de Silicon Valley han comenzado a afirmar que un futuro asequible se siente cada vez más fuera de su alcance", aseguran desde The New York Times.