Un coche lleva 2.100 días parado en el mismo sitio y la deuda ya supera los 59.000 euros: el dueño desapareció sin rastro y en el aparcamiento no saben qué hacer
El vehículo presenta importantes daños por óxido y sus ruedas se encuentran desinfladas.

En el aeropuerto de Río de Janeiro (Brasil) hay desde hace años un misterio: quién es el dueño de un Honda Civic EX-L Coupé que lleva casi seis años (un total de 2.100 días) estacionado en el aparcamiento. El vehículo presenta importantes daños por óxido y sus ruedas se encuentran desinfladas.
El programa de televisión brasileño Domingo Espetacular ha accedido al coche para tratar de arrojar luz de por qué está allí. Y una de las conclusiones que han extraído es que el dueño abandonó el mismo con mucha prisa, ya que las llaves del vehículo están en el asiento del conductor.
Tal y como recoge el medio de comunicación neerlandés AD, las pegatinas y los documentos presentes en el Honda han permitido conocer que el coche estaba matriculado originalmente en Nueva York (EEUU). Posteriormente, el propietario condujo hacia Sudamérica pasando por Belice y Guatemala. Es decir, el vehículo fue transportado, al menos durante parte del trayecto, en barco.
Antes de ser abandonado en el aeropuerto, el coche estuvo en el municipio brasileño de Cabo Frío. Así lo demuestra un ticket de aparcamiento con fecha de 2019. Un año después, el vehículo fue estacionado en el aparcamiento del aeropuerto de Río de Janeiro y desde entonces no ha sido movido de allí.
Al dueño le compensaría más comprar un coche nuevo que sacarlo del aparcamiento
Y si el dueño quisiera regresar, tendría que pensárselo dos veces antes de sacar el coche del aparcamiento, ya que en estos momentos el ticket del parking asciende a unos 350.000 reales brasileños (algo más de 59.000 euros, al cambio actual). Por ese dinero, claramente le compensaría más comprar un coche nuevo.
Aunque está claro que el Honda Civic EX-L Coupé ha sido abandonado, el aeropuerto de Río de Janeiro no puede retirarlo. La legislación brasileña estipula que antes de que el vehículo pueda ser trasladado o vendido es necesario que el propietario del coche sea localizado, algo que por el momento no ha ocurrido.
