Girardet, chef suizo con tres estrellas Michelin, pierde 3,6 millones de francos: su "amigo" le falsificó extractos bancarios durante años pegando logos de banco en folios fotocopiados
Más allá del dinero, le pesa la traición y la decepción.

El legendario chef suizo Fredy Girardet, uno de los grandes nombres de la cocina contemporánea, afronta hoy uno de los golpes más duros de su vida lejos de los fogones: la pérdida de gran parte de su fortuna tras años de engaños silenciosos. No fue una mala inversión ni un error puntual, sino una traición prolongada en el tiempo y maquinada por alguien de su máxima confianza.
Durante años, un supuesto gestor financiero con quien había entablado una cercana amistad fue construyendo un engaño meticuloso basado en la falsificación de documentos y la simulación de inversiones inexistentes. Le mostraba extractos bancarios manipulados, elaborados de forma rudimentaria pero convincente, con cifras infladas que aparentaban beneficios constantes, mientras en realidad desviaba el dinero y vaciaba sus cuentas.
La confianza personal, reforzada por el trato cotidiano y aficiones compartidas, fue la base perfecta para sostener una mentira que solo salió a la luz cuando el daño ya era prácticamente irreparable. Según recoge Il Fatto Quotidiano, el patrimonio de Girardet quedó reducido a aproximadamente 740.000 francos, con una pérdida cercana a 3,6 millones de francos suizos, después de haber llegado a situarse en torno a los 4,4 millones en el momento de mayor estabilidad económica.
Confiar en la persona equivocada
Retirado desde 1996 tras una carrera que lo convirtió en referente internacional, especialmente por su trabajo al frente del histórico Restaurant de l’Hôtel de Ville, Girardet, a sus 89 años, ha sido víctima de una estafa prolongada en el tiempo que no solo ha mermado su patrimonio, sino que también ha dejado al descubierto la vulnerabilidad incluso de figuras consagradas cuando la confianza se deposita en la persona equivocada.
El acusado, que ha sido identificado públicamente sólo por su nombre de pila, Sébastien, empezó en 2008 a presentar a Girardet extractos y rendimientos ficticios. Para ello fabricaba hojas con el logotipo del banco, las fotocopiaba y añadía cifras para inflar el saldo y simular inversiones rentables. Esos documentos falsos sirvieron durante años para ocultar retiros y transferencias reales.
Además del golpe individual al chef suizo, se cree que Sébastien habría engañado al menos a otras treinta personas, ampliando así el alcance de una estafa sostenida durante años. Por ello, el gestor fue arrestado en 2015 y, años después, su caso llegó a la justicia cantonal. Concretamente, los tribunales de Valais han seguido algunos procesos relacionados con la red de víctimas y las acusaciones de abuso de confianza, falsificación y estafa.
Hoy, Girardet prefiere mantener un perfil bajo y no hacer declaraciones sobre el caso. A punto de cumplir 90 años, ha renunciado a la asistencia de un abogado y confía en que la justicia siga su curso. Pero más allá del impacto económico, lo que más le duele es la traición y la decepción de haber confiado en alguien que se presentó como amigo, solo para aprovecharse de él durante años.
