Giro histórico en el aire: 22 horas y 17.000 kilómetros sin escalas en el vuelo directo más largo del mundo
El proyecto, bautizado como Project Sunrise, utilizará una versión especial del Airbus A350-1000 diseñada para vuelos de ultra largo alcance.

La industria de la aviación está a punto de dar un paso que hace apenas unos años parecía imposible. La aerolínea australiana Qantas planea poner en marcha el que será el vuelo comercial directo más largo del mundo, una ruta que unirá Londres y Sídney sin escalas, con una duración estimada de 22 horas y un recorrido cercano a los 17.000 kilómetros.
El proyecto, conocido como Project Sunrise, tiene como objetivo reducir al mínimo las conexiones intermedias entre Australia y Europa, permitiendo a los pasajeros viajar entre ambas ciudades en un único vuelo. Si se cumplen los plazos previstos, la ruta comenzará a operar en octubre de 2027, marcando un hito en la historia de la aviación comercial.
De un viaje de cuatro días a 22 horas sin escalas
La nueva conexión supone una transformación radical respecto a los primeros vuelos entre ambos destinos. Cuando Qantas inauguró la denominada "ruta canguro" en 1947, el trayecto entre Londres y Sídney requería cuatro días de viaje y siete escalas, pasando por ciudades como Darwin, Singapur, Karachi o Roma, como ha publicado The Times.
Ocho décadas después, la evolución tecnológica permitirá completar prácticamente el mismo recorrido en menos de un día sin necesidad de aterrizar.
Hasta ahora, el récord de vuelo comercial más largo corresponde a la conexión de Singapore Airlines entre Singapur y Nueva York, con unas 19 horas de duración, mientras que otras rutas de larga distancia, como Doha-Auckland, también superan ampliamente las 16 horas.
Un avión diseñado específicamente para vuelos extremos
Para hacer posible esta operación, Qantas utilizará una variante de ultralargo alcance del Airbus A350-1000ULR, desarrollada específicamente para soportar trayectos de estas características.
Entre sus principales modificaciones destaca la incorporación de un depósito adicional de combustible con capacidad para unos 20.000 litros extra, necesario para cubrir la enorme distancia entre Reino Unido y Australia sin repostar.
La compañía ha encargado doce aeronaves de este modelo, que estarán configuradas con 238 plazas distribuidas en cuatro clases: primera, ejecutiva, turista superior y económica.
Zonas de bienestar para combatir el cansancio
Uno de los mayores retos de un vuelo de 22 horas es minimizar el impacto físico sobre los pasajeros.
Por ello, Qantas asegura haber diseñado el interior del avión pensando en reducir los efectos del desfase horario (jet lag) y favorecer el bienestar durante el viaje. Entre las novedades figura una zona específica para realizar estiramientos y pequeños ejercicios físicos, además de una distribución de la cabina orientada a mejorar el confort en trayectos de muy larga duración.
La aerolínea sostiene que el diseño del avión y de la experiencia a bordo se ha basado en estudios científicos sobre descanso, iluminación y ritmos circadianos.
Dos amaneceres en un mismo vuelo
El nombre Project Sunrise hace referencia a una operación histórica realizada por Qantas durante la Segunda Guerra Mundial. En aquella época, hidroaviones Catalina conectaban Australia con Sri Lanka en vuelos de hasta 33 horas, durante los cuales la duración del trayecto permitía contemplar dos amaneceres.
Algo similar ocurrirá en la nueva ruta entre Londres y Sídney. Al cruzar numerosos husos horarios durante el viaje, los pasajeros podrán experimentar dos salidas del sol antes de llegar a su destino.
Más conexiones directas entre Australia, Europa y América
Tras el estreno de la ruta Londres-Sídney, Qantas prevé lanzar también una conexión sin escalas entre Sídney y Nueva York y estudia ampliar el modelo a otros destinos de Europa y Norteamérica, como Chicago.
La compañía argumenta que existe una demanda creciente de vuelos directos que eviten largas escalas, especialmente entre viajeros de negocios y pasajeros que buscan reducir el tiempo total de desplazamiento.
Aunque todavía no se ha anunciado el precio oficial de los billetes para este histórico servicio, la aerolínea ya ha adelantado que será previsiblemente superior al de los itinerarios con escalas, debido a la complejidad operativa y al equipamiento especial de estas aeronaves.
Con este proyecto, Qantas aspira a romper una de las últimas grandes barreras de la aviación comercial y demostrar que incluso trayectos de más de 17.000 kilómetros pueden realizarse sin interrupciones.
