Juan José Reina, maestro: "Si aprendieran la caverna de Platón, sabrían que hoy la caverna es tu pantalla y los vendehumos son quienes proyectan esas sombras"
“La filosofía no te enseña a ganar dinero: te enseña a cuestionar quién ha escrito las reglas del juego”.

En plena era de los gurús digitales, los cursos exprés para hacerse rico y los mensajes virales que prometen éxito inmediato, cada vez son más las voces que alertan del peligro de consumir contenido sin espíritu crítico.
Así, en un contexto dominado por el contenido consumido redes sociales y con referentes de éxito aparentemente inalcanzables, el debate sobre qué debe enseñar la escuela vuelve a estar sobre la mesa.
Uno de los que ha irrumpido con fuerza en esta conversación es Juan José Reina (@maestrojuanj), profesor de educación primaria y creador de contenido, quien ha subido un vídeo a su cuenta de TikTok lanzando una crítica directa tanto a los discursos que desacreditan la educación como a quienes venden fórmulas rápidas para triunfar.
“Si quieres ser rico y feliz, no vayas al colegio… suena rebelde, ¿verdad?”, arranca, reproduciendo uno de los mensajes habituales en redes. Pero rápidamente desmonta esa idea: “Eso es canto de vendehumo”.
Más filosofía frente a los gurús
Frente a ese tipo de discursos, Reina propone una solución inesperada: más filosofía en las aulas. “Lo que habría que enseñar en los colegios es más filosofía”, afirma el docente con rotundidad.
Y explica por qué: “La educación financiera que te vende esta gente te enseña a manejar las reglas del juego, pero la filosofía es la única que te enseña a cuestionar quién escribió las reglas y, sobre todo, para qué las escribió”.
Para ilustrarlo, recurre a uno de los conceptos más conocidos de Platón: el mito de la caverna. “Si aprendieran la caverna de Platón, sabrían que hoy la caverna es tu pantalla”, señala.
La pantalla como nueva caverna
En su interpretación, las redes sociales reproducen ese mismo mecanismo de ilusión descrito hace siglos. “Los vendehumos hoy son quienes proyectan esas sombras de coches alquilados, viajes de ensueño, carteras infinitas…”, censura el maestro.
El problema, añade, es que muchos terminan creyendo que esas imágenes representan la realidad. “Te crees que esas sombras son la única realidad y vives encadenado en el deseo de imitarla”, expone Reina.
La alternativa, según el docente, pasa por “girar el cuello”, como en el mito platónico, y cuestionar lo que se ve. “Descubres que ese éxito solo es un filtro diseñado para que te sientas más pequeñito y consumas más”, afirma.
Preguntar como herramienta de defensa
Más allá de Platón, Reina reivindica otras herramientas filosóficas para combatir la desinformación. Una de ellas es la mayéutica de Sócrates, basada en el arte de hacer preguntas.
“Esta gente te quiere como un recipiente vacío donde volcar eslóganes”, advierte. Frente a eso, propone cuestionar los mensajes: “¿Qué es el éxito para ti? ¿Por qué necesitas mi dinero si ya eres millonario? ¿Qué ganas tú si yo gano?”.
Y lanza una advertencia clara y muy poética: “El manipulador teme a la pregunta porque su discurso es un castillo de naipes que solo se mantiene en pie ante el silencio del espectador”.
Otra herramienta clave es, según explica el profesor, la lógica de Aristóteles. “Un vendehumo siempre dice lo mismo: ‘yo soy rico, por tanto, lo que digo va a misa’”, señala, desmontando algunas de las claves del discurso de estos estafadores.
Sin embargo, el docente desmonta esa idea: “El éxito material de alguien no valida la lógica de su argumento”. Una reflexión que apunta directamente a la credibilidad automática que muchos otorgan a figuras influyentes en redes simplemente por su cantidad de seguidores o por lo que elijen mostrar en sus perfiles.
Además, Reina también cuestiona los discursos que promueven la autoexplotación como camino al éxito. Para ello, recurre a Immanuel Kant: “Las personas somos fines en nosotros mismos y nunca una herramienta para el beneficio de otros”.
Esta máxima filosófica también consigue aplicarla al contexto actual, dejando una conclusión clara al respecto: “Ese gurú no quiere tu libertad. Te quiere a ti como una pieza de su negocio”.
¿Qué debería enseñar la escuela?
Aunque Reina reconoce la utilidad de contenidos prácticos en los programas docentes de secundaria, como por ejemplo la educación financiera o la gestión de impuestos, insiste en que el verdadero problema no es lo que hay, sino lo que falta: más pensamiento crítico.
“Saber de impuestos es útil… lo que no es útil es ser ignorante”, expone, criticando así que, en su opinión, la filosofía tiene cada vez menos peso en el sistema educativo precisamente por su capacidad transformadora.
Finalmente, el profesor deja una pregunta en el aire que resume todo su discurso: “¿A quién le interesa realmente que yo deje de hacerme preguntas?”. Una reflexión que, en plena era digital, apunta directamente al corazón del debate educativo: no solo qué aprender, sino para qué.
