La psicóloga que prepara a los astronautas de la NASA sale del trabajo a las cinco: "No suelo trabajar hasta tarde"
Suzanne Bell dirige el Laboratorio de Salud Conductual y Rendimiento del Centro Espacial Johnson y trabaja para que las tripulaciones de las misiones Artemis soporten la presión del espacio profundo.
Cuando se piensa en alguien que prepara a los astronautas de la NASA para viajar a la Luna o, en el futuro, a Marte, es fácil imaginar jornadas interminables, noches en vela y una agenda sin apenas espacio para la vida personal. Sin embargo, Suzanne Bell, psicóloga organizacional y responsable del Laboratorio de Salud Conductual y Rendimiento del Centro Espacial Johnson de la NASA, asegura que su filosofía de trabajo es muy distinta.
"No suelo trabajar hasta tarde", explica en una entrevista con The Guardian, en la que relata cómo transcurre una jornada normal al frente de uno de los equipos encargados de velar por el bienestar psicológico y el rendimiento de las tripulaciones del programa Artemis.
Lejos de alargar la jornada hasta la noche, Bell intenta salir de la oficina sobre las cinco de la tarde para dedicar el resto del día a sus dos hijos adolescentes. "Me gusta priorizar estar disponible para ellos", afirma.
Empieza el día a las cinco... pero sin despertador
Aunque evita trabajar hasta tarde, eso no significa que sus días sean cortos. Bell asegura que se despierta todos los días a las cinco de la mañana, y lo hace sin necesidad de poner el despertador.
Las primeras dos horas de la jornada son, para ella, un momento casi sagrado. Mientras disfruta de un café con leche, aprovecha ese tiempo de tranquilidad para avanzar trabajo, leer con calma o responder correos personales. "Dos horas completamente ininterrumpidas cada mañana son maravillosas", resume.
Preparando el regreso a la Luna
Su trabajo gira ahora en torno al programa Artemis, el proyecto con el que la NASA pretende establecer una presencia humana sostenida en la Luna y utilizarla como paso previo para futuras misiones a Marte.
Bell es la investigadora principal del área dedicada a la salud y preparación de las tripulaciones y explica que recientemente han terminado de recopilar los datos previos a la misión Artemis II, la primera que llevará astronautas más allá de la órbita baja terrestre en medio siglo y la primera tripulada de la nave Orion.
Ahora, el objetivo consiste en analizar toda esa información para preparar las siguientes fases del programa, especialmente Artemis III, y extraer conclusiones que permitan diseñar mejor las futuras bases lunares. "Ya tenemos datos que pueden servir para orientar cómo deberían construirse", explica.
La psicología también viaja al espacio
Aunque buena parte de la atención suele centrarse en los cohetes o la tecnología, Bell recuerda que uno de los grandes desafíos de la exploración espacial está en las personas.
La NASA dispone de abundante información sobre cómo afecta la vida en la Estación Espacial Internacional, situada en órbita baja, pero reconoce que todavía queda mucho por aprender sobre el impacto de las misiones al espacio profundo.
"Estamos muy centrados en la Luna, en mantener una presencia allí y después seguir hacia Marte", señala. Precisamente por eso considera especialmente valiosos los datos que empiezan a obtener de astronautas que abandonan la órbita terrestre, un entorno del que apenas existen precedentes recientes.
Comer rápido y cuidar la salud
No todos los días son perfectos. En la jornada que describe para el periódico británico, reconoce que ni siquiera tuvo tiempo para sentarse a comer y acabó cogiendo una ensalada de camino a una reunión.
Aun así, intenta mantener una alimentación muy cuidada. Sigue la llamada "daily dozen", una pauta nutricional centrada en alimentos de origen vegetal asociada a hábitos de vida saludables, y asegura que evita la harina y el azúcar salvo en ocasiones especiales.
Cuando termina la jornada laboral comienza otra prioridad. Bell tiene dos hijos, de 13 y 15 años, muy implicados en actividades deportivas. Uno de ellos suele acompañarla al gimnasio para hacer entrenamiento de fuerza, mientras que con el otro practica escalada en rocódromo.
También procura acostarse muy pronto. Habitualmente está dormida entre las 21.00 y las 21.30 horas, una rutina que le permite mantener el hábito de despertarse a las cinco de la mañana.
Además, insiste en que reservar tiempo para desconectar resulta imprescindible. Ese descanso, explica, suele llegar durante el fin de semana.
Y remata la entrevista con una frase que juega con el ámbito en el que trabaja y que resume su forma de entender el equilibrio entre vida personal y profesional: "No es ciencia espacial" ("It's not rocket science").