Los dueños de la 'laguna azul' viral prohíben bañarse por riesgo, pero a la vez cobran 2,30 euros a quien entre igualmente
Una inversión peligrosa.

El embalse de Brombil, un paraíso natural que durante la pandemia se convirtió en uno de los rincones más fotografiados de TikTok, ha cambiado por completo sus normas de acceso.
Los propietarios del embalse, conocido como la "laguna azul" del sur de Gales por el intenso color turquesa de sus aguas, han pedido a los visitantes que no accedan al lugar por motivos de seguridad.
Sin embargo, la medida ha llamado la atención por una aparente contradicción. Aunque desaconsejan la entrada y recuerdan que el acceso se realiza bajo la responsabilidad de cada visitante, quienes decidan entrar deberán abonar una tasa de mantenimiento de 2 libras (unos 2,30 euros), según informa The Independent.
Un paraje viral convertido en zona de riesgo
El embalse de Brombil ganó una enorme popularidad durante la pandemia gracias a los vídeos publicados en redes sociales, que mostraban sus llamativas aguas de color azul turquesa. Desde entonces, el enclave se ha vuelto un lugar cada vez más deseado por los turistas. Esa afluencia provocó problemas de tráfico, acumulación de basura y un mayor impacto sobre el entorno natural, situado en un valle de la montaña Margam y al que se accede por un sendero de unos 900 metros.
Desde el año 2024, la finca pertenece a la empresa Leisure Estate Investments Ltd, la cual asegura que su intención es reabrir el espacio al público de forma segura en el futuro.
Cobro por acceder, pero sin permitir actividades
Mientras ese proyecto llega, los propietarios han instalado barreras en la presa y han prohibido actividades como el baño, el senderismo, la acampada, el motociclismo o las grabaciones sin autorización previa.
Pese a ello, quienes accedan al recinto deberán pagar una tasa de 2 libras, destinada, según la empresa, a financiar la recogida de residuos, el mantenimiento de la vegetación, la limpieza de los sistemas de drenaje, la conservación de la biodiversidad y la reparación de daños estructurales.
Los responsables insisten en que el embalse sigue siendo una infraestructura de alto riesgo y recuerdan que cualquier visita se realiza bajo la responsabilidad del usuario. Y además, advierten de que podrán emprender acciones legales contra quienes desarrollen actividades no autorizadas en la finca.
