La psicología dice que los adultos más inteligentes son los que hacen las preguntas más básicas en una reunión, y los niños lo detectan a los cinco años
Los menores prefieren a los adultos que expresan una incertidumbre moderada respecto a los que muestran total confianza.

El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo por el cual las personas con escasas habilidades o conocimientos acerca de un tema o un área sobreestiman sus propias cualidades y capacidades.
Sin embargo, también, a veces, ocurre lo contrario. Los verdaderos expertos en una materia, al ser más conscientes de todo lo que aún desconocen, pueden llegar a subestimar sus propias habilidades.
Teniendo en cuenta esa contradicción, la psicología ha llegado a otra curiosa conclusión: las personas más inteligentes son las que, por ejemplo, en reuniones en entornos laborales, hacen las preguntas más básicas.
Quienes realizan ese tipo de preguntas, saben que un proyecto puede ser un fracaso si las bases sobre las que se asienta no son sólidas. Por ello, las personas más inteligentes se centran en cuestionar aquellos aspectos que, a priori, el resto da por seguros.
Tal y como recoge Space Daily, algo que es realmente llamativo acerca de esa señal de inteligencia es que la ciencia ha demostrado que los niños tienen capacidad de detectarla con tan solo cinco años.
Los niños prefieren a quienes muestran dudas que a quienes expresan total confianza
Un estudio dirigido por Shauna Bowes, psicóloga clínica e investigadora de la Universidad de Vanderbilt (EEUU), ha descubierto que los menores de una edad de cinco años y medio preferían sistemáticamente a los adultos que expresaban una incertidumbre moderada respecto a los que mostraban total confianza.
Cabe destacar que el resultado en la percepción de los niños ni siquiera cambió en los casos en los que los dos adultos que participaban en la investigación daban exactamente la misma respuesta.
En el trabajo científico, los investigadores mostraron a los niños a dos adultos identificando objetos ambiguos. Un adulto expresó incertidumbre, mientras que el otro afirmó tener certeza. Los niños calificaron al adulto más humilde como más inteligente, más amable y más confiable como maestro. Además, esa preferencia se acentuó con cada año de edad.
En ese sentido, Shauna Bowes destacó que "una persona demasiado segura de sí misma suele resultar antipática, incluso para los niños de preescolar".
