Levantan un 'puente verde' de 4,3 millones de euros para que serpientes, sapos y vacas crucen una carretera con seguridad
Reino Unido impulsa corredores ecológicos sobre carreteras, aunando fauna y seguridad vial: reptiles, anfibios y ganado tendrán un paso protegido en Surrey.
Un puente cubierto de vegetación para que serpientes, sapos, lagartos y hasta vacas puedan cruzar una carretera sin peligro. No es una idea futurista, ya está construido. Reino Unido inaugurará en breve el llamado Cockcrow Green Bridge, una infraestructura de unos 4,3 millones de euros (3,7 millones de libras) que busca solucionar uno de los grandes problemas silenciosos de las carreteras: la fragmentación de los hábitats naturales.
El proyecto se ubica sobre la A3, cerca de Cobham (Surrey), y ha sido impulsado por National Highways. Su objetivo es reconectar dos zonas de brezal separadas desde los años 70, cuando se construyó esta vía de alta capacidad.
Un puente de 68 metros cubierto de naturaleza
La estructura no es un puente convencional. Tiene 68 metros de longitud y unos 30 metros de ancho, y está completamente cubierta de vegetación autóctona: brezo, arbustos y suelo natural trasladado desde los terrenos cercanos.
Esto permite que los animales lo perciban como una extensión de su hábitat, no como una infraestructura artificial. Entre las especies que se espera que lo utilicen están las culebras de collar, las víboras, los sapos comunes, los lagartos de arena, las mariposas y escarabajos de brezales.
También lo cruzará el ganado de raza Belted Galloway, que podrá acceder a pastos situados al otro lado de la carretera. Según explica National Highways a The Telegraph, el objetivo es que estas especies puedan "extenderse por la zona y aumentar su número", algo clave en un contexto de pérdida de biodiversidad.
Por qué estos puentes son clave para la biodiversidad
Las carreteras no solo conectan ciudades. También dividen ecosistemas. Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, la fragmentación del hábitat es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en Europa.
Cuando los animales no pueden moverse libremente, se reduce la diversidad genética, aumenta la mortalidad por atropellos y se dificulta el acceso a alimento y reproducción.
Los llamados ecoductos o puentes verdes intentan resolver ese problema creando corredores seguros por encima o por debajo de las carreteras.
No es un caso aislado: una tendencia en Europa
Aunque este puente es uno de los más ambiciosos del Reino Unido, no es una idea nueva. Países como Países Bajos o Alemania llevan décadas construyendo este tipo de infraestructuras.
En Reino Unido, ya existen ejemplos como el paso de fauna sobre la A556 cerca de Chester, el puente verde de Scotney Castle (Kent) o el de Mile End, en el este de Londres. Además, el propio organismo de carreteras británico tiene otros proyectos en marcha: un puente en Cornualles para tejones y pequeños mamíferos, y otro en Gloucestershire que combinará fauna y uso humano.
Parte de un plan mayor de 370 millones de euros
El puente Cockcrow no es una obra aislada. Forma parte de un proyecto más amplio, valorado en 317 millones de libras (unos 370 millones de euros), destinado a mejorar el cruce 10 de la autopista M25.
Dentro de ese plan también se incluyen dos túneles subterráneos para sapos, diseñados específicamente para facilitar sus migraciones estacionales sin riesgo. El proyecto comenzó en 2022 y busca reducir la congestión, mejorar la seguridad vial y minimizar el impacto ambiental de la infraestructura.
Infraestructuras pensadas también para personas
Aunque su función principal es ecológica, el puente también incorpora un sendero para peatones, ciclistas y jinetes, sustituyendo a una pasarela antigua de los años 80. Este enfoque mixto —naturaleza y uso humano— es cada vez más habitual en este tipo de proyectos.
La apuesta por integrar infraestructuras y naturaleza va más allá. El proyecto ferroviario de alta velocidad HS2 incluirá 16 puentes verdes, 5 túneles verdes y un refugio para murciélagos de 900 metros, valorado en unos 115 millones de euros. El objetivo es proteger una colonia cercana del impacto de trenes que alcanzarán los 362 km/h.
"Las carreteras han sido una barrera para la naturaleza"
Steve Elderkin, responsable ambiental de National Highways, resume el problema y la solución: "Las carreteras conectan personas y lugares, pero con demasiada frecuencia son una barrera para la naturaleza". La idea de estos proyectos es cambiar ese enfoque. No eliminar carreteras, sino integrarlas en el entorno sin romperlo.
El puente de Surrey es un ejemplo claro de hacia dónde va la ingeniería moderna: infraestructuras más caras, pero más sostenibles, integración del medio ambiente desde el diseño y reducción del impacto ecológico a largo plazo.