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Tras décadas reduciendo su búsqueda de petróleo, las grandes petroleras vuelven a explorar pozos en África y Sudamérica por la guerra de Irán

Tras décadas reduciendo su búsqueda de petróleo, las grandes petroleras vuelven a explorar pozos en África y Sudamérica por la guerra de Irán

Mientras el precio supera los 100 dólares, cambia la estrategia de las grandes compañías, con nuevas inversiones tras años centradas en renovables y recorte de costes.

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Un trabajador de Oilfield en sus trillandos bombea líneas descendentes en un sitio de almohadillas de perforación de petróleo y gas.Getty Images

El giro ya está en marcha. Tras años reduciendo su inversión en exploración, las grandes petroleras han vuelto a mirar hacia África y Sudamérica en busca de nuevos yacimientos. El detonante es claro: el precio del petróleo ha superado los 100 dólares por barril, impulsado por la guerra en Oriente Próximo y la incertidumbre sobre el suministro global.

Según datos de Rystad Energy, el crudo Brent del Mar del Norte ha pasado de unos 60 dólares a comienzos de año a superar los 100 dólares en pocos meses. Ese salto ha cambiado por completo las cuentas del sector. "Invertir en la reposición orgánica de reservas se está convirtiendo en una opción atractiva en términos de rentabilidad", explica Schreiner Parker, responsable de análisis de mercados emergentes de la consultora.

Un patrón que se repite tras cada crisis energética

No es la primera vez que ocurre. Las grandes crisis del petróleo —desde los años 70 hasta la de 2008— han seguido un patrón similar:

  • Subida abrupta de precios.
  • Beneficios récord para las petroleras.
  • Aumento de la exploración en nuevas regiones.

Ahora, con el conflicto en Oriente Próximo afectando a una de las principales zonas productoras del mundo, el ciclo vuelve a activarse.

La región concentra una parte clave del suministro global, y cualquier interrupción genera tensiones inmediatas en los mercados. Eso ha llevado a las compañías a buscar alternativas fuera de las zonas tradicionales.

África y Sudamérica: las nuevas fronteras del petróleo

El problema es que los yacimientos más accesibles ya están explotados. Por eso, las empresas están mirando hacia zonas menos desarrolladas, pero con potencial: África occidental (Nigeria, Angola, Namibia) y América del Sur (Brasil, Guyana, Surinam).

Estas regiones ofrecen grandes reservas aún sin explotar, pero también implican mayores riesgos: costes elevados, inestabilidad política o falta de infraestructuras. Aun así, con precios altos, el equilibrio cambia. Lo que antes no era rentable ahora sí lo es.

Años de recortes y transición energética

El giro actual contrasta con la estrategia de la última década. Tras la caída del precio del petróleo en 2014 y la presión por la transición energética, muchas compañías optaron por reducir gastos en exploración, apostar por energías renovables y priorizar la rentabilidad a corto plazo.

Esto provocó un efecto colateral: las reservas de petróleo de las grandes compañías cayeron a mínimos históricos.

Según la Agencia Internacional de la Energía, la inversión en exploración y producción se redujo de forma significativa entre 2015 y 2020, lo que limita hoy la capacidad de respuesta ante crisis de suministro.  

Más beneficios, más inversión

Con el petróleo por encima de 100 dólares, la ecuación cambia. Las petroleras vuelven a generar grandes beneficios y eso se traduce en más inversión.

El objetivo es reponer reservas y asegurar producción futura. Sin nuevos descubrimientos, la capacidad de extraer petróleo cae con el tiempo. Y ahí entra la exploración. Aunque es una actividad costosa y con alto riesgo, se vuelve rentable cuando los precios del crudo suben.

El factor geopolítico: incertidumbre global

El contexto actual no es solo económico. También es geopolítico. El conflicto en Oriente Próximo, las tensiones en rutas clave como el estrecho de Ormuz —por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial, según la Administración de Información Energética de EEUU— y la creciente fragmentación del comercio global están reconfigurando el mercado energético.

A eso se suma el auge del proteccionismo y las políticas industriales, que están cambiando las reglas del comercio internacional. 

¿Qué pasa con la transición energética?

El regreso a la exploración plantea una contradicción evidente. Mientras gobiernos y organismos internacionales insisten en reducir el uso de combustibles fósiles, las empresas vuelven a invertir en petróleo.

La propia Agencia Internacional de la Energía ha advertido que, para cumplir los objetivos climáticos, no deberían desarrollarse nuevos proyectos de petróleo y gas a gran escala. Sin embargo, la realidad del mercado es otra: la demanda sigue siendo alta y las crisis energéticas refuerzan la necesidad de suministro.

Lo ocurrido en los últimos meses confirma una idea que se repite desde hace décadas: el petróleo sigue siendo un eje central de la economía global.

Cuando los precios suben, las prioridades cambian. La transición energética no desaparece, pero se ralentiza. Y las grandes compañías vuelven a hacer lo que siempre han hecho en estos escenarios: buscar nuevos yacimientos.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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