Seis meses de entrenamiento, gas lacrimógeno, y hasta pasar por el polígrafo: así se forman los agentes del Servicio Secreto que protegen a Trump
"Estos hombres y mujeres son héroes y ponen su cuerpo donde podrían ir las balas", ha defendido Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, casi dos días después del intento de asesinato de Trump por parte de Cole Allen.

Donald Trump ha vuelto a sufrir un intento de asesinato. Por tercera vez en dos años, el actual presidente de EEUU escapó de una sucesión de acontecimientos que han sacudido aún más el complejo panorama político en el país.
Trump resultó ileso del intento de masacre por parte de Cole Allen tras la rápida intervención del Servicio Secreto. Dicha unidad también protegió y sacó de la escena a toda prisa al vicepresidente, J. D. Vance, y a otros altos cargos e invitados a la Cena de Corresponsales en la Casa Blanca la noche del sábado en Washington.
Superado el primer shock, los focos se sitúan también sobre el propio Servicio Secreto, el cuerpo de élite que protege al presidente y al resto del Gobierno de EEUU.
Su labor ha sido recurrentemente alabada por Trump y sus secretarios. Este lunes, ha sido la portavoz de la Casa Blanca quien ha hecho un elogio. "Estos hombres y mujeres son héroes y ponen su cuerpo donde podrían ir las balas. Hacen su trabajo con honor y lo hacen pese a los ataques que sufren", ha señalado la portavoz gubernamental, Karoline Leavitt.
De hecho, una información de la CBS detalla que unos agentes se echaron al suelo y cubrieron los cuerpos de Donald y Melania Trump con los suyos durante varios segundos para protegerles de posibles disparos, tras lo cual presidente y primera dama fueron evacuados.
Estar preparado para un momento así obliga a una formación extremadamente exigente no solo en lo físico. Porque los agentes del Servicio Secreto tienen que superar todo tipo de pruebas antes de ejercer como 'ángeles de la guarda' del presidente de EEUU y de otras altas autoridades nacionales.
Una de las pruebas más llamativas de su entrenamiento y proceso formativo es el de la llamada 'exposición', donde deben hacer frente a la inhalación de gas lacrimógeno o spray pimienta para desarrollar 'resiliencia' a estos químicos y poder operar pese a la irritación que cause en la piel, las vías respiratorias y otras partes del cuerpo.
Ambos elementos químicos también son parte de sus posibles ataques, como se ha comprobado a comienzos de 2026 en las actuaciones de los agentes del ICE en las redadas migratorias.
Pero su formación exige otras capacidades, como se pone a prueba en el Centro de Entrenamiento James J. Rowley en el estado de Maryland (al norte de Washington).
Durante varios meses, según la unidad hasta seis, se desarrollan competencias en las tácticas de protección y respuesta en situaciones de alto estrés, pero también ejercicios de inteligencia y puntería.
