Linus Spatz, investigador del hantavirus: "Cuando los virus no tienen interés de parte de las autoridades o de los que financian la ciencia, van quedando de lado"
El científico que desarrolla una terapia contra el virus cree que el brote del Hondius "será estudiado durante décadas".
Mientras el mundo sigue pendiente del brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, uno de los investigadores que más tiempo lleva estudiando esta enfermedad lanza una advertencia tan científica como política: los virus olvidados también son consecuencia de las prioridades de financiación.
"Cuando los virus no tienen interés de parte de las autoridades o de los que financian la ciencia, van quedando de lado", explica Linus Spatz, director general de Inmunova, la empresa argentina que trabaja en el desarrollo de una terapia y una vacuna contra el hantavirus de los Andes.
En una entrevista concedida a El País, el investigador sostiene que el caso del Hondius marcará un antes y un después en el estudio de esta enfermedad.
"Este caso tiene elementos que harán que sea estudiado por la medicina durante décadas", asegura.
El virus que preocupa por una razón muy concreta
El hantavirus de los Andes no es el más contagioso ni el más extendido, pero sí tiene una característica que lo convierte en especialmente inquietante: es la única variante conocida con capacidad de transmisión entre personas.
"Es la única que conocemos con antecedentes de transmisión persona a persona", explica Spatz.
Aun así, el científico rebaja el alarmismo sobre una posible pandemia. "No, esto no va a ocurrir", afirma de forma tajante.
El investigador insiste en que el virus no se transmite fácilmente y recuerda que la mayoría de infecciones se producen por inhalación de partículas virales procedentes de saliva, orina o heces de roedores.
"Es algo difícil y poco probable; hay que tener mala suerte. Pero ocurre", resume.
El misterio que hace único al caso del Hondius
Para Spatz, el brote del Hondius tiene ingredientes excepcionales desde el punto de vista epidemiológico.
Por un lado, sigue sin conocerse con certeza el origen del primer contagio. Por otro, el virus se propagó en un entorno especialmente sensible: un crucero con decenas de pasajeros conviviendo en espacios cerrados durante semanas y procedentes de numerosos países distintos.
"La fuente de la primera infección, por ahora desconocida; los contagios en un crucero, espacio cerrado y con convivencia estrecha; el hecho de que haya muchas nacionalidades implicadas…", enumera el investigador.
Todo eso convierte el episodio en un caso de enorme interés para la comunidad científica internacional.
"Sigue siendo una enfermedad poco conocida"
El experto también explica por qué el médico del crucero no sospechó inicialmente que estuviera ante un brote de hantavirus, algo que generó polémica después de conocerse que la primera muerte a bordo se atribuyó inicialmente a causas no infecciosas.
"Porque sigue siendo una enfermedad poco conocida", responde.
Spatz recuerda además que el virus puede tener un periodo de incubación de hasta seis semanas, algo que dificulta enormemente su detección temprana fuera de las zonas donde suele haber casos.
"Los médicos de las regiones afectadas sí piensan en ello, pero es muy difícil que pudiera hacerlo el médico de un crucero en mitad del Atlántico", señala.
El equipo de Inmunova trabaja actualmente en el desarrollo de un tratamiento inspirado en el suero contra la rabia: una terapia basada en anticuerpos capaces de bloquear el virus antes de que se replique en el organismo.
Para ello utilizan caballos, a los que inyectan proteínas virales para generar grandes cantidades de anticuerpos.
"Ya hemos comprobado en modelos animales que tienen capacidad neutralizante", explica.
Sin embargo, el investigador pide prudencia y deja claro que todavía están en fase preclínica y que aún no se están realizando pruebas en humanos.
La compañía también desarrolla una vacuna y un test rápido de diagnóstico que podría resultar clave en futuros brotes.
"Ahora será más fácil que esto cambie"
Spatz cree que la enorme repercusión internacional del caso Hondius puede servir para acelerar investigaciones que llevaban años avanzando lentamente por falta de interés político y económico.
"Esto ayuda a que el tema se ponga en agenda", sostiene.
Y añade una reflexión que resume perfectamente el problema de muchas enfermedades poco frecuentes: "Cuando los virus no tienen interés de parte de las autoridades o de los que financian la ciencia, van quedando de lado".
Ahora, tras el brote que ha obligado a movilizar a gobiernos, hospitales, organismos internacionales y a la Organización Mundial de la Salud, el científico cree que ese escenario puede empezar a cambiar.