Los últimos pastores de la serranía de Cuenca coinciden: "No quedan ya rebaños en el campo: los están comprando los ganaderos pakistaníes y marroquíes"
Un documental ahonda en la situación de abandono del pastoreo en esta zona, tradicionalmente habitada por trabajadores trashumantes.
En la serranía de Cuenca llegó a haber hasta 20.000 cabezas de ganado, recuerdan los lugareños. En casi todas las casas de esta zona había: "Los que tenían pocas, tenían unas 40 y los que tenían muchas 300", relata el pastor Cristino Herráiz. "A partir de los años sesenta quedaron los que tenían más de 300". "En el año 1952 se murieron todas la ovejas que había en la sierra porque cayó una nevada que duró tres meses", añade su compañero Juan Martínez. "Ahora, sin embargo, ha llegado un momento en el que no hay rebaño en el campo, hay mucha hierba, que el día que se seque es caldo de cultivo para los fuegos", advierten estos pastores. Estos testimonios forman parte del documental La palabra del pastor: ganadería y trashumancia en la Serranía de Cuenca".
"Los ganados se están quitando todos, los están comprando pakistaníes", revela Juan Vicente Mora, de la localidad de Zafrilla. "Es gente de Pakistán y gente de Marruecos, si no fuese por esas personas no habría una oveja ya en esta sierra, no queda ni una oveja y, cuando esto pasa, veremos a ver los fuegos y los incendios que habrá, y es un capricho de la naturaleza lo que tenemos", añade lamentándose de esta situación.
Este documental reflexiona sobre la actual situación del pastoreo en extensivo de esta región conquense. En él se habla de los servicios ecosistémicos tan necesarios de este oficio y sector, así como de los problemas que afronta. Todo con el objetivo de imaginar escenarios de futuro donde el ganado en extensivo pueda seguir formando parte de las vidas de los habitantes de esta zona de Cuenca.
Esta cinta forma parte del proyecto El pastoreo en la Serranía de Cuenca, que realiza Vestal, financiado por el GAL de la Serranía de Cuenca, Prodese, con el fin de crear de un Banco de memoria sobre Oficios perdidos en la Serranía de Cuenca, centrándonos en el pastoreo y la ganadería tradicional.
Y es que el mundo ganadero ha sido durante siglo el alma de esta serranía, donde los ganaderos transhumaban para mover los animales a las zonas del sur para evitar la dureza del invierno serrano, como cuenta Hermina Palencia, del pueblo de Huélamo. "Me mandó mi madre con mi padre y estuve todo el invierno durmiendo en una choza", recuerda esta mujer. Se llevaban el ganado de lana a Andalucía o a La Mancha y para irse allí se unían tres o cuatro ganaderos para hacer el camino juntos con sus ovejas.
"Mi hermano y yo teníamos 500 ovejas y hacíamos trashumancia. Bajábamos desde la serranía a Córdoba, andando un mes entero, día y noche", recuerda otro pastor. "En La Carolina, en Jaén, hemos estado muchos años, en Centenillo. Te comían los lobos", añade un ganadero. "Mis padres se conocieron por medio de la trashumancia, igual que yo con mi mujer. Mi madre era de Andújar, en Jaén, y mi padre de aquí, de la serranía", relata el pastor Manolo Cardo.
Además, los que veían los expertos que tenían más conocimientos era los de la serranía de Cuenca, porque conocían tanto la vegetación de allí como la de las zonas a las que iban de invernada, como Sierra Morena. "Les preguntabas, por ejemplo, por las maderas para hacer badajos y había un pastor en Tragacete, que se llamaba Pedro, que te decía que la mejor era la del acebuche, que aquí no hay pero sí en Sierra Morena. Y te contaba que aquí se hacían los badajos de buje", explica el experto José Fajardo, de la Universidad Popular de Albacete.