Macarena, cooperante internacional: "Mientras algunos recorren el mundo, muchos no han podido salir ni siquiera de su ciudad"
"Las redes sociales nos hacen creer que hacer tres viajes al año es lo normal, pero no lo es".

Viajar se ha convertido en una de las grandes aspiraciones de nuestro tiempo. Las aerolíneas de bajo coste, la facilidad para reservar alojamientos desde el móvil y, sobre todo, el contenido en redes sociales han transformado la forma en la que entendemos el mundo.
Hoy parece normal encadenar escapadas, visitar varios países al año o llenar el teléfono de fotografías desde cualquier rincón del planeta. Sin embargo, no hay que olvidar que esta es una realidad privilegiada y minoritaria solo al alcance de algunas personas alrededor del globo.
Esto es lo que recuerda Macarena, una ingeniera española que colabora en proyectos de cooperación internacional y que, por ese motivo, ha vivido largas temporadas en distintos países alrededor del mundo.
Más de un año en Perú, nueve meses en India y estancias prolongadas en otras regiones del mundo le han permitido convivir con las comunidades locales mucho más allá de la mirada rápida del turista.
Y justamente eso, el hecho de vivir en esos lugares por largas temporadas, es lo que le ha cambiado la forma de entender los viajes: "Nos hemos acostumbrado tanto a viajar que hemos olvidado que para millones de personas sigue siendo algo inalcanzable".
Una cuestión de privilegio
A diferencia de quienes permanecen sólo unos días en cada destino, Macarena cuenta con el tiempo suficiente para poder conversar, conocer la realidad cotidiana de la gente e incluso crear vínculos profundos con la gente local.
Y después de años viviendo entre comunidades rurales, grandes ciudades asiáticas y distintos proyectos de cooperación internacional, la española tiene claro cuál es la principal lección que le han dejado los viajes.
"Ahora viajar nos parece algo normal, casi obligatorio en términos sociales, pero no deberíamos dejar de tener en cuenta que es un privilegio reservado para una minoría de la población mundial", apunta.
"Parece que tres viajes al año son lo normal, pero no lo son"
"Hay muchas personas que nunca han salido de su pueblo. Te encuentras muchos ejemplos de esto en zonas rurales o en países con menos oportunidades económicas", explica.
Además, añade que ni siquiera hace falta mirar a otros continentes para comprobarlo: "Y sin ir tan lejos, ¿cuántas personas mayores, y no tan mayores, no han salido nunca de España? Muchísimas más de las que pensamos".
En este sentido, Macarena cree que las redes sociales han contribuido a crear esta imagen distorsionada sobre la frecuencia con la que la gente viaja y sobre lo que entendemos por normalidad. "De repente, con las facilidades actuales, las aerolíneas low cost y el contenido en redes sociales, parece que hacer tres viajes al año es lo común y lo normal. Pero no lo es", recuerda la ingeniera.
Cuando cruzar una frontera sigue siendo un lujo
"Es muy impactante ver cómo un vecino le pregunta a un viajero por dónde ha estado y este empieza a mencionar lugares de todo el país, incluso algunos que están a pocas horas de distancia, de los que el local solo ha oído hablar", comenta la española.
"Normalmente los locales se lo toman bien; preguntan con curiosidad y les gusta que les cuenten cómo son lugares de su propio país que nunca han podido visitar por múltiples razones", destaca Macarena, citando la falta de dinero, las jornadas laborales interminables, las responsabilidades familiares o simplemente la ausencia de oportunidades para desplazarse.
Y esto es exactamente lo que más le llama la atención a Macarena. No es la reacción de quienes nunca han viajado, sino la de quienes sí lo hacen: "Es gracioso ver la cara de algunos viajeros cuando escuchan estas historias". "Es una mezcla de sorpresa, incredulidad, incomprensión y hasta cierta vergüenza", añade.
"No he aprendido solo de los lugares que he visitado"
"Porque de repente la conversación cambia la perspectiva. Cuando alguien te dice que nunca ha salido de su pueblo o de su ciudad y tú llevas recorridos cientos o miles de kilómetros, caes en la cuenta de lo privilegiado que eres", reflexiona.
La ingeniera asegura que estas situaciones se repiten constantemente en distintas partes del mundo y que sirven para recordar una realidad que a menudo pasa desapercibida.
"Este también ha sido mi caso. Yo no he aprendido solo de los lugares que he visitado, también he aprendido de todos aquellos que nunca han tenido la oportunidad de hacerlo", concluye Marta, dejando una reflexión que, en una época en la que viajar parece casi una obligación social, invita a recordar algo que a menudo se olvida: para gran parte del mundo, cruzar una frontera sigue siendo un lujo.
