Majid Fotuhi, investigador experto en neurología: "El problema no es la IA: es volverse tan dependiente de ella que no puedas funcionar solo"
"Hoy tienes que procesar más información que hace 50 años".
La inteligencia artificial no está dañando tu cerebro. Al menos, no directamente. El verdadero riesgo, según el neurólogo Majid Fotuhi, está en otra parte: en la dependencia. "El problema no es la IA: es volverse tan dependiente de ella que no puedas funcionar solo", advierte este investigador y profesor adjunto de la Johns Hopkins University en declaraciones a Business Insider.
Su diagnóstico no es alarmista, pero si avisa de que si delegas demasiado, dejas de ejercitar tu cerebro.
Fotuhi, autor del libro El cerebro invencible, lleva años estudiando cómo prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Y su punto de partida es que tu cerebro cambia constantemente. Esa capacidad tiene nombre: neuroplasticidad. Es la habilidad que permite al cerebro reorganizarse, crear nuevas conexiones y adaptarse a cualquier edad.
Qué dice la ciencia sobre la neuroplasticidad y el cerebro
La neuroplasticidad no es una teoría abstracta. Tiene base anatómica. Hay dos estructuras clave: la corteza cerebral y el hipocampo. La primera está relacionada con habilidades como leer, escribir o resolver problemas. El segundo juega un papel esencial en la memoria y el aprendizaje.
Ambas regiones son altamente moldeables. Cambian según lo que haces cada día: lo que comes, lo que lees, el entorno en el que vives o cómo entrenas tu mente. No es una metáfora. Son cambios físicos reales en el cerebro.
Fotuhi lo explica con un ejemplo sencillo: si vivieras durante años en la selva amazónica, tu cerebro se adaptaría a ese entorno. Desarrollarías habilidades de supervivencia mientras otras funciones perderían protagonismo. Lo mismo ocurre hoy, pero en otro contexto: el digital.
Y aquí entra la IA. Según el neurólogo, el acceso masivo a información no debilita el cerebro por sí mismo. Al contrario, puede suponer un reto cognitivo. "Hoy tienes que procesar más información que hace 50 años", explica. Antes bastaban el periódico y la televisión. Ahora debes filtrar qué es relevante, qué es cierto y qué no.
Cómo entrenar tu cerebro (más allá de los sudokus)
La clave no es evitar la tecnología. Es no dejar de pensar por tu cuenta. Fotuhi recomienda dedicar entre 20 y 30 minutos diarios a ejercitar la mente, aunque no necesariamente en bloque.
El entrenamiento puede estar en gestos cotidianos. Por ejemplo:
- Leer con atención y analizar lo que ocurre en una noticia.
- Memorizar nombres o números cada día.
- Evitar el uso constante del GPS para estimular la orientación.
También recomienda actividades que combinan estímulos. Bailar, por ejemplo, activa memoria, coordinación, ritmo y socialización al mismo tiempo. Lo mismo ocurre con deportes como el golf o el pickleball, donde no solo hay ejercicio físico, sino también toma de decisiones.
La idea central es que no necesitas ejercicios artificiales si tu vida diaria ya puede ser un entrenamiento cognitivo.
El riesgo real de la inteligencia artificial
Fotuhi no demoniza la IA. De hecho, reconoce sus ventajas. Puede ayudarte a redactar, organizar información o resolver dudas rápidas. Pero pone un límite: no delegar todo. Él mismo aplica una regla práctica. Usa herramientas como ChatGPT para revisar o mejorar textos, pero no para escribirlos desde cero. Primero piensa, escribe y luego corrige.
El motivo es que si dejas de hacer el esfuerzo mental, tu cerebro se adapta… pero a peor. Igual que se fortalece con el uso, también puede volverse más pasivo si no se le exige. No es si te limita la tecnología, sino cómo la usas.
Fotuhi lo plantea en el artículo como un ejercicio sencillo. Después de leer sus explicaciones, propone recordar dos conceptos básicos: ¿qué funciones tienen la corteza cerebral y el hipocampo? No es un test. Es una demostración. Si haces el esfuerzo de recordarlo, estás entrenando tu memoria. Si no, probablemente buscarás la respuesta en segundos. Ahí está la diferencia.